Yo me voy todas las tardes
a merendar al Hotel Ritz,
y tras el té suelo hacer mil diabluras
con un galán que está loco por mí.
Juntos a bailar salimos,
nos enlazamos con pasión,
y al final tengo yo que decirle,
toda llena de miedo y rubor:
“¡Ay por favor,
no me baile usté así,
ay no, por Dios,
que me siento morir!
Tenga usté en cuenta
que mira mamá,
y si se fija
nos va a regañar.
Ay sueltemé,
no me oprima usté más,
pues le diré,
si me quiere asustar,
que soy cardiaca
y por esta razón,
no debo llevarme
ningún sofocón…
Las mamás cotorreando,
toman el té sin advertir
que en el salón al bailar las parejas
hablan de amor con atroz frenesí.
A las tres o cuatro danzas,
suele crecer nuestra ilusión,
y al final tengo yo que decirle
rebosante de satisfacción:
“¡Ay yo no sé
lo que pasa por mí,
pero ya ve
que me siento feliz!
Siga bailando,
aunque mire mamá,
que si se irrita,
ya se calmará.
¡Ay, que placer
es bailar un foxtrot
con un doncel
que nos hable de amor!
¡Aunque cien años
llegase a vivir,
yo no olvidaría
las tardes del Ritz!
Siga bailando,
aunque mire mamá,
que si se irrita,
ya se calmará.
¡Ay, que placer
es bailar un foxtrot
con un doncel
que nos hable de amor!
¡Aunque cien años
llegase a vivir,
yo no olvidaría
las tardes del Ritz!

Gracias por esta bella música desde los Andes ecuatorianos saludos
Gracias a usted por leernos.saludos.
Gracias por la bellísima música y letra, saludos
Son las bellisimas canciones de nuestos abuelos….gracias por leernos