Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que comía.
¿Habrá otro –entre sí decía–
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
Quejoso de la fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿Habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?,
piadoso me has respondido;
pues volviendo en mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías
las hubieras recogido.
Y por si acaso mis penas
pueden aliviarte en parte,
óyelas atento, y toma
las que de ellas no sobraren.
(Rosaura-La vida es sueño)
CALDERON DE LA BARCA

[...] circunstancias. Siempre hay alguien “recogiendo las hierbas que otro arroja”, como decía un poema de Calderón de la Barca. Yo puede que no sea un sabio, pero tampoco un fracasado. Porque como decía Clarence, el ángel de [...]