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MANIFIESTO A FAVOR DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN INTERNET

In ALGO DE OPI on 2009-12-03 at 12:40

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto ha sido redactado por periodistas, bloggers e internautas, a ver si hacen caso a los millones de personas y no sólo a una parte pequeña.

Si tienes un blog y estás de acuerdo con esto, ¡difúndelo!.

gracias meg

Patente de corso

In ALGO DE OPI on 2009-11-23 at 9:55

…..por Arturo Pérez-Reverte
(Barceló)

Me dicen los amigos: hay que ver, Reverte, con esto del paisaje que tenemos y la que está cayendo, salimos a cabreo semanal con blasfemias en arameo, y hace tiempo que no cuentas ninguna de esas peripecias de la historia de España que dejabas caer por esta página, de marinos, conquistadores, aventureros y gente así, políticamente incorrecta, que a veces consuelan y hacen descansar de tanta basura parlamentaria y municipal, y tanta cagada de rata en el arroz. Y como los amigos siempre tienen razón, o casi, y es verdad que hace tiempo no toco esa tecla, hoy vamos a ello. De todas formas, para no perder el pulso de la actualidad actual, quisiera recordar a un personaje que practicó la alianza de civilizaciones a su manera. Ya me dirán ustedes si viene a cuento, o no.

Se llamaba Antonio Barceló, Toni para los amigos. Como de costumbre, si hubiera sido francés, inglés o de cualquier otra parte, habría películas y novelazas con su biografía. Pero tuvo el infortunio de ser mallorquín, o sea, español. Con perdón. Que es una desgracia histórica como otra cualquiera. El caso es que ese fulano es uno de mis marinos tragafuegos favoritos. Tengo su retrato enmarcado en mi casa, junto al de su colega de oficio Jorge Juan, y en el Museo Naval de Madrid hay un cuadro ante el que siempre me quito un sombrero imaginario: D. Antonio Barceló con su jabeque correo rinde a dos galeotas argelinas. Hijo de un marino comerciante y corsario, embarcó siendo niño en los barcos de su padre. La primera fama la consiguió con sólo 19 años, en 1736, cuando ya navegaba como patrón del jabeque correo de Palma a Barcelona, y empezó a darse candela con los piratas norteafricanos que infestaban el Mediterráneo occidental. En aquellos tiempos, como no había telediarios donde hacer demagogia, a los piratas se les aplicaba directamente el artículo 14. Y Toni Barceló, que conocía el percal y no estaba para maneras de oenegé, lo aplicaba como nadie. El ministro Moratinos y la ministra Chacón habrían hecho pocas ruedas de prensa con él. Prueba de ello es que, pese a ser marino mercante y no de la Real Armada –allí sólo podían ser oficiales y jefes los chicos de buena familia–, fue ascendiendo en ésta, con los años, de alférez de fragata a teniente general, a lo largo de una vida marinera bronca, azarosa y acuchilladora. Dicho de otra forma, a puros huevos.

Lástima, insisto, de película que, como tantas otras, en este país de cantamañanas nunca hicimos. Ni haremos. Barceló libró combates y abordajes de punta a punta del Mediterráneo. Combatió a los piratas y corsarios, e hizo él mismo la guerra de corso con resultados espectaculares. Sin complejos. Su ascenso a teniente de navío lo consiguió por la captura al arma blanca de un jabeque argelino, que le costó dos heridas. Sólo entre 1762 y 1769 echó a pique 19 barcos piratas y corsarios norteafricanos, hizo 1.600 prisioneros y liberó a más de un millar de cautivos cristianos. Y menos de diez años después, sus jabeques, navegando pegados a tierra y jugándosela en las playas, impidieron que la expedición española contra Argel terminara en un desastre. Eran tiempos poco favorables a la lírica, y lo de las fuerzas armadas españolas humanitarias marca Acme se la traía a Barceló, como a todos, bastante floja. Argelia era la Somalia de entonces, más o menos, y a los atuneros de entonces los protegió a su manera: en 1783 fue con una escuadra a Argel, disparó 7.000 cañonazos contra la ciudad e incendió 400 casas. Sin despeinarse.

También he dicho que era español, y eso tiene su pago de peaje. La envidia y la mala fe lo acompañaron toda su vida. Sus colegas de la Real Armada no podían verlo ni en pintura, y andaban locos por que se la pegara. No tuvo, como es natural, amigos entre sus pares. Ayudaba a eso su persona y carácter, poco inclinado a tocar cascabeles. Era hombre rudo y de escasa educación –sólo sabía escribir su nombre–, brusco de modales, sordo como una tapia por el ruido de los cañones. Tampoco era guapo, pues la cicatriz de un sablazo le cruzaba el careto de lado a lado. Gajes del oficio. Pero sus tripulaciones lo adoraban, peleaban por él como fieras y lo acompañaban, literalmente, a la misma boca del infierno. Ganó honores y botines, rindió a enemigos, asombró al mismo rey, y mandó barcos y escuadras hasta los 75 años. Se retiró al fin a Mallorca, donde murió entre el respeto de todos. Fue uno de los poquísimos casos en que España no se comportó como ingrata madrastra, y agradeció los servicios prestados. Su fama fue tanta que en sus tiempos corrió en coplas una décima famosa, a él dedicada, que concluía: «Va como debe ir vestido / fía poco en el hablar / mas si llega a pelear / siempre será lo que ha sido».

Imaginen lo que se habría reído viendo lo de Somalia en el telediario, y a los piratas en la Audiencia Nacional.

El trasvase romano

In ALGO DE OPI on 2009-10-24 at 10:47

El Vaticano abre sus puertas a todos los que se oponen a la ordenación de mujeres y homosexuales mientras que desde los sectores más progresistas del anglicanismo se acusa a la Iglesia de Roma de “estar a la caza” de anglicanos.

La vuelta al redil de los “católicos de rito anglicano”
Desde que se produjo el cisma del siglo XVI (Clemente VII se negó a anular el matrimonio entre Enrique VIII y Catalina de Aragón y a causa de esta negativa el rey inglés despechado fundó la Iglesia de Inglaterra y se proclamó cabeza visible de ésta) el Vaticano intentó sin éxito la vuelta a su redil de las ovejas anglicanas descarriadas, objetivo próximo a conseguir pero que contempla sólo el regreso de los que pertenecen al sector fundamentalista empujados porque en algunas de sus diócesis se acepta la ordenación de mujeres y homosexuales y también sus uniones de pareja.

De los 80 millones de anglicanos que hay en la actualidad, solicitaron su inclusión en el trasvase romano entre 30 y 50 obispos, un centenar de sacerdotes y el grupo conservador Tradicional Anglican Communion, pertenecientes todos ellos al sector integrista anglicano.

Para el teólogo Juan José Tamayo, tras esta operación se esconde la intención de ir desmontando la iglesia anglicana. Cree también Tamayo que los principios ultraconservadores de la curia romana no se van a modificar porque, si la absorción prevista tiene éxito, “se integraría lo más integrista de ese movimiento”.

No es éste el primer intento de Ratzinger para que las fuerzas fundamentalistas vuelvan a su hogar romano: el actual Papa busca también con fervor el regreso de los lefrebvianos con los que la negociación definitiva parece inminente.

Fusión anglicana- católica
El Vaticano, en su afán de incrementar sus fuerzas, no duda a la hora de llevar a cabo una fusión anglicana- católica aunque para ello tenga que tragar sapos de distinto calibre entre ellos la aceptación de curas casados, algo que se les niega de forma sistemática a los curas católicos que pertenecen a sectores progresistas y moderados.

“Muchos sacerdotes católicos que han dejado la Iglesia para casarse ahora se preguntarán por qué son aceptados ministros casados” se pregunta el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y él mismo se responde que simplemente “es una excepción”.

“Excepción” que también se aplica a los uniatas, a los melquitas y a los sirios (iglesias de rito oriental que se someten a la autoridad romana y papal aunque conservando sus tradiciones) pero “excepción” que no se aplica a los curas de rito latino casados a pesar de que el actual Papa ha llegado a reconocer que el celibato no es un dogma sino una tradición.

Otra iglesia es posible
En una reciente entrevista, Ernesto Cardenal tacha a la Iglesia de Roma de ser “la monarquía más absoluta que hay ahora en el mundo”.

Dice Cardenal, sacerdote y poeta, que a lo largo de la historia de la Humanidad las religiones no han unido sino que han dividido a los hombres, todo lo contrario de lo que ha ocurrido con la ciencia.

Cardenal, seguidor de la Teología de la Liberación (revolución religiosa que sacudió los cimientos de la iglesia romana y que el Vaticano atacó de forma brutal a pesar del apoyo de los católicos de base y del elevado número de sacerdotes que la secundaron) aboga por una iglesia democrática en la que las mujeres puedan ser ordenadas sacerdotes e incluso papas, una iglesia en la que los papas sean elegidos democráticamente y depuestos del mismo modo; este sacerdote y poeta es un firme defensor del pluralismo religioso: “Se trata de proponer la unificación de las religiones, no que sea una sola, sino que todas sean válidas”.

fuente-el plural-PILAR REGO 24/10/2009

Los crímenes que cambiaron Madrid

In ALGO DE OPI on 2009-08-24 at 23:01

“Domingo de Ramos sangriento”
El cura Galeote es el más famoso de los sacerdotes homicidas de la capital
PATRICIA GOSÁLVEZ – Madrid – 24/08/2009

El primer obispo de Madrid duró muy poco. Monseñor Martínez Izquierdo apenas estaba empezando a poner orden en el disipado clero madrileño cuando, ocho meses después de tomar posesión de la nueva diócesis, uno de esos curas indisciplinados con los que pretendía acabar le metió tres tiros por la espalda. Fue el Domingo de Ramos de 1886, en las escaleras de la colegiata de San Isidro, en plena calle Toledo. Tras dispararle, el cura Galeote, su asesino, gritó: “¡Ya estoy vengado!”. La muchedumbre que estaba entrando a misa casi lo lincha.
Galeote no fue el primer cura asesino de Madrid. “Se daban bastantes casos, pero la Iglesia siempre los escondió”, explica Salvador Daza, co autor del libro De la santidad al crimen: clérigos homicidas en España (1535-1821). Según el historiador, la Iglesia sigue siendo reticente a mostrar su historia más negra: “Acceder a los archivos eclesiásticos no resulta nada fácil, aunque hayan pasado siglos; para ellos 200 años no son nada”. Durante su investigación, muchas veces ocultó el tema de su libro ante las instancias religiosas para así esquivar el secretismo y conseguir permiso para rastrear entre los viejos archivos los crímenes de los hombres santos. Encontró, por ejemplo, el asesinato de la calle de las Beatas de 1776, el primero en Madrid en el que un sacerdote fue sometido a un proceso civil sin tener que esperar a que actuase antes la justicia eclesiástica (“durante siglos, la Iglesia se había limitado a cambiar a los curas homicidas de parroquia y esperar que la gente olvidase el crimen”, explica Daza). El cura de la calle de las Beatas se enamoró de una viuda joven que le cosía la sotana y a la que decidió acosar para obtener favores carnales, llegando incluso a ofrecerle serenatas. “Al final, un vecino se atrevió a hacer un comentario del tipo, ‘este ni es cura ni es nada, es un sinvergüenza”, explica el historiador, “cosa que ofendió el honor calderoniano del fraile, que, sin más, se cargó al vecino a los dos días”. La justicia lo habría condenado a muerte (previa desconsagración), pero Carlos III intervino para salvaguardar el buen nombre de la Iglesia. Peor suerte tuvo el padre Sanvítores, al que colgaron en la Plaza de la Cebada en 1815 por matar a martillazos a su mantenida. Lo hizo por celos, después de acostarse con ella y darle la absolución para que no muriese en pecado.
A los curas homicidas, como a los demás mortales, les mueven las bajas pasiones. “Abunda el crimen pasional, ya que la mayoría del clero no era vocacional ni célibe”, dice el historiador, “pero también hay bastantes asesinatos por poder, una suerte de parricidios, en los que se mata al superior”. Detrás, siempre está el honor herido, ya que los religiosos eran educados en el privilegio, y si veían su estatus atacado, reaccionaban violentamente. “Todavía vemos ese prurito hoy en día, en la prepotencia de los obispos”, opina Daza.

Al cura Galeote, malhumorado y pendenciero, le habían quitado una misa. Perdía dinero y por ello se quejó amargamente a Monseñor Martínez Izquierdo, pero éste no le hizo ni caso. Galeote se ofendió y decidió solucionarlo al grito de “¡Ya estoy vengado!”. El caso fue muy sonado no sólo por la condición de la víctima (carismático obispo de mano dura) y el asesino (sacerdote excéntrico, amancebado y avaricioso). Fue, además, un proceso clave para legitimar la psiquiatría en España, ya que se discutió si Galeote era responsable de sus actos y si era humano ejecutarle en el caso de que estuviese loco.

Al final decidieron que no, y le internaron en el manicomio de Leganés, donde el director Luis Simarro encabezaba el nacimiento de la psiquiatría moderna. El centro de salud Santa Isabel sólo conserva de la antigua Casa de Dementes su fabulosa fachada neomudéjar. Por dentro todo es nuevo. En el instituto psiquiátrico, hasta el lenguaje ha cambiado. En época de Galeote, los psiquiatras eran frenópatas. Defendían el degeneracionismo, según el cual las taras mentales se manifestaban en taras físicas (en el caso de Galeote se hizo hincapié en su sordera, el marimachismo de una de sus hermanas y la cara estrambótica de otra). A los enfermos mentales entonces se les llamaba monomaniacos, imbéciles, degenerados o simplemente locos, así en general. El manicomio de Leganés fue la tumba de Galeote, que murió de viejo en 1922.

La tumba del obispo se encuentra bajo el altar de San Isidro, la iglesia en la que le dispararon. Por fuera, el templo está prácticamente igual que entonces (sólo las torres eran un poco más bajas). Por dentro, también. Salvo por las velas eléctricas, que funcionan con monedas de 10 céntimos, y por las cámaras de los turistas, podríamos estar en 1886. Efectivamente, para la Iglesia, 123 años no son nada.

Testamento vital:decidir a tíempo

In ALGO DE OPI on 2009-08-17 at 10:47

Lunes 17 de agosto de 2009

Vivir con dignidad no es una tarea fácil, pero con todo es una cuestión en la que a cada uno nos corresponde una parte. Quiero o, permítaseme, queremos pensar que cada día somos más los que aspiramos a una vida en la que integremos valores. El vivir con dignidad, con valores éticos es, como decía Kant, especialmente rentable; lo cual no implica que muchas veces sea costoso y por ello nuestra decisión de hacerlo sea más responsable y más valiosa.
Pero si es difícil el vivir, en ocasiones no lo es menos el morir con dignidad.
El tránsito de la vida a la muerte no está exento de sinuosidades, de ir adelante y atrás, y en ese camino a veces el protagonista se convierte en espectador, espectador mudo y callado al que las circunstancias, su estado físico e incluso emocional, le impiden expresar sus opciones de cómo debe ser tratado. Es ahí donde surge la necesidad de hacer llegar la voz de la opción tomada a los profesionales sanitarios y sobre todo a los propios familiares, tendentes por lo general todos ellos a alargar la vida, con independencia de la calidad de la misma.
Incluso en algunos casos se llega, en lucha feroz contra la muerte, a episodios de lo que se ha llamado carnicería terapéutica. Bien entendido que no se pone en cuestión la mejor de las voluntades del que desea conservar la vida del moribundo, pero sí se objeta el hacerlo sin tener en cuenta el sufrimiento que conlleva.
Para paliar el dolor de ese momento, el momento en que la muerte comienza a vencer a la vida, se ha legislado e instaurado el testamento vital o documento de instrucciones previas, que es aquel mediante el cual una persona mayor de edad, en plenitud mental, expresa de manera anticipada su opción sobre los cuidados y tratamientos que podría precisar en el futuro y el destino final de su cuerpo, recogiendo entre otras las siguientes decisiones: Primero.- No deseo que se prolongue mi vida por medios artificiales. Segundo.- Es mi voluntad que se me administren los fármacos que me eviten el sufrimiento. Tercero.- En enfermedades terminales, con sufrimientos insoportables, quiero morir de forma rápida e indolora.
El testamento vital es una previsión de futuro sobre uno mismo para cuando uno ya no está. De la misma forma que se procede con respecto del patrimonio, realizando un testamento, parece adecuado el plasmar en un documento las decisiones propias respecto a la propia muerte.
Llegar hasta aquí ha sido una tarea ardua. En el año 2002, una ley estatal reguló la autonomía del paciente y ahora, hace poco más de un año, la Xunta de Galicia ha creado el Registro Gallego de Instrucciones Previas. Sin embargo, la iniciativa ha tenido escaso éxito en nuestra comunidad, pues solo 126 personas se han inscrito, a 1 de julio pasado, en el citado registro. La razón no creo que sea esotérica, sino más bien de falta de información y tal vez lo poco acostumbrados que estamos a hablar de nuestra muerte.
Pero, nos guste más o menos, no debemos hacer dejación de ello; el morir no debe estropearnos el haber vivido.

www.lavozdegalicia.es

Sesenta aniversario del terrón de azucar.

In ALGO DE OPI on 2009-08-11 at 23:23

Todos los de mi generación, que nacimos el mismo año que el terrón, estamos, al menos yo sí, muy agradecidos a Louis Chambón, quien mediante una técnica de molienda por compresión creó en 1949 el terrón de azúcar, por tanto, el terrón, como nosotros está cumpliendo su 60 aniversario. El terrón es una especialidad francesa. Antes de la aparición del terrón, los consumidores endulzaban su café cachando un pan de azúcar con ayuda de un martillo o con la azucarera y la cucharita, todo ello poco higiénico. El terrón de azúcar es muy consumido en Francia, especialmente en el Hexágono. En España también era muy corriente su consumo de manera especial en bares y restaurantes, pero ahora el terrón, como ha sucedido en el resto de Europa, ha sido desplazado por la bolsita de azúcar. Qué le vamos a hacer. Le está pasando como a los sesenta añeros, que nos van desplazando de puestos de responsabilidad. Pero como al terrón, nos quedan los 60 años vividos o lo que es lo mismo: “que nos quiten lo bailado”

Domingo Martínez Madrid (carta al director de Hispanidad.com)

Esa Gentuza

In ALGO DE OPI on 2009-07-20 at 18:33

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

ARTURO PEREZ REVERTE

XLSEMANAL.FINANZAS.COM

Núnca debajo de una mujer.

In ALGO DE OPI on 2009-07-15 at 14:26

CRÓNICA: viajes ventanas / Nápoles
Nunca debajo de una mujer
ROBERTO SAVIANO 15/07/2009

“Nunca debajo de una mujer” es el imperativo con el que se educa. Si mientras haces el amor, decides estar debajo, estás eligiendo someterte incluso en la vida de todos los días. “Nunca sexo oral”. Recibirlo es lícito, hacérselo a una mujer es de “perros”. A este viejo código se atiene todavía gran parte de las nuevas generaciones de adeptos, obsesionados no sólo por su virilidad, sino también por cómo ejercerla. Hacerlo de acuerdo con esas rígidas reglas se convierte en un rito con el que reafirman su poder. Unas normas claras e indelebles que están vigentes en casi todas las zonas de la N’drangheta, Camorra, Mafia y Sacra Corona Unida y que significan algo más que el simple espejo de una cultura machista.
Para las mujeres todo es mucho más complejo. Es un mantenerse en precario equilibrio entre modernidad y tradición, entre jaula moralista y total libertad para afrontar asuntos de negocios. Pueden ordenar una muerte pero no pueden permitirse tener un amante o abandonar a un hombre. Pueden decidir invertir en un sector del mercado pero no maquillarse cuando su hombre está en la cárcel. Vestirse con elegancia, maquillarse mientras su marido está encarcelado quiere decir que lo hacen para otros. Teñirse el cabello equivale a una silenciosa confesión de traición. La mujer existe sólo con relación al hombre. Sin él, es como un ser inanimado. Un ser demediado. Durante los juicios, no es raro ver a mujeres en los espacios reservados al público mandar besos o simples saludos a los acusados que están en las peceras blindadas. Son sus mujeres, aunque muchas veces parecen sus madres. Si, cuando te cruzas con ellas por la calle, van bien vestidas, cuidadas, maquilladas, significa que su hombre está cerca, está libre y manda. Y al mandar refleja su poder sobre su mujer. Sin embargo, las mujeres de los jefes encarcelados, desaliñadas hasta volverse invisibles, son las que muchas veces, de forma vicaria, mandan más.

En tierra criminal, todas las historias de las mujeres se parecen, tanto si tienen un destino trágico como si logran sobrevivir en la normalidad. En general, marido y mujer se conocen desde adolescentes y contraen matrimonio a los veinte o a los veinticinco años. Casarse con la chica que se conoce desde pequeña es fundamental, siempre que sea virgen. Es imposible sustraerse a esta praxis. Y quien crea que puede librarse de ella, está equivocado. Incluso cortejar es marcar territorio. Acercarse a una mujer significa correr el riesgo de invadir territorio ajeno.

En 1994, Antonio Magliulo de Casal di Principe intentó cortejar a una chica, pariente de un hombre del clan de los Casalesi y que estaba prometida a otro miembro del clan. Magliulo le hacía muchos regalos e, intuyendo que quizás la chica no estaba muy contenta con su boda, insistía. Estaba enamorado de esta mujer mucho más joven que él y la cortejaba como es habitual en su tierra: bombones Baci Perugina por San Valentín, un cuello de piel de zorro en Navidad y, siempre, postegge, es decir, como un poste esperándola a la puerta del trabajo. Un día, en pleno verano, un grupo de afiliados del clan de Schiavone le citó en la playa de Castelvolturno para aclarar ciertas cosas. Ni siquiera le dejaron hablar. Mauricio Lavoro, Giuseppe Cecoro y Guido Emilio le dieron un golpe en la cabeza con un palo con clavos, le ataron y le metieron arena en la boca y en la nariz. Cuanta más arena tragaba para respirar, más le metían. Murió ahogado por una pasta de arena y saliva que se le había solidificado en la garganta. Fue condenado a muerte por cortejar a una mujer más joven, consanguínea de un importante afiliado, y prometida. Cortejar, pedir una cita, pasar una noche juntos es compromiso, riesgo, responsabilidad.

Cuando ante el tribunal, los arrepentidos contaron estos y otros asuntos semejantes tratando de vencer la incredulidad de los jueces, dieron una explicación que es una síntesis inigualable: “Señor juez, aquí follar es peor que matar. Es mejor que mates a la mujer de un jefe; a lo mejor te perdonan. Pero si follas con ella, estás muerto”. Amar, decidir hacer el amor, besar, hacer un regalo, sonreír, tocar una mano, intentar seducir a una mujer o ser seducido puede ser un gesto fatal. El más peligroso. El último. En un lugar donde todo es ley implacable, los sentimientos y las pasiones que no conocen reglas son, más que cualquier otro factor vital, una condena a muerte.

(Traducción de Valentina Valverde)
Amor qui magister est optimus

¿Nació usted con estrella?

In ALGO DE OPI on 2009-06-29 at 12:25

¿Le gustaría saber qué estrella empezó a verse desde la Tierra el mismo día en que usted nació? Esta claro que las exposiciones de ahora no tienen nada que ver con las de antes. Ésta que han organizado en la Casa de la Ciencia (Pabellón del Perú, en la Avenida deMaría Luisa), titulada De la Tierra al Universo: la belleza de la evolución del Cosmos, no sólo reúne una espléndida colección de fotografías del firmamento que diríanse joyas del arte abstracto; encima, goza de una versión virtual que permite al interesado verla desde casa y, además, averiguar en un minuto con qué estrella está hermanado uno por nacimiento.

Comentaba Isaac Asimov, con más razón que un santo, que tal vez los tiempos actuales no hayan dado artistas como Leonardo, como Rembrandt o como Velázquez, pero han proporcionado un medio para ver la mayor y mejor obra de arte que los ojos pudiesen admirar: el Universo. Podrá comprobarlo el que se acerque a la Casa de la Ciencia, una institución en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para el fomento y la divulgación de la cultura científica en Andalucía.

Abre de martes a domingo desde las diez de la mañana hasta las nueve de la noche (o de la tarde, habría que decir, con el solazo que hay a esa hora). Quien prefiera no moverse o no tenga paciencia para esperar, puede admirar la exposición desde un ordenador yendo a la dirección www.cienciadirecta.com y pinchando sobre el cartel que la anuncia.

Cuesta dar por normal que un terrícola de Sevilla, por ejemplo, pueda contemplar una galaxia que se halla a medio milenio luz, como quien mira con unos prismáticos el monumento de San Juan de Aznalfarache; pero ése es sólo uno de los prodigios presentes en esta muestra que lo lleva a uno de una estrella a una nebulosa y de una constelación a un planeta con la soltura con que un guía turístico conduce a los japoneses desde la Catedral al Alcázar. Sevilla podrá visitarla en persona hasta el 27 de septiembre, en que la exposición emprenderá rumbo hacia Granada. Si lo va dejando, al final no la ve.

De utilidad

Qué: Averigüe qué estrella empezó a ser visible desde la Tierra el día en que usted nació.
Cómo: Entrar en la web www.cienciadirecta.com y pinchar en el cartel de la exposición que preside la página.
Procedimiento: Arriba a la derecha verá una pestaña que dice Encuentra tu Estrella. Pinche en ella y se abrirá un pequeño formulario.
Requisitos: Tendrá que anotar el día, mes y año de nacimiento de la persona en cuestión, dejar constancia de su dirección de correo electrónico y aceptar las bases legales. Eso sí, no se decepcione si su estrella es la HP332019, que la ciencia es así de fría.

CESAR RUFINO

www.elcorreodeandalucia.es

Carta a un maltratador

In ALGO DE OPI on 2009-06-29 at 8:57

Carta ganadora de un premio a la ‘más expresiva’ en el concurso nacional ‘Carta a un maltratador’. Escrita por Fernando Orden Rueda, estudiante de 2º de Bachillerato del Instituto Bioclimático de Badajoz.España

Para ti, cabrón:

Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado.
¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré:
Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día.
Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera como eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared.
Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que solo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

Fernando Orden Rueda,
2º Bachillerato Ciencias de la salud, I.E.S Bioclimático,
Badajoz. -España

Me prometió una hoguera

In ALGO DE OPI on 2009-06-28 at 1:10

Me dijo que si volvía de nuevo a su tierra, la noche de San Juan, construiría para mi una hermosa y brillante en la que arderían el aburrimiento, la rutina, las noches frías, el desencanto.

Mira – me dijo- si lo deseas mi fuego será para ti durante toda una noche, desde que se ponga el sol hasta que vuelva a nacer. Me consumiré en ti y tú en mi mí. Y yo le dije que sí.

Cuando llegué a la era aun no ardía ningún fuego, pero cerca de ella se iban amontonando leños, ramas, montones de piñas, cachivaches mil. La gente se afanaba en hacer la hoguera más grande, y mientras reían, se gastaban bromas y apostaban sobre quien saltaría sobre el fuego o quién se acobardaría. Los de la asociación promotora de la fiesta repartían chocolate y boletos para una rifa. Las palabras se mezclaban con el arrullo del crepitar del fuego que se iba iniciando.

Cuando el sol se ocultó, una a una todas y cada una de las hogueras de la era se encendieron. La linde del campo se trastocó en un encaje de fuego, y por unas horas las los restos de las mieses segadas, se transformaron en hebras de oro.. Las aves, las liebres y los gatos vagabundos, entusiasmados y temerosos, observaban el fulgor del elemento tan ajeno a ellos. Ay, suspiraron con deseo, quien pudiera saltar como ellos en estos momentos, pero su miedo a los humanos, les hizo quedarse en la distancia y contemplar el espectáculo tan insólita noche.

Yo esperé.

La noche se llenó de música, de gritos de entusiasmo, de alegría; de cohetes que en mil colores se abrían en el cielo soltando chispitas verdes, rosas, doradas. Desde donde me encontraba podía ver como saltaban sobre las llamas unos, como se acobardaban otros y como entre las sombras se escabullían otros tantos.

Seguí esperando sobre la yerba seca, acurrucada sobre mi misma y mirando la felicidad de los demás.

Cuando horas después me di cuenta de que nadie vendría, que la promesa de una hoguera para mi se la había llevado el viento, la distancia o el olvido, estuve a punto de caer en la tentación de la pena, las lagrimas, la desagradable sorpresa de una promesa rota. A punto estuve de dejarme llevar por el llanto, de renegar de los sueños, en un tris de llamarme a mi misma tonta, ilusa y maldecir a quien me había hecho creer que tendría una hoguera preparada para mi sola en la noche de San Juan… pero al mirar al cielo, pude ver la luna brillar, las estrellas titilar en competencia directa con las llamas y entonces, sin mucho pensar, me puse de pie, sacudí las briznas de paja de mi ropa y me dirigí a la hoguera mas cercana donde en lugar de llanto, pena y decepción había cantos, risas, anís y chocolate.

En algún momento de la noche alguien me cogió del brazo y me dijo “Ahora vas a saltar conmigo” y yo salté.

CARMEN PLANCHUELO

Madrid ha muerto

In ALGO DE OPI on 2009-06-23 at 23:51

FERNANDO DELGADO El País 16/06/2009

Madrid ha muerto fue el título que le puso Luis Antonio de Villena a una atractiva novela suya sobre la movida que refleja un Madrid muy sugestivo. Tomó ese título de una exclamación de Manuel Piña, uno de los más destacados personajes de aquella festiva agitación ciudadana de finales de los setenta, en un momento en que vio en peligro la libertad de un Madrid que saludaba a la democracia con excesos y la vivía con vigor. Así que cuando supe que se creaba una fundación con el nombre de Madrid Vivo imaginé que se trataba de una respuesta a la espontánea exclamación de muerte de Madrid por parte de Piña con la recuperación de la ciudad libertaria que albergó en la movida o de una moderna alternativa para resucitar a la ciudad por donde pueda languidecer. Y más si la fundación tenía que ver con una Jornada Mundial de la Juventud que vivirá Madrid en 2011.

Pero enseguida tuve noticia de que tal celebración será una jornada de jóvenes católicos, creo que presidida por el joven Ratzinger. Se trataba en consecuencia de una juventud concreta y singular. “Juventudes católicas de España, galardón del ibérico solar”, cantaba la Acción Católica de antaño en su himno. Y a ese galardón del ibérico solar, más los galardones asociados de otros solares no ibéricos, pertenece esa jornada mundial que cuenta ya con su plataforma de apoyo. Y es de aplaudir que esa plataforma sea cívica, como se declara, no sólo para los que no piensan como ellos, sino especialmente para ellos mismos. Y que sea plural. Eso significa no sólo que la Iglesia es consciente de que la sociedad es plural, sino que lo es ella misma. Pudo haberme bastado, no obstante, la foto del grupo que apoya esa magna concentración de jóvenes, casi todos los fotografiados algo mayores, para advertir de entrada la escasez de espíritu juvenil en un evidente retrato de la tercera edad. O debió bastarme para eso la figura del arzobispo madrileño que la presidía: Rouco, símbolo de vida y juventud, cada vez que pronuncia la palabra vida en cualquiera de sus variantes se mete con alguien. Bien podría parecer por eso que al hablar ahora de un Madrid vivo pretenda contraponerlo a un Madrid abortado en cualquiera de sus renacimientos. El arzobispo quiere que Madrid llegue a 2016 santificado y que el alcalde ofrezca al foráneo una ciudad convertida en monasterio, pero no sé si en eso va a encontrar el apoyo de Ruiz-Gallardón o la clientela extranjera exige más pecado.

Me extrañó, sin embargo, que estando Rouco al centro del grupo fotografiado -mejor ataviado, eso sí, que en las manifestaciones- la Fundación Madrid Vivo sea una “institución dirigida a creyentes y no creyentes que compartan el interés por reconocer la dignidad humana más allá del materialismo economicista”. Lo digo especialmente por el ecumenismo, tan escaso en Rouco, pero la verdad es que la referencia al materialismo economicista, rodeado de banqueros y patronos muy principales, era un primor: ofrecía una especie de exorcismo, un freno a la mundanidad y al despilfarro verdaderamente conmovedor. Bien es verdad que el cardenal no ha debido pedir apoyo a gente tan relacionada con el materialismo economicista para que desde sus convicciones católicas sirvan de ejemplo a los jóvenes que luchen contra ese materialismo, aunque no me extrañaría que algunos de ellos no tuvieran reparo alguno, por risible que pueda parecer, en brindarse como modelos. Lo que pretendía Rouco con la foto de marras es dinero para ese Madrid vivo, que tiene sus gastos. Y se lo pide a los bancos, no porque el laico Zapatero no se lo vaya a dar, que ya se lo ha prometido, sino porque quiere que se lo dé por partida doble, es decir, también con parte del dinero público con que se subvenciona ahora a los piadosos banqueros.

Pero, volviendo a lo ecuménico, si ya el cardenal madrileño tiene dificultades para entenderse con muchos creyentes, y es evidente su hostilidad con los que no creen, tiene mérito que aborde ahora una fundación para cambiar de conducta. Estaba en la foto del grupo el representante de la Comunidad Judía en Madrid, eso sí, lo cual es una garantía de que al menos con los judíos, tal vez por motivos estrictamente espirituales, es capaz de retratarse Rouco. Pero es indudable que tiene tanto derecho el aguerrido prelado a congregar a sus jóvenes aquí para hacer un Madrid vivo, más que una corazonada en su caso, como quien no participe de su concepto de la vida estará en su derecho de interpretar que el Madrid que Rouco tenga por más vivo pueda ser para él un Madrid muerto. Y de acuerdo con eso no resultaría aventurado imaginar que si Manuel Piña viviera y oyera hablar del Madrid vivo de monseñor confirmara que de verdad, ahora sí, Madrid ha muerto.

Me gusta la gente…

In ALGO DE OPI, RIMA URUGUAY on 2009-05-24 at 11:09

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños….
hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones,
la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien se permite huir de los consejos sensatos…. dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día,
las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de si, agradecido de estar vivo,
de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.
La gente que tiene tacto. Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A éstos los llamo mis amigos

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica.
La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.
La gente que nunca deja de ser aniñada. Me gusta la gente que con su energía contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo.
La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente.
La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen.
La gente que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano….
es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad,
los valores, la alegría, la humildad, la Fe, la felicidad, el tacto, la confianza,
la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, la humildad,
el arrepentimiento, y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida,
ya que por tenerlos junto a mi me doy por bien retribuido.

GRACIAS POR SER DE ESA GENTE

Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin saber errar.
Imposible vivir sin saber revivir.

La gloria no consiste en no caer nunca, si no más bien en levantarse todas las veces que sea necesario.
Y ESO ES ALGO QUE MUY POCA GENTE TIENE EL PRIVILEGIO DE PODER EXPERIMENTAR.

Bien-aventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma naturalidad el ganar o el perder,
el acierto y el error, el triunfo y la derrota…

Mario Benedetti,1920-2009

¿Español o gringo?

In ALGO DE OPI on 2009-05-17 at 22:01

La denominada web, o World Wide Web es, como lo vengo sosteniendo desde que apareció esta modalidad electrónica, el sistema de documentos de hipertexto e hipermedios entrelazados y accesibles a través de la internet.

Hay diferencia entre una página electrónica (en español), y lo que algunos denominan the web, the web site o the portal (en inglés, World Wide Web: por todo el mundo. De ahí la triple w que, no todas las veces, acompaña las direcciones http://).

Si bien es cierto que la Real Academia Española agregó a su vigésima segunda edición, en su diccionario del 2001, el sustantivo femenino web (del inglés web: red, malla), propio de la red informática; la verdad es que se recomienda para contrarrestar la invasión masiva de anglicismos, y en defensa de la pureza de nuestro idioma desobedecer esta incorporación.

Ya dije que la web, en inglés, es el sistema general; mientras que la página electrónica, en español, es cada una de las direcciones reconocidas por las grafías que identifican el sitio http:// o http://www; tales como: http://rae.es, http://concursodeortografia.com o http://fnpi.org, para citar algunas.

Aclarando que portal, también del inglés, se pronuncia con acento prosódico golpe de voz en la o: pórtal.

Hay quienes aseguran que una página electrónica se denomina a lo que quepa en un pantallazo del monitor de un P. C. Pero no es así. El pantallazo se llama ventana, tanto en los P. C. como en los Macintosh y en otros equipos.

Mi inquietud por estos anglicismos, es sencillamente porque no se pueden usar a diestra y siniestra, puesto que tienen sus equivalentes en español.

La gente habla indistintamente del mensaje electrónico y del buzón electrónico, como si ambos fueran e-mails. Si así lo fuera, resultarían frases tan incoherentes como: Envíame un email a mi email, cuando lo correcto es: Envíame un mensaje a mi buzón electrónico. También existen los buzones telefónicos, para mensajes de voz y de texto.

Por esta razón, en repetidas ocasiones, he comentado que en español tenemos algunos términos que reemplazan los de la internet:

Correo electrónico: Todo el sistema cibernético de envío y recibo de mensajes. (Semejante a los términos correo aéreo o correo postal). ¡No, internet!, que identifica más las consultas de páginas electrónicas en la superautopista de la información; de ahí que se diga: Voy a navegar por la internet.

Página electrónica: Cada una de las direcciones (reconocidas por las grafías http:// o www, donde se almacenan textos, gráficos, movimientos y sonidos de la red, para consultas en la red. ¡No, web!, porque web es en inglés la red informática.

Mensaje electrónico: Todo lo que se envía o recibe por el correo electrónico (textos, gráficos y fotos), similar a una carta impresa. ¡Nunca, e-mail!, que es un anglicismo.

Buzón electrónico: Todas las direcciones (reconocidas por tener el signo arroba ) para enviar y recibir mensajes, similar a lo que conocemos por apartado aéreo o postal: Mi buzón, ahora, es ogil@visionsatelite.com. ¡Tampoco cabe aquí el anglicismo e-mail!

Enlace: El sitio al que se accede desde una página electrónica. ¡No, link!, también anglicismo.

Conversación (o charla virtual): ¡No, chat ni chateo!, otro anglicismo.

Hablar por la red: ¡No, chatear!, que si existe en español es con el significado de Beber vasos de vino.

¡Qué cuentos, pues, de páginas web, web site, portal; email ni e-mails; links, chat, chatear, ni chateo! Éstos son términos gringos que nos invaden, mandados a recoger hace rato. Además, el signo @ (arroba) identifica a plenitud que se trata de un buzón o dirección electrónica; luego tampoco es necesario, al citar una dirección de buzón, poner D. E. (Dirección Electrónica) ni C. E. (Correo Electrónico); así como la triple w, seguida de un punto (www.), indica con claridad que nos referimos a una página de la internet, y no hay necesidad de decir página web.

Para concluir, la internet (o el internet) es una red informática mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre computadoras u ordenadores, mediante un protocolo especial de comunicación.

Un sustantivo ambiguo que muchos escribimos con minúscula si no comienza párrafo.

Texto publicado por “Ogil

Cerrando puertas

In ALGO DE OPI on 2009-05-16 at 20:05

Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir.

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. ¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido sin más? Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia delante, y todos sufrirán al verte paralizado.

RECUERDOS.

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver. No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte. Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando puertas abiertas “por si acaso”, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

DEJARLO IR.

Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.

Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres…Esa es la vida…

PAULO COELHO

Bésame,bésame mucho…que es bueno para la salud

In ALGO DE OPI on 2009-05-06 at 22:37

He olvidado muchas cosas importantes en mi vida, incluso diría que hasta decisivas, porque nuestra memoria tiene sus límites de espacio y de tiempo, pero mantengo íntegro el recuerdo, la sensación y hasta el delicioso cosquilleo, que me produjo el primer beso de amor que di en mi vida, cuando sólo hacía unos meses que había pasado la barrera de los doce años. Estoy hablando de los cuarenta cuando hasta el respirar cerca de una mujer era casi pecado y delito. No he olvidado a esa chavala, pequeña en edad y largurucha en tamaño, llamada Olivita, con amplia y negra melena recogida en dos grandes trenzas, a la que le sobresalían dos diminutos picachos, como preludio de una bien desarrollada delantera que luciría años más tarde. Fue un atardecer veraniego con toda seguridad, ya que de lo contrario no hubiéramos podido estar a esa hora en la calle, ni ella llevaría un vestido tan transparente y vaporoso capaz de descubrir esas pequeñas intimidades. Éramos una pequeña pandilla y a pesar de nuestra corta edad ya empezábamos a emparejarnos. Porque en aquellos años, donde aún humeaban los pueblos de España a causa de esa absurda y fratricida guerra, desde pequeños sabíamos el significado de la diferencia de sexos y otras muchas cosas que hoy parecen no darle importancia, aún cuando hayan superado la veintena. El chico, era diferente a la chica se viera de frente o de espaldas. No hacía falta acercarse y escudriñarlo para acertar su sexo.

Cuando la sorprendí y eché contra la tapia donde nos hallábamos para estamparle ese beso en la boca, que yo había visto tantas veces en el cine y sospechaba que debería ser delicioso a juzgar por la expresión de la que lo recibía y el que lo daba, ella se puso como un tomate, le entró un sofoco enorme y cerrando los ojos para no ver su dulce “pecado”, me lo devolvió y salió corriendo. Fue el momento más maravilloso e inolvidable de mi infancia y el recuerdo más bonito que guardo de unos años irrepetibles. Actualmente la juventud en su mayoría desconoce el placer de tan incomparables sensaciones porque ha olvidado que sólo se puede gozar plenamente del amor cuando cuesta sacrificio y tenacidad conseguirlo. Hoy se lo dan todo hecho, casi obligándole a comer la manzana sin tener que acercarse o arrancarla del árbol y se besan y dan una total libertad a su pasión sin conocer el verdadero sentido y encanto del amor entre pareja. Lo consideran un acto rutinario más en sus aburridas vidas. Tanta libertad, irresponsabilidad y excesiva facilidad para alcanzar lo que debería ser una dura y bonita lucha, le hacen perder los mejores años sin haber podido disfrutar la experiencia más fabulosa y los momentos más emocionantes en esa etapa de su vida. En este aspecto me alegro de pertenecer a una generación donde sufrimos en muchos aspectos, pero por eso mismo pudimos gozar plenamente con detalles y circunstancias en los que la suerte nos sonrió, como ese simple y furtivo beso de enamorado que nos hacía pasar toda la noche insomne y creernos los reyes del universo.

Soy un becqueriano convencido y un romántico en desuso. Lo reconozco y lo asumo como un mal menor o una virtud no muy conocida, desde que empecé a contemplar a mi vecina de pupitre como la “Dulcinea” de mis quijotadas y sueños y me venía a la mente aquella inigualable estrofa de ese inmortal poeta que decía “ Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso…!yo no se que te diera por un beso!”. No se puede expresar la belleza del amor, la esperanza de tocar el cielo con la simple mirada de la mujer que adoramos y la fuerza tan tremendamente sugestiva del beso a la que acapara nuestra mente y protagoniza nuestros sueños, en tan breves y acertadas palabras. Esto es poesía y descripción precisa y afortunada del amor y no ese galimatías que hoy nos quieren imponer como expresión de un lirismo que sólo tiene concordancia con la locura y el absurdo.

El beso según cuentan es casi tan antiguo como el hombre, porque es la expresión de un sentimiento profundo y sincero, aunque en la actualidad se haya puesto de moda como saludo simplemente protocolario cuando te presentan a alguien, joven o mayor y con la mayor naturalidad le estampas un par de besos y recibes otros tantos, aunque los que suelen dar las mujeres por regla general quedan en el aire, no llegan a rozar su destino. Según parece, el beso empezó a utilizarse como demostración de amor y de cariño en Europa en el siglo VI. Hubo un tiempo en que estaban prohibidos los besos amorosos públicamente, de cuyos últimos coletazos fui obligado y resignado testigo. De ahí nuestras febriles consecuencias cuando teníamos la oportunidad de burlar a la indiscreta cotillería y nos decidíamos a alcanzar en un fugaz movimiento la boca de la chica, aunque muchas veces nuestro intento se quedaba a una corta distancia de las comisuras de sus labios. Lo suficiente para que a los dos nos subiera la adrenalina al tejado. Pero eran unas imprudencias inigualables y extraordinariamente impresionables que no he podido olvidar, ni cambiaría por nada. En medio de tantos infortunios y carencias, sí fuimos favorecidos con estos detalles que el joven actual que tiene de todo y todo se le permite, no podrá disfrutar. Y es una lástima.

También tuvo nuestro protagonista labial su significado de rebeldía, especialmente en la revolución del mayo francés, allá por 1968, -que casi coincide con mi estancia en la capital del Sena por asuntos profesionales-, donde el beso se hizo contestatario y rebelde para una juventud que protestaba contra el proceder de los mayores. Un movimiento que se convirtió en auténtico maremoto, inundando con sus postulados de protesta al resto de países occidentales. Consecuencia de estas nuevas circunstancias fue que el beso perdió su carácter de intimidad y demostración de amor, para convertirse en el impulso instintivo y sexual de una juventud que iba por libre en sus pensamientos, reacciones e íntimas efusiones. Hasta el delicado y protocolario beso en la mano a la señora durante las presentaciones, fue perdiendo su carácter de obligada cortesía y se empezó a utilizar el beso directo a la mejilla, que en algunos países como el nuestro, se duplican, reservándose el de la mano para señoras de más alto nivel y exigente protocolo. Ya se había perdido en la noche de los tiempos la costumbre de besar el suelo ante la presencia del señor o señora, en señal de reverencia y sometimiento. Hoy, sólo besaba el suelo nuestro anterior y querido Juan Pablo II, cuando llegaba a un país en viaje oficial por primera vez y más que sumisión, significaba amor y deferencia.

Decían y prevenían de que el besuqueo constante e incontrolado podría atraer enfermedades y contagios nada convenientes. Hablaban de bacterias, residuos nocivos y otras lindezas a los que estaban sometidos los muy besucones. Posiblemente un ardid de nuestros mayores para que los chavales no se dedicaran a esta práctica con tanto descaro y tan pocas precauciones, ya que tras el ardor de un beso se podría llegar a límites incontrolados nada aconsejables para la “virtud de la damisela”. Ahora resulta que es todo lo contrario: Besarse mucho es una de las mejores terapias para ser felices. Nada raro por supuesto ya que es la sensación y la experiencia más maravillosa que uno puede tener, si se hace con la persona a la que se quiere o a de la que se está profundamente enamorado, que no es la misma cosa. Añaden que en cada beso cargado de pasión, ese al estilo francés de lenguas entrelazadas y ojos en blanco, se queman hasta doce calorías. Multipliquen por el número de “ósculos”y deduzcan. Más aún que ayudan a evitar infecciones bucales y son antidepresivos. Esto no me lo explico. A no ser que sea porque el que besa o el que recibe esta caricia se lleva todo lo dañino que pueda tener el otro en ese momento., Es decir, como el “desnudar un santo, para vestir a otro”. Ya que si hay bacterias o algún mal en la boca de uno de los que se besan, a algún sitio han de ir y no desaparecer diluido en los sueños románticos o eróticos de sus protagonistas. Hay un escritor Jesús de la Gándara., que en su libro “El planeta de los besos”, -cambia monos por besos-, indica que hay tres clases de besos: el familiar, el romántico y el erótico, y es éste último el que recomienda como mínimo una vez al día con la persona apropiada, pues afirma que es el mejor. Incluso afirma que la carencia de besos en la infancia afecta en gran medida a la personalidad del individuo. Aunque los españoles besamos poco eróticamente, nos ganan en parquedad los orientales y no llegamos a los límites de los suramericanos, que son los más dados a estas efusiones bucales. Al besar, según este autor, se activan 36 músculos y damos en el transcurso de nuestra vida unos quinientos mil besos. (Yo creo que se queda corto). Estoy plenamente seguro que a estas alturas de mi vida, ese medio millón ha quedado ampliamente rebasado. Caben muchos besos en una vida. Un detalle curioso, el 65 por ciento de las parejas giran la cabeza a la derecha al besarse y hay animales que se besan. En tan curioso libro se afirma que probablemente Cleopatra nunca besara a sus amantes y que un diez por ciento de la Humanidad no se ha besado en toda su vida.

Según parece el primer beso del que se tiene noticia data del 2500 antes de Cristo, y aparece en una escena esculpida en la pared de un templo de la India. Lo que no sabemos es si en cualquier otro lugar del mundo ya se besaban aunque no aparecieran en sus muestras artísticas. Lo que si podemos estar seguros es que no fueron esquimales, ya que éstos no se besan, se frotan la nariz para demostrarse amor y cariño. En la antigua Indochina, durante la dominación francesa, las madres acostumbraban a asustar a sus pequeños amenazándoles con darles un beso de hombre francés, ese del torniquete lingüístico y sin embargo, los persas sí se besaban en la boca entre hombres del mismo nivel social o político, así que no podían asustar a sus pequeños con ese truco. Dicen que la costumbre de besar viene de Grecia y tenía su origen en la formula que usaban las mujeres para comprobar si sus maridos regresaban bebidos a sus casas. Les besaban y por el olor y el sabor descubrían las borracheras y francachelas del cónyuge. Hoy también se usa un procedimiento para que la esposa compruebe la sobriedad del marido, aunque sólo utiliza el olfato y a veces el mazo de hacer la masa de las empanadillas.

En la actualidad el beso ha perdido gran parte de su encanto y sólo el enamorado y romántico sigue sacándole sabor y estímulos. Besamos a todas las que nos presentan con la misma naturalidad que decimos la hora al que nos pregunta. Nuestros labios, a veces, hasta se acercan peligrosamente a los dominios labiales de la presentada, pero ni por esas. Un giro de cabeza a tiempo por parte de ella nos impide la maniobra Ya sólo acostumbran a besar, los que se encuentran en plena pasión o puro erotismo, normalmente. La famosa canción de Los Panchos, sobre el “beso de la española”, ha quedado en mera reliquia. Recuerdo de un tiempo pasado que ya no regresará, pues hoy besamos en la calle ante todo el mundo, aunque se trate de la primera cita o una más con esa chica a la que queremos “llevar al huerto” y después olvidar su existencia.

No obstante, prefiero esta nueva actitud de besar a toda mujer que me presenten, que el anterior saludo de manos frío y protocolario, donde la mayoría de las mujeres no sabían o deseaban demostrar excesivo interés o mínima deferencia en extender su mano y la tenía uno que coger al vuelo o por los dedos en un auténtico malabarismo. He de aclarar, entre nosotros, sin que nadie más se entere, que a mi el beso de lenguas siempre me ha parecido exquisitamente maravilloso, ya que la dadora y receptora siempre lo merecía con creces.

FÉLIX ARBOLÍ
fuente:VISTAZOALAPRENSA.COM

Olimpiadas

In ALGO DE HUMOR, ALGO DE OPI on 2009-05-03 at 17:01

O LIMPIADAS (QUE ES ASÍ COMO QUEDARÁN LAS ARCAS MUNICIPALES)

Si yo tuviese millones
para gastar a mansalva
—tras dar seis vueltas al mundo
montado en una piragua—
contrataría a una agencia
que montara una campaña
cuyo objetivo sería
rechazar las olimpiadas,
convencer a mis conciuda-
danos de que es gran chorrada
gastarse el dinero en pre-
tender dejar remozada
a una ciudad tan carente
de mil cosas necesarias,
como pasa con Madrid,
capital de las Españas.

Yo no me opongo al deporte.
Quien quiera ponerse cachas
con los anabolizantes.
correr metros, saltar vallas,
lanzar martillos, jugar
al ping-pong, meter canastas,
bailar tangos con un aro
o lo que sea que hagan,
yo lo apruebo, siempre y cuando
lo hagan gratis y en su casa.

Empero, si ha de gastarse
todo lo que hay en las arcas
municipales y mucho
más, quedando entrampada
la ciudad hasta el dos mil
cien, sólo por las ansias
de esos políticos nuestros
de ganarse así la fama
que no consiguen teniendo
buena gestión ciudadana,
entonces voy yo y me opongo
rotundamente y con ganas
y detallo mis razones
dejando las cosas claras.

Dicen que se beneficia
la ciudad con esa panda
de deportistas. Es una
mentira como una casa.
Sólo ganan los hoteles
y quienes tienen contratas
de caterings y transportes;
los demás no ganan nada.
Se gastan muchos millones
alegremente y sin tasa
construyendo infraestructuras
que serán abandonadas
al poco que finalicen
los juegos. Cosa es probada,
que ha pasado en otros sitios,
desde Munich hasta Atlanta.
La persona que lo niegue
miente como una bellaca.

Bueno: al menos un estadio,
un puerto para regatas
u otras cosas de ese estilo
quizá pueda utilizarlas
alguno en otra ocasión.
Pero la gran millonada
que se gastan en informes,
en expertos, propaganda,
viajes subvencionados
y otras cien mil zarandajas
es un despilfarro enorme
y es algo que clama al alma,
cuando oímos a diario
que hay gente que vive en cajas
de cartón en plena calle,
que otros comen dietas blandas
sacadas de las basuras,
que hay gran escasez de camas
en los hospitales públicos,
que pese a que son muy largas
allí las listas de espera
más médicos no contratan,
que se reducen ayudas
a las personas ancianas
que viven solas, que cortan
—como si no hicieran falta—
las becas de comedor
y que los próceres pasan
del bienestar ciudadano
olímpicamente. (¡Vaya!
También así son olímpicas
las gentuzas que nos mandan.)

ENRIQUE GALLUD JARDIEL

fuente //http://humoradas.blogspot.com/

El 2 de Mayo

In ALGO DE OPI on 2009-05-03 at 16:23

Nadie puede negar que el pueblo de Madrid fue dueño de su destino en aquella sangrienta jornada del Dos de Mayo de 1808. Pero habría que calibrar si, lanzándose a la calle clamando más que por su independencia –un concepto que nació de la interpretación romántica de la guerra contra las tropas napoleónicas–, por el regreso de Fernando VII, tomó el camino adecuado. Porque mientras el pueblo madrileño se levantaba en armas, el monarca “Deseado”, tal como le reconoce la historia, se peleaba en Bayona con su padre, Carlos IV, a gritos, sin pudor ni compostura, por la corona de España. La misma que, tras recuperarla, Carlos IV cedió de buen grado y sin coacciones al propio Bonaparte, a cambio de una renta anual de 30 millones de reales y la propiedad del castillo de Compiègnes.

La Constitución de Bayona
Pero, entre tanta fanfarria y celebración, lo más grave es que se olvide que, pocos días después y en la misma ciudad francesa, una comisión de notables se reunía para redactar la que sería la primera carta magna de la historia de España: la llamada Constitución de Bayona. Solo se acogieron a ella unos pocos, es cierto, pero sin duda fue la llave que abrió la puerta de la gran reforma legislativa de las Cortes de Cádiz en 1812. En plena euforia patriotera más que patriótica, hoy se denosta al “rey usurpador”, José I, obviando que capitaneó a un puñado de hombres inquietos, defensores de la razón, cultos y bien intencionados, que como herederos directos de la Ilustración emprendieron la primera gran reforma política de la España moderna.

“Afrancesados” adelantados a su tiempo
A los “afrancesados”, como se les calificó, no les guiaba otra intención que la de dar al ciudadano aquellos derechos que, tradicionalmente, se les habían negado. A cambio, hubieron de sufrir la trágica suerte de aquellos que se adelantan a su tiempo. En su mayoría eran intelectuales lúcidos y cosmopolitas que preconizaban la necesidad de llevar a cabo determinadas reformas sociales y políticas y que intentaron evitar el enfrentamiento con Francia, conscientes de que iba a significar, además de una sangría en vidas, la ruina más absoluta para la nación y la pérdida de unas colonias que, como así sucedió, aprovecharon el vacío de poder de la metrópoli para tomar el camino legítimo de su independencia.

La huida del oscurantismo
En sus filas militaban personalidades tan sólidas como el obispo Félix Amat, los escritores Leandro Fernández de Moratín o Melendez Valdés e incluso el propio Goya. Fue Moratín quien escribió “espero de José I una extraordinaria revolución capaz de mejorar la existencia de la monarquía, estableciéndola sobre los sólidos cimientos de la razón, la justicia y el poder”. A este propósito supeditaron su destino buscando huir del oscurantismo y la superchería al reflejo de las Luces que habían inspirado las primeras Declaraciones de Derechos del Hombre y del Ciudadano.

La traición que no fue
El pueblo, azuzado por los estamentos más conservadores, nunca les comprendió y se lanzó a la calle, ignorante de la realidad y movido probablemente por sentimientos más nobles que los de sus dirigentes. Lo hizo en nombre del mismo rey que, cinco años después, en 1813, le negó la soberanía al derogar la Constitución de 1812. En nombre de Fernando VII, el monarca felón y populista, carente de firmeza y talento político, cuya cerrazón dio origen a una de las más sangrientas campañas de represión que contempla la historia. La decidida apuesta por el progreso de los afrancesados, se calificó entonces como traición. Dos siglos dan la suficiente perspectiva como para que hoy se les reivindique.

María Pilar Queralt del Hierro. historiadora y escritora.

Nos hicieron creer…

In ALGO DE OPI on 2009-05-03 at 12:18

Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta. Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.
Cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y ahí, cuando estés muy enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor …aunque la violencia, se practica a plena luz del día.

JOHN LENNON-Reino Unido,1940-1980

¿Presidente o presidenta?

In ALGO DE OPI on 2009-05-03 at 11:13

En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?

El participio activo del verbo ser, es “el ente”. ¿Qué es el ente?.

Quiere decir que tiene entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final “-nte”.

Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Nuestros políticos -y muchos periodistas- no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.

Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.

El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género.
Ya habían firmado:

el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el turisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto, el gasisto, el trompestisto, el techisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino
y, sobre todos, ¡el machisto!

Lo que, en cambio, está muy bien y podemos aceptarlo… es, en vez de, esa persona es UN CARGO PÚBLICO,
esa persona es UNA CARGA PÚBLICA… s/c.

Carmen Planchuelo

In ALGO DE OPI on 2009-04-23 at 22:30

Las tiritas de Mafalda

Las decepciones duelen, ostras que no… por mucho tiempo que pase, por muy mayores y maduros que pensemos que somos, cuando descubrimos que alguien no es como pensábamos sino de forma muy distinta, nos duele cual puñalada trapera. Por supuesto el grado de dolor, está en función del grado del cariño y de la confianza depositada. A mas querencia, mas penita y mas rencor guardado.

No es sano mirar al pasado con ira, no es bueno llevar la cuenta de los agravios recibidos y es nefasto tener una relación mental de las ofensas recibidas por las personas cercanas, por esas que forman parte de nuestra vida como lo son las sillas, las mesas. Es posible que a alguno de ustedes esto de comparar a las gentes que queremos con sillas y mesas, les parezca cruel y superficial… pues bueno será que una es así: “cruel y superficial” a la par que demasiado susceptible pero si algo he aprendido en este ya medio siglo largo que llevo por aquí, es que unas gotas de superficialidad y de frivolidad son necesarias para seguir adelante y no vivir en estado queja perpetua. Dejen que me explique porque mientras lo hago, quizás yo misma me aclare con el cacao mental que tengo, pues a veces parece que una tiene las cosas claras y no es así por eso necesita poner orden en esta maraña de pensamientos y sentimientos que no la dejan ver con claridad. Para mi, escribir las cosas es un camino que normalmente me saca de la oscuridad y me lleva a la luz, es mi particular hilo de Ariadna. Ya sé que en esto no soy nada original, que esta metáfora está la mar de usada pero eso será por su utilidad, así que una… pues eso que cuando anda hecha trizas, cuando no ve nada claro y cuando se pierde, se busca un rincón y se pone a escribir. Una veces en unos cuadernillos cuadriculados y con una espiral: mis diarios y otras – como ahora mismo –en la pantalla de este bendito cachivache que es el ordenador.

Volvamos a las “sillas y a las mesas”. Una buena amiga mía, muerta ya, me decía cuando éramos muy jóvenes, que la mayor parte de los sufrimientos por decepción era porque nos acostumbrábamos a las personas, a tenerlas en nuestras vidas formando parte del paisaje (y por supuesto viéndolas con una lente personal), cuando estas personas desaparecían lo llevábamos fatal y es entonces cuando mi amiga Mayela (que en gloria esté) sacaba a relucir su teoría : “Mira, Carmen, -me decía toda convencida- si nos duele prescindir de una silla rota o una mesa inservible simplemente porque nos hemos acostumbrado a ella, con mas motivo eso pasa con las personas a las que también nos hemos acostumbrado… pero en mayor proporción”. O sea que es todo cuestión de costumbre y rutina. No es muy romántico el argumento pero práctico sí que lo es.

En cuanto a lo de la frivolidad y la superficialidad pues son como las tiritas de esparadrapo para el corazón, esas de las que hablaba la buena de Mafalda o también una forma como otra cualquiera de acolcharse el corazón. Ir a “corazón abierto” por la vida es tan bonito como arriesgado pero en estas cosas cada cual es muy libre de salir al campo de batalla cómo mas le plazca. Yo confieso que muy tarde he aprendido la teoría del “acolchamiento” pero en la practica me las siguen dando en ambos carrillos, tonta que es una pero en eso mi originalidad es nula pues este mal casi se convierte en plaga.

Duele mucho llevarse un chasco. ¿Son más dolorosos los del amor?, ¿lo son los de la amistad?… humildemente creo que las primeras son más aparatosas, que casi nadie se avergüenza de llorar y patalear cuando un amor te sale mal, es como si todas las expresiones de dolor estuvieran permitidas y aceptadas cuando se cae en el pozo negro del desamor. Suelen ser dolores intensos o como tormentas que te dejan hecha una pena o como terremotos que lo arrasan todo… después el tiempo va curando esas heridas o bien aparece la mora verde que hace desaparecer la mancha de la otra.

Sin embargo las decepciones o los fracasos con los amigos son muy diferentes, no menos dolorosas, quizás hasta de dolor mucho más duradero. Siguiendo con el símil del agua se parece más a esas lluvias del norte finitas que te calan despacito, que sin que te des cuenta te empapan hasta los tuétanos y de repente te das cuanta de que estas estornudando. Yo creo que la decepción o el desencanto que te produce una amistad fallida no se cura y si bien es cierto que a un antiguo romance (al nivel que sea) sí se puede volver y olvidar lo pasado y vuelta a empezar porque la pasión y la mala cabeza son persistentes o lo es la generosidad, a un amigo por el que te sientes traicionado jamás retornas y un cierto rencor se queda por alguno de los rincones del alma. Seguramente, si no queda mas remedio, le seguirás frecuentando, tomando un café de compromiso y lo que la buena crianza imponga pero nada mas, no volverás a abrirle tu corazón, ni a depositar en sus manos tu confianza. No entro en el campo de las relaciones amistosas dentro ámbito laboral, eso lo dejo para otro día pues da para mucha tela que cortar, sólo adelantarles que, creo, mezclar ambas trae muy malos resultados, se suele estropear la amistad y el trabajo se resiente.

A mí, como imagino a ustedes que pacientemente han llegado hasta aquí, se me ha quedado en el camino más de una amistad. Son personas a las que en un momento de mi vida quise y quise mucho, confié y les di lo mejor de mi, sin esperar nada más que lo mismo (craso error), creo que las acepté como eran o me engañé pensando esto pues cuando aparecieron las piedras en el camino me llevé una sorpresa de lo mas desagradable. Tarda uno mucho tiempo en darse cuenta de que la amistad ya no es lo que era, casi siempre hay un detonante pero no es raro que sean pequeñas miserias las que un día te ponen delante del espejo la verdad de la historia. Y te llevas un berrinche, te sientes fatal pero te callas, lo rumias, te lo tragas como las lagrimas que toda decepción hace brotar. Cuando llegas a la triste conclusión de que el amigo ya no es tal, que sólo es alguien que sigue cerca pero nada mas, te lames en solitario la herida y dejas que lagrimas y mocos te manen como una fuente… pero lo haces a solas y mas bien procuras que de eso no se entere nadie. A lo mejor es que todos tenemos grabado a fuego en lo mas íntimo de nuestro ser que un amigo, un buen amigo es para siempre y los amores pues son como las olas del mar, que nos cantaba la buena de MariTrini…

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que usa la palabra amigo, se le va adjudicando a cualquiera que se encuentra en las cercanías, da lo mismo si es un conocimiento de toda la vida, si lo es reciente o si la relación esta basada en la pura conveniencia. Con una ligereza que asombra ampliamos nuestro número de amigos sin pensar mucho si merecen semejante honor. Si fuéramos gente “seria”, antes de dar tal nombramiento deberíamos someter al candidato a una serie de pruebas como se hace en las oposiciones: test, tema a sorteo, supuesto practico y una buena lista de méritos y según el resultado los candidatos obtendrían plaza en el mundo de nuestros afectos pero claro, aun los seres humanos no somos tan racionales o tan fríos o tan prácticos y nos dejamos llevar por el pálpito del corazón. Cuantas veces me habré dicho a mi misma que el problema no está en los demás (o no sólo), sino en uno mismo que se engaña, que espera mas de lo razonable y que ve donde no hay; que si nos llevamos chascos y desilusiones es por esa maldita manía de pensar que el prójimo ha de actuar como uno mismo y no, no, y no. Cada uno tiene su forma de ver la vida, de actuar y de obrar y me viene a la cabeza aquel artículo de Miguel Martínez sobre la ataraxia como una forma de encarar las avatares que nos llegan y no estaría nada mal volver nuestros ojos a la filosofía clásica que es fuente de mucho “consuelo”.

El infierno no son los demás, por mucho que así lo creamos, todos tenemos nuestra pequeña parcela del reino de Pedro Botero en nuestro patrimonio, pero siempre es más fácil buscar fuera los culpables que mirarse a uno mismo sin apasionamiento, profundizar un poco en uno mismo ante toda relación fallida pues algo habremos hecho para que el barco de la amistad se quedara a merced del vendaval y es muy posible que ese algo no sea mas que unos deseos desmedidos de cariño, de compañía o de comprensión… pero mal situados.

No propongo yo desde estas líneas, que nos convirtamos en cardos borriqueros o en seres fríos y calculadores (en el peor de los sentidos) pero sí que seamos cautos a la hora de incluir a alguien en le mundo de la Amistad y que desechemos de nuestra vida afectiva las relaciones de comercio: “te doy esto, yo espero que tu me des lo otro” y esto, seamos sinceros, es algo en lo que caemos consciente o inconscientemente. Y si con todo y con ello ustedes prefieren moverse así pues ya saben que el remedio son unas tiritas de esparadrapo en el corazón como aconseja Mafalda, que es una niña la mar de sabia.

www.Vistazo a la prensa.com

Gabriel Garcia Marquez,1927

In ALGO DE OPI on 2009-04-23 at 15:24

Crisis Mundial…. desde otra perspectiva

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
‘Te apuesto un peso a que no la haces’. Todos se ríen. El se ríe.
Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla,
Y él contesta:
‘es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su peso y le dice :
Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
¿Y por qué es un tonto?,
Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo esto, va a comprar carne y le dice al carnicero:
‘Deme un kilo de carne’, y en el momento que la está cortando, le dice:
Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
‘mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas’.
Entonces la vieja responde:
‘Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…’
Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
Sí, pero no tanto calor como hoy.
Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
Pero señores, dice uno, siempre ha habido pajaritos que bajan aquí.
Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.
Hasta que todos dicen:
‘Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
‘Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
¿Viste m’hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

Esto es lo que en sociología llaman “la profecía autocumplida” o “el efecto Pigmalión”.

Por eso:
· No hagas caso del rumor
· No seas un instrumento para crear el caos.
· Lo negativo atrae a lo negativo
· Sé POSITIVO.
· Tratemos de construir con visión de futuro y no de destruir lo que tenemos.

“SI SEGUIMOS HABLANDO Y PENSANDO EN LA CRISIS , INDUDABLEMENTE ÉSTA SE HARÁ MÁS FUERTE” PENSEMOS POSITIVAMENTE Y TRATEMOS DE MANTENER NUESTRAS MENTES SIEMPRE POSITIVAS, SI HEMOS LOGRADO SOBREVIVIR MUCHAS CATÁSTROFES Y HEMOS SALIDO SIEMPRE ADELANTE, POR QUÉ ESTRESARNOS AHORA.

Perdón por ser funcionario

In ALGO DE OPI on 2009-04-18 at 18:56

Al leer el artículo de su portada impresa del día 15 de febrero escrito por M. Tejo titulado:” El Gobierno ahorraría el doble al congelar el sueldo de los funcionarios”, no me queda más remedio que pedir perdón a la sociedad por…”ser funcionario”. Perdón porque al estudiar la carrera de Ciencias Biológicas tuve que compaginar el trabajo en la construcción (del que me siento orgulloso por lo que aprendí) y la preparación de siete oposiciones distintas, hasta conseguir aprobar las de Administrativo de la Seguridad Social. Grave error me esperaba, porque no sabía que iba a pasar al club de personas a quién ni los distintos políticos de turno, ni a muchos periodistas, han podido ver como “trabajadores”, y así se lo han hecho ver a la opinión pública.
Perdón porque tengo un trabajo estable, que ha soportado tres congelaciones salariales desde 1988 (una con Felipe González y dos con Aznar), que nunca he tenido revisión salarial según el IPC real (cosa que si lo hacen el 80% de los convenios colectivos), lo que me ha llevado a perder más del 30% de poder adquisitivo en los 21 años que llevo trabajando en el sector público (y nadie nos ha defendido nunca) .
Perdón por mi osadía al estudiar dos oposiciones para ascender al Cuerpo de Gestión de la Seguridad Social cuando ya tenía 40 años, sacrificando familia y muchas horas de sueño. Y aún a pesar de haberlas aprobado, hoy, que soy un funcionario del Cuerpo A2 (diplomado) gano 1.500 euros al mes. Realmente he de seguir pidiendo perdón, porque aún así gano más que la media de mis compañeros funcionarios del Estado.
Pero hay algo que me cuestiona, porqué no piden también perdón los especuladores que nos han llevado a ésta situación, los políticos (de derechas o de izquierdas que se han enriquecido con poder o con dinero de “la bonanza económica anterior) y, por supuesto, los Banqueros, que siguen anunciando beneficios, pero menos que en el 2007 (¡que lástima¡).
Por eso reivindico que si muchos periodistas y expertos piden al Gobierno que nos apriete el cinturón a los funcionarios, en aras de la solidaridad, comiencen primero por los de arriba, los de 3.000, 4.000, …8.000 euros mensuales. Y los periodistas que piden al Gobierno que de ejemplo, que también se lo, pidan a los ejecutivos de las grandes empresas (muchos de ellos del mundo del periodismo), de los Bancos , porque es una vergüenza ver que directivos de empresas privadas ganen al año más de un millón de euros, y muchos de sus trabajadores más de 3.000, 4.000 …u 8.000 euros al mes. ¿Ellos no tienen que arrimar el hombro?, ¿ellos no han ganado gracias a la bonanza de años anteriores?. Y nunca se les ha criticado. Pero ahora, en la crisis, toca acoso y derribo de ese ser tan “insolidario” llamado funcionario. Por eso, vuelvo a pedir perdón y diré a mis hijos que no mencionen el “trabajo de su padre” en el colegio o a los vecinos, no vaya a ser que dejen de mirarme.
Menos mal que en el periódico del día 16 viene un artículo de opinión (no de portada), del profesor de la Universidad de Oviedo, Iván A. Rodríguez que entiende mejor la situación (por su preparación y conocimiento) y sabe poner las cosas en su sitio. Antes de tanto hablar y echar balones fuera uno tiene que mirarse a sí mismo, ver su trayectoria y sus actitudes, informarse bien y, después, siempre prudente, opinar, no sentenciar. Gracias
José Manuel Bujalance Serrano (funcionario de la TGSS)
Lucena (Córdoba)

A esto, con lo que estoy de acuerdo 100%, habría que añadir y recordar a los que tanto ponen en entredicho a este colectivo, que el acceso a la función publica en las diferentes administraciones, esta abierto a todos los ciudadanos, incluso los periodistas, que sean capaces de estudiar y prepararse para superar los exámenes de las oposición correspondiente y con ello pasar a formar parte de este privilegiado colectivo tan favorecido y bien considerado al que envidian.

San Valentín

In ALGO DE OPI on 2009-02-13 at 15:03

En vísperas del famoso día de San Valentín, quiero dedicar mi colaboración a este simpático santo, sin entrar en detalles sobre el maravilloso mundo del amor, que él parece proteger y alentar. Es decir, enfocándolo de una manera muy especial y distinta a la habitual. Perdónenme que no aborde en el artículo y con toda su magnitud y detalles la significación de este día para el hombre y la mujer enamorados o viceversa. Esa es materia tan importante en la vida del ser humano que requiere un comentario totalmente dedicado a ella y con todo el romanticismo que uno sea capaz de demostrar.

No sé que relación tenía San Valentín con el amor o sus derivados, ni me interesa mucho, esa es la verdad, en este momento. Creo que si no hubiera aparecido en el momento oportuno su nombre o su historia en la mente del creador de este reclamo comercial, el santo sería otro y otro también el día de los enamorados. En realidad, es un santo que salvo por la promoción que le hacen en El Corte Inglés, al que se ha sumado astuto el comercio en general para incentivar e incrementar sus ventas, nadie sabría de su existencia. He consultado la Enciclopedia Espasa y no aparece nuestro protagonista, aunque ofrece un santoral bastante extenso. Es como si se tratara de una de tantas leyendas que circulan por esos mundos de Dios, en las que unos pican y otros no, como los pimientos de Padrón.

No obstante he seguido otras pistas y he podido averiguar, sin pretender convertirlo en dogma de fe, que en el siglo III de nuestra Era hubo un sacerdote llamado Valentín, que se dedicaba a casar en secreto y según el rito cristiano a soldados romanos cuyas bodas les eran prohibidas para hacerlos más valientes y decididos en las batallas. Su existencia y cometido llegó a oídos del emperador que quiso conocerlo y estuvo a punto de convertirse al Cristianismo, religión que entonces se perseguía y sacrificaba, como en tantas épocas de nuestra Historia. A pesar del interés imperial de los primeros momentos, el casamentero cristiano fue encarcelado y condenado. Continua la leyenda sobre este misterioso y sin embargo popularísimo personaje, que a petición de su carcelero, se dedicó a dar clases a una de sus hijas llamada Julia. El profesor y la alumna ante tantas horas de conversación y trato se enamoraron y el santo antes de morir, le dedicó una expresiva y apasionada carta de despedida que terminaba con las palabras “ de tu Valentín”.

Según esta leyenda y los autores que he podido consultar, los sacerdotes cristianos podían casarse en esa época. De hecho, los pertenecientes al rito oriental, que siguen fieles a la iglesia de Roma, se casan y tienen familia. Me contaba un amigo sacerdote que una vez estuvo en un consejo o reunión por uno de los países de la Europa del Este, junto a sacerdotes católicos de rito oriental casados. Me decía que le resultaba insólito y extrañísimo ver en las habitaciones fotos de su esposa e hijos, a los que escribían con regularidad y hablaban por teléfono. Según mi modesto criterio, pensando que el amor debe ser bálsamo y aliento a todo ser humano, no considero ni mejor ni peor que nuestros curas pudieran casarse como hacen los pastores y rectores de otras iglesias, que no por ser la nuestra son menos respetables y dignas, sin que su matrimonio suponga algún tipo de rechazo o falsos escrúpulos entre sus fieles. . Pienso, no obstante, que no quiere decir que no pueda aceptar otras conjeturas o posiciones, que es más útil al servicio de la Iglesia un sacerdote sin ataduras amorosas y familiares, que otro agobiado por problemas conyugales y la educación y el sostenimiento de sus hijos. Sin embargo, ni el celibato es dogma de fe, ni figura en las Sagradas Escrituras, ya que incluso entre los Apóstoles elegidos por Cristo los había solteros y casados. Según parece San Pablo ordenó Obispo a un hombre casado. Esta cuestión resultaría indiferente no solo a mi fe, sino a la de sentirme parte integrante de la comunidad católica. No veo que pueda significar un atentado a nuestras creencias, a desmerecer la imagen de nuestra Iglesia, ni a considerar y tratar de distinta forma al sacerdote, ya sea célibe o casado. Es mi criterio personal.

Algunos autores de distintas procedencias, no todos ellos heresiarcas o pertenecientes a movimientos disidentes, opinan que la desaparición del obligado celibato sacerdotal podría llegar a ser una buena y acertada medida para evitar los escándalos que a veces se producen, por nuestra natural y humana debilidad ante las continuas tentaciones. Los partidarios de continuar con esta prohibición, estiman por el contrario que no es ésa la cuestión, ya que entre los sacerdotes que abandonaron su ministerio, sólo un pequeño porcentaje ha tenido como causa el deseo de formar una familia e incluso muchos que lo hicieron regresaron en cuanto pudieron, cuando por muerte u otras legítimas circunstancias quedaron libres del vínculo conyugal. De todas formas los católicos, en gran mayoría, suelen ser poco tolerantes y comprensivos con los sacerdotes que se ven envueltos en algún asunto relacionado con el incumplimiento del celibato. Mucho más si éste pecado se aumenta con un posible escándalo que los enemigos de nuestra Iglesia se empeñan en airear para lograr su desprestigio. ¡Pobre del que se vea envuelto en una espiral de este tipo!. No pensamos que son hombres como nosotros y que al igual que nosotros pueden sucumbir a las tentaciones de la carne. ¿Es que acaso los que les juzgamos y condenamos somos fieles a nuestros compromisos y votos libremente adquiridos?. ¿ Por qué nos erigimos en jueces de aquello en lo que caemos setenta veces siete a lo largo de nuestra vida?. Esto me huele un poco a fariseísmo. ” Quien esté libre de pecados, tire la primera piedra”. Son palabras de Cristo. Y dice el Evangelio que no hubo ninguno de aquellos que estaban dispuestos a lapidar a esa mujer adúltera, que se atreviera a lanzar la piedra que ya tenía preparada. En una de mis visitas a la cárcel para tomar declaración a un detenido en mis tiempos de Juzgado Militar, leí una frase que como recepción al visitante o interno figuraba a su entrada “Odia el delito y compadece al delincuente”. Es una de las más certeras y bonitas recomendaciones que he podido leer y conocer en toda mi vida. ! Qué distinto sería el mundo si todos la adoptáramos como lema de nuestra vida…!.

Los pasteleros, es creencia general, no se si cierta, suelen atiborrar de pasteles en caliente a los aprendices que acuden para aprender el oficio. Dicen que tomados en caliente llegan a saciarse de tal manera que ya pueden quedar a solas con una bandeja tan variada como exquisita, que serán incapaces de meterle mano. Y dirán ustedes, ¿qué tienen que ver los pasteleros con los curas?. Todo tiene su correlación. Si al aprendiz de pastelero le tenemos sometido a una prohibición severa de que no pruebe, ni aún siquiera huela la mercancía antes y después de ser expuesta a la venta, el negocio para el dueño será ruinoso, ya que en frío nuestros estómagos aceptan y apetecen más el sabor del dulce y la exquisitez de esa masa y es fácil saltarse el control del patrón cuando el hambre acucia y el olor nos anima a ello. Es mejor perder tres pasteles recién hechos, que media bandeja del escaparate. Con el sacerdote pasa lo mismo. Si pudieran casarse, formar una familia y desahogar sus apetitos sexuales y pasionales como todo hijo de Eva, dentro de las normas cristianas establecidas, estarían más libres de tentaciones y pasiones y sin abandonar su misión pastoral, evitarían que Satanás se aprovechara de esa bella pecadora que le confiesa sus intimidades al desnudo y que más de una vez le hará recrear mentalmente las escenas que le está describiendo oralmente. Porque a pesar de su sacerdocio, de su voto de castidad y de su entrega a Dios y a su causa, es un hombre normal con toda la carga de virtudes y vicios que rodean al ser humano ofreciéndoles paraísos celestiales o edenes terrenales.

Se suele decir que el placer de lo prohibido es mucho mayor que el de lo permitido. Desde el Génesis tenemos las consecuencias de que a veces la prohibición de algo nos lo hace más apetitoso y deseado. Fue superior para Adán y Eva el interés en experimentar esa sensación que les fue prohibida, comer la fruta del árbol de “la ciencia del bien y del mal”,- cuya detallada circunstancia lo hacía aún más apetecible y difícil de cumplir-, que la aceptación de esa orden que ellos desconocían su por qué. La curiosidad por lo desconocido, pero deseado, es lo que impulsa al ser humano a ser embaucado con mayor facilidad. Seguro que si Yahvé no le hubiera prohibido comer de ese manzano a nuestros primeros padres, no se les hubiera apetecido hacerlo. Opino sin ánimos de discrepar con la Iglesia, cuyas razones acato y respeto, que el sacerdote, al igual que el médico, psiquiatra, psicólogo, profesor y todo aquel que desempeña una función muy especial, puede tener una vida familiar compatible con su labor profesional o pastoral, auque sea evidente que con una serie de problemas añadidos. El celibato en algunos religiosos debe suponer una especie de “castración mental”, que ellos aceptan por ser una imposición de la Iglesia para el ejercicio de su ministerio. Siempre que no se trate de una Teresa de Ávila, un San Juan de la Cruz, un San Francisco de Asís, de Borja y tantos santos que renunciaron totalmente al mundo para acercarse plenamente a Dios, e incluso en nuestros tiempos una Teresa de Calcuta. Una obligada prohibición impuesta por la Iglesia, que sabemos no se citaba en ninguno de los mensajes que Dios nos dio en los inicios de nuestra doctrina. . .

Esta efeméride que celebramos y que resulta más comercial que sentimental, aunque no esté nada mal obsequiar a la persona amada con algún detalle que le haga recordar que la queremos, se ha impuesto en todo el mundo aunque sus orígenes e historia estén más dentro de la leyenda que de la realidad. Hay autores que la hacen coincidir y justificar con el tiempo del apareamiento de los pájaros y con la festividad pagana de Roma en honor al dios del amor, su famoso Cupido, el Eros de los griegos. Hoy está ampliamente extendida y es muy celebrada entre las parejas casaderas y casadas. Todos aquellos que se sientan felizmente enamorados. Pero en contra del parecer de los que intentan deslumbrar o apabullar, creo que es más importante el detalle que la cantidad .y el coste. Para regalar objetos valiosos o caprichos existen días más adecuados. Yo siempre he optado por las rosas rojas. El símbolo del amor y la pasión, que son los sentimientos que nos deben inspirar la persona amada. Creo y no me equivoco, que no hay que esperar al 14 de febrero para decirle a nuestra pareja que la amamos, la recordamos y la necesitamos. Cada día del año debe ser un San Valentín en nuestra vida comunitaria y una promesa de amor renovada cada día y en cada acto, aunque jueces y políticos se empeñen en promocionar al fatídico divorcio.

FELIX ARBOLI

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Conxuro da queimada

In ALGO DE OPI on 2009-02-02 at 12:28

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte, foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente, quedando asi purificadas.
E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.

Epitafios

In ALGO DE OPI on 2009-01-20 at 13:03

Una anécdota de Pedro Muñoz Seca

Vivía desde sus tiempos de estudiante en una casa de Madrid donde atendían
la portería un encantador matrimonio al que profesaba auténtico afecto.
Falleció la mujer, y a los pocos días el marido, más de pena que de
enfermedad pues era un matrimonio profundamente enamorado.

El hijo de los porteros se dirigió a don Pedro, muy afectado tras su muerte,
y le pidió que redactara un epitafio para honrar su memoria. Del corazón de
Muñoz-Seca surgieron estos versos:

Fue tan grande su bondad,

Tal su generosidad

Y la virtud de los dos

Que están, con seguridad,

En el cielo, junto a Dios.

Corría mil novecientos veinte y tantos, y en aquella época, era preceptivo
que la Curia diocesana aprobara el texto de los epitafios que habían de
adornar los enterramientos. Así que don Pedro recibió una carta del Obispado
de Madrid reconviniéndole a modificar el verso, puesto que nadie, ni
siquiera el propio Obispo de la diócesis o el Santo Padre, incluso, podía
afirmar de un modo tan categórico que unos fieles hubieran ascendido al
cielo sin más.

Don Pedro rehizo el verso y lo remitió a la Curia, del modo siguiente:

Fueron muy juntos los dos,

El uno del otro en pos,

Donde va siempre el que muere,

Pero no están junto a Dios

Porque el Obispo no quiere.

Nueva carta de la Curia. El Obispo, tras recriminar al autor lo que cree -
con toda la razón del mundo – una burla y un choteo de Muñoz-Seca le exige
una rectificación ya que no es el Obispo el que no quiere, pues ni siquiera
es voluntad de Dios, que no decide nuestro futuro sino que es nuestro libre
albedrío el que nos lleva al cielo o no.

Así que don Pedro remata la faena, escribiendo un verso que jamás se colocó
en enterramiento alguno porque la Curia jamás le contestó:

Vagando sus almas van,

Por el éter, débilmente,

Sin saber que es lo que harán,

Porque, desgraciadamente,

Ni Dios sabe dónde están.

PEDRO MUÑOZ SECA

Querido 2009

In ALGO DE OPI on 2008-12-31 at 14:34

QUERIDO 2009

Margarita Robleda Moguel

¡Bienvenido! Como seguramente ya sabes, la gente está muy preocupada con tu llegada. Las noticias y  rumores dicen que vienes “horripilante”.  El tucho, el coco y la mano peluda se quedan chicos frente a tu poder desestabilizador. Bueno, hasta la abuelita de Chucky resulta Caperucita Roja comparada contigo.

Y yo, como ya perdí la inocencia, en lugar de preocuparme intento ocuparme; trato de analizar para entender; buscar respuestas, seguir preguntando, participar.

Estoy confundida. Puedo entender que las empresas y los dueños del dinero quieran ganar. Lo que no me cabe en la cabeza es que con tanto dinero no tengan un asesor visionario que los cuestione: “Oye, ¿A dónde piensas ir a gastártelo? ¿A otro país? ¿Cuál te gusta? ¿A otro planeta?”

Sigo preguntando. ¿A dónde irán los miles de empleados que echan a las calles las empresas para preparar tu llegada? Seguramente lo hicieron sin razonarlo demasiado, siguiendo, al pie de la letra, el librito de los gurús de Wall Street. Ese que dice: negocio es negocio y lo que le toca al hombre de éxito es proteger sus canicas a costa de lo que sea. Basta leer el Diario, para saber a dónde llegaron ellos con esa manera de pensar.

Esas empresas que andan haciendo recortes para no salir raspadas… no alcanzan vislumbrar que estamos en el mismo barco; que existen una gran infinidad de matices entre el blanco y el negro. Que si bien es cierto que como empresarios es comprensible que aspiren a ganar, ese ganar no tendría que medirse únicamente en la cantidad de dineros que acumulan en las cuentas bancarias de sus paraísos fiscales; la ganancia también tendría que cuantificarse por la calidad de vida de la comunidad que habitan. La paz como fruto de la justicia: la libertad.

¿De que nos sirve tener nuestros libros en números en negro si las calles están en rojo? Las empresas que cercenan su planta laboral no toman en cuenta a sus posibles consumidores y, a final de cuentas, las medidas serán en contra de ellas mismas. 

¿Qué pasa si en lugar de ganar ganar, a costa de lo que sea,  ganamos todos manteniendo al país en movimiento? Con honestidad y compromiso cada quien en su trinchera. La parálisis no nos llevará a ninguna parte; el movimiento, en cambio, nos mantendrá vivos; nos permitirá fortalecernos de la crisis; y en la resilencia,  crecer. 

¿De qué nos sirven las graficas exitosas en un país destruido por el desempleo y la violencia; desunido y a la deriva? Campo fértil, a la larga y a la corta, para todo tipo de desordenes que luego… ¿Quién podrá detener?

¿Ganar para perder? ¿Perder para ganar? ¿Qué pasa si un par de años no tenemos las ganancias que acostumbramos? ¿Si nos mueven de lugar en la lista de Forbes? ¿Si gracias a ello mantenemos el barco a flote? ¿Si sobrevivimos? ¿Si creamos esperanza y unión en lugar de tanto egoísmo y desaliento? ¿Si tejemos alianzas solidarias, de verdad, sin tanto bla, bla? ¿Si promovemos la trasparencia y buscamos el bien común?

¿Cómo mandar el mensaje, querido 2009, de que sólo juntos, ¡Xuxes! Comprometidos y solidarios saldremos adelante?

El Planeta, el Continente Americano, México, Yucatán, mi comunidad, mi familia y yo merecemos mucho más que esta prisa, estas ansias por tener, esta frivolidad de casino, este “ahí se va”; tanta basura, tantas mentiras, tanta falta de compromiso; tantos derechos humanos sin humanos derechos;  esta insatisfacción, estos miedos, estas tristezas.

Bienvenido seas 2009, tu llegada renueva mi esperanza de que, quizás, aun estemos a tiempo de cambiar, de recuperar nuestra esencia humana. ¡Borrón y cuenta nueva! El año se presenta nuevecito para escribir nuestra historia. Las palabras claves tendrían que ser: nosotros, juntos, todos; reducir, reparar y reciclar; convivir, compartir, aprender, planear, comprometerse y disfrutar.

Entonces sí, feliz 2009.                            

Los amos del mundo

In ALGO DE OPI on 2008-11-03 at 14:43

(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus).

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un master en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

ARTURO PEREZ REVERTE

Apuntaciones sobre la mentalidad occidental y la astrología

In ALGO DE OPI on 2008-09-11 at 0:18

La evolución de la mentalidad humana ha sido siempre impelida por un impulso heroico: su pasión para forjar una identidad humana racional y autónoma, separándola de su unidad primordial con la naturaleza. Es verdad que los griegos no lo entendieron antiguamente así, ni desde hace algún tiempo tampoco lo entienden así nuevas corrientes modernas.

El logos, la razón, era desde el principio de los tiempos la trascendental fuente de todos los arquetipos o esencias primordiales, ya se tratara de formas matemáticas, ya de opuestos cósmicos, ideas, deidades inmortales, entes sacralizados, o personificaciones míticas. En función de dichos arquetipos, y como expresión ordenada de todos ellos, la cosmovisión griega interpretaba el cosmos. Ese logos universal operaba al mismo tiempo en el seno de la mente humana y dentro del mundo natural. No había entonces dualismos de mente y mundo, o interior y exterior. Todo pertenecía a una misma razón arquetípica de universo, la que se reflejaba en la mente humana infundiéndole la capacidad para reconocer el orden cósmico. Dicho de otro modo: la naturaleza humana lo penetraba todo y la mente humana no era otra cosa que una expresión del ser esencial de la naturaleza.

La mente occidental ha peleado durante siglos y con pasión por lo que creía era su independencia y su luz, forjando su yo autónomo individual, la posición epistemológica cartesiano-kantiana que en los últimos siglos ha sido el paradigma dominante del pensamiento moderno. Pero ahora, en este siglo nuevo, vuelve a reunirse con el fundamento de su ser apelando a una perspectiva epistemológica más refinada: los principios subjetivos que determinan nuestro conocimiento del mundo no pertenecen al sujeto humano aislado, son en realidad expresión del ser propio del mundo. La realidad no es ni fenoménica ni objetiva, ni interior ni exterior: es el propio ser del pensar humano. El “a priori” es nuestra pertenencia al cosmos. Casi al mismo tiempo que la Ilustración llegaba a su climax filosófico con Kant, comenzaba a surgir una perspectiva epistemológica completamente distinta, perceptible primero en Goethe con su estudio de las formas naturales, desarrollada en nuevas direcciones por Schiller, Schelling, Coleridge y Hegel, y expuesta sistemáticamente en el siglo pasado por Rudolf Steiner. A la psicología profunda de Freud y Jung le tocó, por fin, el destino y la carga de mediar el acceso de la mente moderna a las realidades y las fuerzas arquetípicas; disolver, con ello, la cosmovisión dualista y volver a conectar el yo con el mundo.

Platón, que fue el teórico defensor más eminente de aquella “peculiaridad asombrosa” con que el mundo griego interpretó el cosmos mediante intuiciones arquetípicas, recomendó el estudio de los astros como particularmente importante para la adquisición de sabiduría en este sentido. Ello ejerció una decisiva influencia sobre la evolución de la cosmovisión occidental; quizá fue su factor más importante, tanto por el dinamismo como por la continuidad que dio a su esfuerzo para comprender el cosmos físico. El “misterio de los planetas”, como lo llamaba Platón, y la larga y ardua lucha por desvelarlo, culminarían dos mil años después con las obras de Copérnico y Kepler y con la revolución científica que ellos iniciaron.

El pensamiento moderno tiene que abordar la crisis del yo y de su contemporánea cosmovisión, para lo que ha de introducir un corpus de evidencias, un nuevo método de investigación y una emergente perspectiva cosmológica, con lo que esperan poder ayudar a vencer la crisis de hoy. No se necesita tener visión profética para saber que estamos en uno de esos raros momentos de la historia, como el final de la antigüedad clásica o el comienzo de la edad moderna, que a través de gran tensión y lucha alumbraron una transformación verdaderamente seria y fundamental de los supuestos y principios subyacentes como arquetipos a la visión del mundo. Contamos con recursos sin precedentes para abordar creativamente nuestros problemas, pero el gran enigma del momento actual es que parece como si al iniciar ese abordaje se nos negara, sin embargo, algún contexto de mayor alcance o más profundo para hacerlo; como si una fuerza invisible nos negara capacidad y decisión para ello.

En los momentos más creativos de su historia, el mundo occidental siempre ha tenido en cuenta la astrología. Por ella anduvieron Aristóteles, Platón, Dante, Goethe, Yeats, Jung, Kepler… Al propio Newton los astros le condujeron hasta las matemáticas. En el momento actual un pensador norteamericano llamado Richard Tarnas, académico de máxima altura, se ha sentido atraído por un hecho evidente: la correlación existente entre la era axial -así se llama al periodo comprendido entre los siglos VI y V antes de Cristo- y determinadas configuraciones planetarias produjo una formidable eclosión de pensadores que todavía influyen en la personalidad humana. Buda, Confucio, los jainistas indios, Laot Tse, Pitágoras, los profetas hebreos, Sócrates, y Zoroastro, por ejemplo, vivieron cuando Urano, Neptuno y Plutón se alineaban de modo casi perfecto. Según Tarnas, las alineaciones entre dos de estos tres planetas siempre han coincidido con revoluciones de pensamiento y conciencia. Ahora se alinean Plutón y Urano. ¿Será necesario que se alinee Neptuno también para que se produzca una eclosión semejante a la antes citada?

La verdad es que los astros no son causa de nada. Simplemente señalan lo que está sucediendo en el cosmos, igual que las manecillas del reloj no hacen el tiempo aunque marquen las horas más vacuas o más arquetípicas de cada persona. Las cartas astrales indican algo seguro: el momento en que se encuentra el movimiento de una parte del cosmos, aquella que recoge cada carta; y algo dudoso o interpretable: el modo y el grado de transformación psíquica que puede estarse produciendo en esa parte del cosmos. Para Tarnas y sus seguidores no existe una psique dentro y un cosmos fuera, sino una dinámica cósmica integrada por lo que retrata la carta astral y “la procesión” que cada uno de los elementos retratados lleva por dentro y contribuye a crear con los demás hacia fuera. La astrología, según tales pensadores, puede en consecuencia trazar diagramas sobre el ayer, el hoy y el mañana, porque cosmos y psique son dos formulaciones de una misma realidad. Toda la vida que existe en un determinado momento respira si no al unísono sí armónicamente. Hay una dinámica cósmica, una melodía que cada yo, cada ser, entona, reproduce o interpreta a su estilo. Cuál es la entidad de esa dinámica, y cómo funciona, son hasta ahora dos misterios que la ciencia no ha podido desvelar.

Tarnas y los “tarnasianos” se empeñan, mediante su “Astrología arquetipal”, en descifrar cómo las conjunciones de los astros visibilizan la dinámica cósmica o la arquetípica dinámica de la psique. En ello concuerdan con los actuales enfoques de la psicología transpersonal, la física cuántica, la teoría del caos y de los fractales, la ecología, la teoría de Gaia, la filosofía holística, y todos los demás esfuerzos científicos que hoy se hacen para encontrar una teoría unificada del Cosmos.

La astrología arquetipal sirve para intuir el movimiento profundo de la evolución humana, de igual modo que el buen surfista, al salvar y usar el movimiento, la fuerza y el impulso de cada ola está en condiciones de intuir y utilizar mejor la siguiente. Claro es que la astrología arquetipal no es una ciencia exacta. Pero, ¿quién de verdad puede negar que sea una puerta abierta a un nuevo camino de ilusiones y realidades?

A.Castro Villacañas

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Balance

In ALGO DE OPI on 2008-09-06 at 20:05

Recuerdan la anécdota del orador que se levanta para pronunciar su alocución tras el banquete y pregunta a un comensal remoto: “Usted, allí al fondo, ¿me escucha bien?”. Y el otro responde: “Perfectamente, pero voy a cambiarme con aquel señor, porque parece que allí ya no se oye”. También yo he estado esperando hasta que han respondido al Manifiesto por la Lengua Común incluso los que se sentaban voluntariamente allí donde es imposible escuchar lo que dice. Pensando a veces, con cierto desaliento, que es una seria objeción contra la existencia de la lengua común el que muchos que parecen comprenderla malinterpreten tan patentemente un texto sencillo como ése. Pero en todo caso me parece una obligación de cortesía intentar finalmente hacer balance y responder a quienes se han molestado en hacer objeciones inteligibles a esa propuesta. Desde luego, sólo voy a tomar en cuenta las de cierto calado, que no han sido las más numerosas. En cuanto a las demás… bueno, a pesar de la artritis estoy dispuesto a agacharme ocasionalmente un poco para quedar a la altura de ciertos argumentos y seguir la discusión, pero no pienso ponerme a cuatro patas, como se requeriría para responder a otros. Asumo mis limitaciones por arriba… y por abajo.
Se trata, en efecto, de una cuestión política como dicen algunos críticos
Tampoco me detendré en algunos reproches que considero desenfocados. Por ejemplo, los de quienes han insistido en recordar que la lengua castellana -pujante y cada vez más extendida por el planeta- no necesita defensa ninguna. El Manifiesto confirma ese punto desde su primer párrafo y evidentemente trata de otra cosa, por lo que sólo puedo rogar a los obstinados que se molesten en leer al menos sus cinco primeras líneas. Por cierto, es curioso que en el pasado mes de julio -cuando día sí y día no se nos recordaba en todos los medios de comunicación la invulnerabilidad del castellano- la Junta de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana otorgasen un merecido premio a Carlos Fuentes y a Lula de Silva, “por su defensa del idioma español”, según dijo la prensa. Esperé sobrecogido una lluvia de protestas o la universal rechifla ante tarea tan superflua, pero nadie dijo ni pío: por lo visto, entonces no tocaba. Otros han expresado su recelo ante el apoyo que mostraron al manifiesto ciertos medios de comunicación y personas conocidas que no les parecen con suficiente garantía de salubridad progresista: por lo visto, para ellos todo lo que no se promueve desde la izquierda oficial está políticamente “manipulado”, pecado grande. Reconozco ser poco sensible ante esta grave imputación. Es la costumbre: si los movimientos cívicos más activos del País Vasco, en los que he militado, hubiésemos esperado el apoyo o tan siquiera el permiso de los medios de comunicación y los intelectuales llamados “progresistas” para ponernos en marcha, todavía estaríamos en vísperas de salir por primera vez a la calle… Aún peor: si hubiéramos escuchado luego a bastantes de ellos, aún estaríamos dándonos golpes de pecho por haber salido. De modo que miren: no.

Pero pasemos a las objeciones que merecen mayor atención. Una de las más frecuentes asegura que en cualquiera de las autonomías bilingües sigue siendo el castellano la lengua mayoritariamente utilizada por los hablantes. Personalmente no lo dudo, pero… ¿es esto un pecado? ¿Es una injusticia que debe ser corregida o una enfermedad que ha de ser curada? Por razones históricas y culturales, el castellano no sólo es la lengua común de España, así establecida constitucionalmente, sino también uno de los idiomas internacionales de mayor peso presente y futuro. Ofrece ventajas evidentes respecto a otras a los empresarios y comerciantes, a los viajeros y a quienes buscan bibliografía. Los medios de comunicación de masas suelen preferirla por razones de eficacia económica: hay inmersión lingüística en la escuela, pero no en la prensa, y La Vanguardia sigue publicándose en castellano. Se trata de una primacía práctica perfectamente razonable, no de un monopolio dictatorial: las otras lenguas oficiales siguen teniendo su debido reconocimiento y su viabilidad a todos los niveles en las áreas regionales que les corresponden. Lo que resultaría un poco raro es llamar “normalización” al empeño de corregir por las bravas, a base de prohibiciones e imposiciones, esta preferencia de tantos hablantes, bilingües o no… como si se tratase de un atropello. Puede que no haya un precepto constitucional que establezca que cada cual pueda ser educado en la lengua que prefiera -es lo que el Manifiesto propone corregir-, pero aún menos en ninguna parte de la Constitución se dice que en las comunidades bilingües la lengua co-oficial deba alcanzar forzosamente un uso igual o mayor que el castellano.

Otros de nuestros críticos (por ejemplo, el propio ex presidente Pujol, en una entrevista reciente) nos recuerdan que los niños en Cataluña conocen perfectamente el castellano, aunque estudien en catalán. Incluso podríamos añadir que en los exámenes para determinar los resultados del informe PISA, los estudiantes vascos -aunque estudien en euskera- hacen las pruebas en castellano para mejorar sus resultados. Pero nada de esto tiene que ver con el fondo del asunto. No se trata de que los niños (o los ciudadanos adultos, tanto da) sepan o no castellano: lo aprenderán sin duda de un modo u otro, como terminarán adquiriendo nociones de inglés a través de las letras de sus grupos preferidos de rock, porque se trata de idiomas de comunicación internacional cuya pujanza no podrá ser cortocircuitada por ninguna burocracia etnicista local. Pero no es lo mismo conocer una lengua de modo más o menos sobrevenido que estudiar en ella y aprovechar todos sus recursos expresivos o bibliográficos, así como utilizarla habitualmente para recibir información de las autoridades o comunicarse institucionalmente. Y lo más importante, está en juego el derecho a poder utilizar siempre que uno lo desee la lengua oficial del país del que somos ciudadanos, aun allí dónde coexiste con otras regionales. Invocar este derecho no es una reminiscencia franquista, salvo para quienes han olvidado lo que estipulaba la Constitución republicana de 1931 en su artículo 4 (bastante más perentoria y nítida al respecto que la actual). Por cierto, cuando uno ve los obtusos y sectarios que son respecto al presente ciertos adalides de la memoria histórica, entran dudas respecto a la exactitud de la visión del pasado que tratan de oficializar.

¡Ah, pero hablar de derechos lingüísticos es embrollar las cosas, según dicen algunos sabios del establishment! ¡La “demagogia de los derechos” no soluciona nada! Es mejor resolver esos temas por medio de acuerdos consuetudinarios y confiar en el sentido común. Dejemos a un lado los derechos y volvamos a los apaños: insólito consejo, por cierto, para venir de profesionales de la filosofía política… Sin embargo, perdón por la insistencia: ¿hay algún otro país en la CE -dejemos a un lado la nada envidiable Bélgica- en que los ciudadanos se vean impedidos para usar normal y culturalmente la lengua mayoritaria en determinadas regiones de su territorio? ¿no es lógico que entonces invoquen su derecho a algo tan elemental, sean cuales fueren las “costumbres” que otros tratan de imponerles?

Con todo, hay algo de verdad en la teoría de los “apaños”: es cierto que en las comunidades bilingües los ciudadanos conviven y se entienden con pocos roces en las lenguas co-oficiales. Los problemas vienen cuando allí se legisla de tal modo que esa armonía se rompa para obstaculizar institucionalmente el derecho a usar una de ellas. Porque el busilis de la cuestión no es el bilingüismo, desde luego, sino el biestatismo que los nacionalistas pretenden imponer en sus autonomías. Es decir, que haya dos Estados superpuestos, el local que ellos controlan más y más, junto al general que soportan y al que sólo acuden cuando esperan beneficios. En tal empeño biestatal, la marginación de todo elemento común con el resto del país -empezando por la lengua- es una herramienta esencial. Como esencial resulta para quienes pensamos de otro modo oponernos a tal tendencia y denunciarla. Se trata, en efecto, de una cuestión política, como con rara clarividencia han señalado algunos de nuestros críticos…

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.
El País 5-09-2008

Un amor imposible

In ALGO DE OPI on 2008-08-30 at 11:14

Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible, volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró.

Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor.

- ¡Que tontería!, -fue la fría respuesta que escuchó-. Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas.

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. “Qué maravilla poder soñar”, pensaba.

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor.

Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella.

Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento.

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-Estoy decepcionada con mi hija -decía-. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa:

-Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar.

La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo, como por otra parte siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón.

Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.

Pasó mucho tiempo y un buen día decidió volver a casa. Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil.

La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y beneficios que aquéllos que están al alcance de nuestras manos.

PAULO COELHO

Tomado del Homenaje al III Congreso de la Lengua Española

In ALGO DE OPI on 2008-08-24 at 13:59

Señores: Un servidor
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
“Limpia, Fija y da Esplendor”.
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?.
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás
ni de topo al que topó.
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.

Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.

¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.
Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se le llamará ladrón.

Porque la sílaba “on”
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón

Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar…

Vivir entre nosotros

In ALGO DE OPI on 2008-08-23 at 17:05

SYDNEY, may 23, 2008 (Sun Times)

El primer ministro australiano, John Howard, dijo el miércoles a los musulmanes que quieran vivir bajo la Sharia islámica que se marchen de Australia; en unos momentos en que el gobierno se encuentra aislando a posibles grupos radicales que podrían en un futuro lanzar ataques terroristas contra el pueblo de esa isla-continente.

Asimismo, Howard despertó la furia de algunos musulmanes australianos cuando dijo que ha dado todo su apoyo a las agencias de contrainteligencia australianas para que espíen en las mezquitas que hay en la nación.

‘Los que tienen que adaptarse al llegar a un nuevo país son los inmigrantes, no los australianos’, expresó con firmeza el mandatario. ‘Y si no les gusta, que se vayan. Estoy harto de que esta nación siempre se esté preocupando de no ofender a otras culturas o a otros individuos. Desde el ataque terrorista en Bali, hemos experimentado un incremento de patriotismo entre los australianos’.

‘Nuestra cultura se ha desarrollado sobre siglos de luchas, pruebas y victorias de millones de hombres y mujeres que vinieron aquí en busca de libertad’, agregó Howard.

‘Aquí hablamos inglés fundamentalmente’, dijo el primer ministro en un momento de su enérgico discurso. ‘No hablamos árabe, chino, español, ruso, japonés ni ninguna otra lengua. Por lo tanto, si los inmigrantes quieren convertirse en parte de esta sociedad, ¡que aprendan nuestro idioma!’

El mandatario continuó diciendo que la mayoría de los australianos son cristianos. ‘Esto no es un ala política ni un juego político. Se trata de una realidad. Se trata de hombres y mujeres de ascendencia cristiana que fundaron esta nación basándose en principios cristianos, lo cual está bien documentado en todos nuestros libros. Por lo tanto, es completamente adecuado demostrar nuestra creencia en las paredes de nuestras escuelas. Si Cristo les ofende, entonces les sugiero que busquen otra parte del mundo para vivir, porque Dios y Jesucristo son parte de nuestra cultura’.

‘Toleraremos vuestras creencias, pero tenéis que aceptar las nuestras para poder vivir en armonía y paz junto a nosotros’, advirtió Howard. ‘Este es nuestro país, nuestra patria, y estas son nuestras costumbres y estilo de vida. Permitiremos a todos que disfrutéis de lo nuestro, pero cuando dejéis de quejaros, de lloriquear y de protestar contra nuestra bandera, nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, nuestras creencias cristianas o nuestro modo de vida. Os recomiendo encarecidamente que aprovechéis la gran oportunidad de libertad que tenéis en Australia. ¡Aquí tenéis el derecho de iros a donde más os convenga!’

‘A quienes no les guste cómo vivimos los australianos’, prosiguió Howard. ‘Tienen la libertad de marcharse. Nosotros no los obligamos a venir. Ustedes pidieron emigrar aquí, así que ya es hora de que acepten al país que los acogió’.

SUN TIMES

El mundo según Casciari

In ALGO DE OPI on 2008-08-13 at 11:37
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el ’sistema perro’.
Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.

Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene ‘humanamente’ alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?

Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.

Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.

México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.

En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos.

Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín… o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.

Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y Después hace la denuncia.

España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.

Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen [joden] y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.

Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos.

Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna…y ¡hasta gente!

A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes.

Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?

Hernán Casciari. Peridista argentino, residente en España

CARAJO

In ALGO DE OPI on 2008-07-25 at 17:35

Qúe significa “CARAJO

Según la Real Academia Española, “CARAJO” es la palabra con la que se nominaba a la pequeña canastilla que se encontraba en lo alto de los mástiles de las carabelas(navíos antiguos) y desde donde los vigías oteaban el horizonte en busca de señales de tierra.

El CARAJO, dada su ubicación en un área de mucha inestabilidad (en lo alto del mástil) es donde se manifiesta con mayor intensidad el rolido ó movimiento lateral de un barco).También, era considerado un lugar de “castigo” para aquellos marinos que cometían alguna infracción a bordo.El castigado era enviado a cumplir horas y hasta días enteros en el CARAJO y cuando bajaba lo hacía tan mareado que se mantenía tranquilo por un buen par de días. De allí viene la célebre expresión

“MANDAR AL CARAJO”

El carajo, es la palabra que define toda la gama de sentimientos humanos y todos los estados de ánimo. Cuantas veces, al apreciar que una cosa es buena o te gusta, no has exclamado:

“ESTO ESTA MAS BUENO QUE EL CARAJO”

Si te habla un extranjero y no entiendes lo que dice, le preguntas al interprete:
“¿QUÉ CARAJO ES LO QUE  DICE ESTE ?”.

Si te molestas con alguien lo mandas para el carajo. Si algo te importa poco,
“TE IMPORTA UN CARAJO”

Pero, si ese algo te importa mucho, entonces
“TE IMPORTA MAS QUE EL CARAJO”

También, son comunes estas expresiones:
Esa mujer está más buena que el CARAJO..
Ese hombre está más buenos que el CARAJO….
Este tipo vive más lejos que el CARAJO…
¡CARAJO¡ y no hay nada que no se pueda definir,explicar o enfatizar sin añadir un ¡¡¡CARAJO¡¡
Si la forma de proceder de una persona te causa admiración entonces dices:
“ese tipo es del CARAJO”
Si un comerciante se siente deprimido por la situación actual de su negocio,exclama,si esto sigue así:
“Nos vamos a ir para el CARAJO”
Cuando uno se encuentra con un amigo que hace mucho tíempo que no ve,le saluda así:
“¡Que es de tu vida, ¿donde CARAJO te habías metido?.
Por eso es que te estoy enviando este saludo del CARAJO, y si no eres un CARAJO,espero que su contenido te agrede más que el CARAJO.
Y deseo,que tus metas y objetivos se cumplan del CARAJO, y que tu vida,ahora y síempre esté más buena que el CARAJO.Y si disfrutas algún momento,espero la pases del CARAJO.

COROLARIO
A partir de este momento podremos decir CARAJO,o mandar a alguien para el CARAJO, con un poco más de cultura y autoridad académica…

este es un mensaje de alguién que los aprecia más que el CARAJO.

La fistra pecadora del idioma

In ALGO DE OPI on 2008-06-19 at 0:10

Félix Arbolí

DEFENDIENDO su igualdad
Bibiana en su ministerio
No cesa de tropezar
Contra el buen gusto y criterio.
Desde mi “Cai” se ha venido
Empeñada en convencernos
que fue miembro en su Partido,
y ahora es “miembra”en el Gobierno.
Y a la Academia ha pedido,
que si el “fistro” ya esté dentro,
(y al pobre no han admitido),
meter “miembra” es más correcto.
No para de sorprenderte
con ese afán enfermizo,
y al “fistro” y “guay” los convierte
en ridículo anglicismo.

La nueva ministra de la “Igual-dá” que, según Antonio Burgos, quiere decir que da igual que exista o no ese ministerio, es un auténtico desafío a nuestra gramática. Es raro el día que no acapara el espacio del dibujante humorístico de turno o el de los columnistas y comentaristas de prensa, radio y televisión, con sus “salidas de madre” respecto a nuestro idioma. Menos mal, que en su aspecto físico ha supuesto una bocanada de aire fresco en ese gabinete donde no abunda ni la belleza, ni la juventud, salvo algunas excepciones. Estimo que por estas dos cualidades se debe ser benévolo con sus dislates gramaticales tan frecuentes y alarmantes. Bibiana, la “pequeña” ministra, (eso significa su nombre de origen céltico), está empeñada en una absurda cruzada hasta en el terreno de la gramática a favor de la igualdad de la mujer respecto al hombre. ¡ Pero paisana, a estas alturas! ¡Si ese tema está tan manido como el talante de tu jefe y tan superado como el famoso libro de Petete! El conocido dicho de más tiran dos tetas que una carreta, ha perdido sus orígenes sexuales, para convertirse gracias a esta terquedad feminista en una indiscutible razón de peso.

En honor a la verdad no sé nada de su gestión ministerial, a excepción de ese famoso teléfono “rojo”, (por el peligro que van a almacenar sus líneas), que Dios quiera no se utilice en demasía, para evitar el constante estrés y alteración de nervios de la paciente recepcionista al tener que oír tantas burradas y barbaridades. ¿Creen de verdad que por ese inútil detalle, merece la pena de que se cree un nuevo ministerio con toda la parafernalia y excesivos gastos que ello conlleva en un tiempo donde la crisis está abriendo profundas brechas en todos los estamentos sociales y profesionales?. ¿No hubiese sido más conveniente y políticamente correcto destinar esos millones a ayudar a los miles de ciudadanos que viven angustiados el presente y ven amenazados su futuro sin que ningún político atienda sus reclamaciones?. .

Seguro que los paisanos más vejetes de su querido y mi admirado Alcalá de los Gazules, aún se estarán preguntando cómo “la Bibiana”, la chavala ésa que hace poco corría por las calles con la mochila al hombro, la hija de….( aquí vendrá el apodo de la familia como acostumbran en mi provincia gaditana), ha llegado a ministra desde su excéntrico y nada relevante cargo de Directora de la Agencia Andaluza para el desarrollo del flamenco, que si hay algo que no necesita propaganda ni promoción a ningún nivel es precisamente este arte, que hasta las caracolas del mar lo cantan y lo bailan meciéndose sobre las olas en los atardeceres de La Caleta, o de sus tres meses de contrato en la Caja de San Fernando y sus nueve en el no menos extraño puesto del Observatorio de emprendedores de la universidad de Cádiz, que ignoro qué c… significa eso. La vida profesional de esta ministra (¡”Ojo digo ministra!), se ha desarrollando en los escenarios y misiones más exóticas y extravagantes que uno puede imaginar. Hasta su culminación en ese extraño ministerio que nadie conoce aún para qué sirve. Algunos, dándoselas de enteradillo, añadirán que es licenciada en Administraciones y Dirección de empresas por la citada universidad y hasta fue delegada en su provincia de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Un currículo como pueden comprobar realmente interesante y meritorio para escalar tan alto cargo en la política y el gobierno nacional. Posiblemente su puesto en la Cultura de Andalucía, le ha hecho sentir un inusitado empeño, no exento de patinazos, en las cuestiones gramaticales.

Pero resulta que Bibiana, que es de “Cai”, bueno, de su provincia, feminista hasta la pelvis y paladina de la lucha por la igualdad de sexo, se ha empeñado en corregir el diccionario desde la “a” a la ”z” buscando términos que, aunque resulten cursis, deben feminizar toda desinencia gramatical que se relacione con la mujer, aunque resulten autenticas patochadas de pueblerina. Y una mujer que según su perfil y estudio numerológico, ama la responsabilidad y la legitimidad, se siente segura de sus actos y aprovecha todas las circunstancias que se le presentan para afianzar sus propósitos y afanes, se ha tomado muy en serio su papel de redentora y “lideresa” de la igualdad de la mujer. Aunque no sé a qué igualdad se refiere mi joven paisana, ya que hoy día los que vamos a tener que salir a la calle reclamando derechos e igualdades somos los hombres, cada vez más machacados y nada oídos. Pero para esa lucha que la mujer lleva empeñada desde hace tiempo con excelentes logros, no hacía falta un nuevo ministerio y una nueva promotora., bastaba con nuestra Vicepresidenta Primera y su costumbre de llevar a todas partes su cohorte femenina, como si se tratara de un harén oficial, dejando de lado a los hombres, como se ha podido comprobar en algunos de sus viajes de estado o de representación. Ya sólo les queda a estas mujeres tan avanzadas cederle el trámite de parir al hombre, para que se consideren plenamente satisfechas y con los avances de la Ciencia, no deben perder las esperanzas de ese traspaso de funciones.

Si nuestros abuelos, y no me refiero a los de aquellos que estrenan adolescencia, sino a los que estamos ya pasados de aniversarios, abrieran los ojos y vieran los límites alcanzados por la mujer de hoy más de uno, machista convencido y refunfuñando, volverían a sus tumbas para no ser cómplices de tamaña tropelía. Ellos no permitían que sus féminas continuaran en los colegios más allá de las cuatro reglas y una gramática muy elemental, sin excesivos prejuicios respecto a las faltas ortográficas, pero no sólo en las esferas más necesitadas, sino incluso en las de alta y media sociedad. Entonces estaba de moda la “ mujer florón”, como la define mi admirada y querida compañera Carmen Planchuelo, es decir una persona que lucía y embellecía el entorno familiar, parca en palabras cuando en la reunión estaban presentes los hombres y sin ninguna utilidad reconocida, salvo la de parir. Entonces era inconcebible que pudiera competir con el varón en inteligencia y conocimientos. Pero claro, me estoy refiriendo a los tiempos de “Maria Castañas” o cuando los juglares ciegos iban por calles y plazas cantando y exhibiendo los sucesos más escalofriantes que se producían, que luego vendían en ripiosos poemas a los embobados y aterrados espectadores. ¡Figúrense que ni aún había nacido yo todavía!.

Hoy la mujer ocupa toda clase de cargos en el gobierno, las instituciones y consejos de administración en paridad y a veces en demasía respecto al hombre. Tampoco existe tabú alguno para que desempeñe la carrera, misión o profesión que desee. Lo cual reconozco que me parece admirable. Tiene total igualdad con el varón, salvo las diferencias anatómicas que la Naturaleza les ha asignado a unas y otros, afortunadamente, y que por mucho que se empeñen algunas y algunos en enmendarle la plana a través de la Cirugía, solo consiguen una engañosa apariencia física.

Nuestra querida ministra, está interesada en que se apruebe académicamente el término “miembra”, y anda tan emperrada con éste tema, que ha dado una nueva patada a nuestra gramática al advertir que la RAE no le hace caso por machismo de sus miembros y algunas “miembras”, ya que sí ha adoptado dos anglicismos como “fistro” y “guay”. ¿No tiene asesor literario esta joven ministra, para que le indique a tiempo lo que debe decir, cómo decirlo y lo que no debe decir? Hasta el mismo Alfonso Guerra, su carismático exvicepresidente, ha salido al paso y le ha respondido que “quienes pretenden imponer en el lenguaje palabras como “miembra” nos están haciendo perder el tiempo”. Y añado yo, y al tratarse de toda una ministra tiempo y dinero público. Resulta, que la palabra “fistro”, no figura en ningún diccionario de nuestra lengua, se trata de una ingeniosa y disparatada ocurrencia de Chiquito de la Calzada., humorista y andaluz por más señas. Seguro que ya tendrá preparado un nuevo chiste donde se cuente la divertida anécdota de una “fistra” pecadora con nuestro vocabulario. Respecto a “guay”, según el diccionario de la RAE, es una interjección poética que quiere decir “ay”, y para la Enciclopedia Espasa, un adjetivo que en sentido vulgar significa “muy bueno”, “excelente”. A veces hasta nuestros doctores del lenguaje no se ponen de acuerdo. Pero ninguno de ellos, como sabría reconocer cualquier estudiante de primaria, los califican de anglicismo, aunque pueda parecerlo fonéticamente. Ahora bien, si tanto afán tiene en que se use lo de miembra, deberíamos complacerla y llamarla de esta manera siempre que se la cite, aunque ello suponga una desigualdad en la manera de tratarla respecto a las demás compañeras. Y hasta premiar su insistente deseo de enriquecer nuestro diccionario proponiendo a la docta Corporación que ocupe un nuevo sillón, el “ZP”, especialmente diseñado para ella y como homenaje al hombre que la lanzó a la fama y la popularidad desde el salón gaditano de una academia de flamenco.

a propósito del Ateneo de Madrid

In ALGO DE OPI on 2008-06-16 at 10:46

“Una casa con pedigrí”

Origen
La historia de la vida intelectual y política española no se entiende sin esta institución. De este ágora han salido hasta 16 presidentes de Gobierno.

El primer socio del Ateneo de Madrid fue Mariano José de Larra, Fígaro, admitido el 4 de enero de 1836. Poco más de un año disfrutaría de tal condición. El 13 de febrero del 37 se suicidaría sin haber cumplido los 30 años. Como Larra, otros muchos jóvenes románticos se sumaron al nuevo Ateneo. El Duque de Rivas, un liberal vuelto del exilio con la amnistía otorgada a la muerte de Fernando VII, fue elegido como primer presidente al tiempo que estrenaba su Don Álvaro o la fuerza del sino, emblema del romanticismo español.

Pero antes de fundarse este Ateneo que hoy sobrevive, el Trienio Constitucional propició que entre 1820 y 1823 naciera un primer Ateneo, para “discutir tranquila y amistosamente cuestiones de legislación, de política, de economía y, en general, de toda materia que se reconociera de utilidad pública”. La reacción del 23, que cierra las aulas de las universidades, clausura también aquel Ateneo. Y es con la vuelta de los exiliados cuando los románticos se proponen “no restablecer el anterior, sino crear uno semejante”.

Es lo cierto que los nuevos promotores habían sentado ya sus reales en el “reducido, puerco y opaco”, según Larra, café del Príncipe, junto al histórico coliseo del mismo nombre, hoy Teatro Español. Escritores como Larra, Hartzenbusch o Zorrilla y políticos como Olózaga, Bravo Murillo o Donoso Cortés impusieron al café el sobrenombre de Parnasillo, y de allí salió, al decir de Mesonero Romanos, el Ateneo.

Mesonero será el motor del nuevo Ateneo y de su formidable biblioteca, que todavía se aprecia como una de las mejor dotadas de España. Buscará las primeras sedes, en una itinerancia demasiado prolongada. Primero se instala en la calle del Prado, cerca de su actual sede, para pasar a Carretas y, más tarde, a la Plaza del Ángel. Sus estatutos constituyen al Ateneo como una sociedad “científica, literaria y artística”, con el triple carácter de Academia, Instituto de Enseñanza y Círculo Literario. Esta ambición hace que sea reconocido y apoyado por el Gobierno, que en 1838 dispone que se le otorgue para su biblioteca “un ejemplar de todas las obras que salgan de la Imprenta Nacional y todos los ejemplares sobrantes de la fusión de las bibliotecas de las Cortes, la Nacional y las de los conventos suprimidos”.

La “Holanda de España”
El Ateneo irá poniéndose en sincronía con un país que despierta. Entre 1854 y 1875 habrá quien lo llame, por su apertura, “la Holanda de España”, aunque en el 66, primero, se clausure toda actividad docente, permitiéndose sólo la apertura de “los salones de lectura y conversación”, para prohibirse, después, la propia lectura “de impresos extranjeros que ofendiesen a la religión o a Su Majestad la Reina”.

La calle Montera es la sede ya del Ateneo. La calle, que durante el siglo XVI y XVII había sido el núcleo de la galantería y la modernidad, vuelve por sus fueros. Se dice que “ciertos días, desde las siete de la tarde”, a causa del Ateneo, no hay quien pase por allí. No es de extrañar. In- genios como los de Manuel Becerra, hablando de astronomía; Amador de los Ríos, sobre los judíos; Valera, de la filosofía de lo bello, o Echegaray; de relaciones internacionales, crean expectación. En los heterogéneos ámbitos de la casa -el Wagón, la Cometa o la Cacharrería- maestros y novatos discuten “hasta la anarquía filosófica”. La biblioteca sigue siendo el sancta sanctorum del Ateneo, allí “donde nació Donoso Cortés, perdió la vista Cánovas, Castelar se quedaba calvo y Moreno Nieto se moría”.

Cánovas será quien inicie la siguiente etapa. El 31 de enero de 1884 se abre la actual sede de la calle del Prado. En la inauguración, los Reyes ocuparán la presidencia, la aristocracia los lugares honor, lo que causa el enojo de no pocos, entre otros del periódico El Liberal: “Muchos republicanos se abstuvieron de ir a la sesión de anoche. Hicieron mal. Hubieran pasado un buen rato. Pero de los buenos….Público conocido, brillantes, de gran tono, el mismo que organiza novenas y bailes benéficos”.

La vida intelectual

Pese a estos inicios, nada impedirá que el Ateneo se convierta en las décadas siguientes en el ágora más sensible de España. Baste decir que de allí saldrán hasta 16 presidentes de Gobierno. Así, la vida intelectual y política se cuece en el Ateneo. Menéndez y Pelayo, Clarín, Pi y Margall, Azcárate, la Pardo Bazán, Ramón y Cajal se sucederán en las tribunas.

Por diez pesetas, dos duros al mes, se podía disfrutar de salones confortables, una magnífica biblioteca -que, en 1935, llegará a los 100.000 volúmenes- y, sobre todo, de calefacción… Azorín reúne al grupo que se va a denominar de “los intelectuales”, y los que se cobijan alrededor de doña Emilia Pardo Bazán -”con su busto ostentoso y muy encorsetado”- les increpará: “¡Pero qué modestos sois, os llamáis intelectuales porque no os atrevéis a llamaros inteligentes!”. Todo es debate. La Gran Guerra hará que entre germanófilos y aliadófilos se produzcan los enfrentamientos más encendidos. Allí estarán Ramiro de Maeztu, Juan Pujol, Serafín Álvarez Quintero, Gabriel Maura y Gregorio Marañón. Se destacará, día a día, sin faltar uno solo, el recién licenciado José Calvo Sotelo, que se alinea con los germanófilos.

En la nueva Cacharrería están “los senadores” del Ateneo, como el criticado Echegaray y “los locos”, como Mario Roso de Luna, “maestro de ciencias ocultas”. En los pasillos, las tertulias. Entre ellas, la de don Ramón María del Valle-Inclán, “hablando incansablemente”, que junto al socialista Araquistáin, con su apariencia de “eclesiástico de aldea”; Pérez de Ayala, “joven maestro”, y Díez Canedo, “interventor aduanero de las corrientes poéticas que entraba en España”. Al pie de la escalera, Azaña.

El siglo XX
Azaña es el prototipo del ateneísta. Socio activo, contertulio no menos vibrante, secretario durante aquella Gran Guerra (1913-1919) y presidente en las postrimerías del periodo áureo (1930-1932), su trayectoria perfila la personalidad de un intelectual que del anonimato pasará, a través del Ateneo, a las más altas instancias del poder. Entre los presidentes que ha tenido la casa, nombres importantes de las artes y la política: desde los ya citados -el Duque de Rivas, Cánovas y Azaña- hasta Valle-Inclán (1932) o Unamuno (1933-1934), pasando por Olózaga, Martínez de la Rosa, Alcalá Galiano, Azcárate, Echegaray, Menéndez Pidal o Marañón (1925-1930). Entre los secretarios, además de Azaña, hay que citar a Ramón Gómez de la Serna y al mejor cronista del Ateneo, Victoriano García Martín. Como secretario, García Martín fue testigo de uno de los sucesos más polémicos del Ateneo, cuando por el año 20 un grupo de ateneístas demandó en una junta general la ex- pulsión del socio 7.777, don Alfonso de Borbón, de profesión Rey de España… Fue éste un periodo tenso para el Ateneo.

Socios como Romanones, Ortega Munilla o Sainz Rodríguez conviven con Blas Infante, Blanca de los Ríos o Unamuno. José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange, frecuentaba la biblioteca y asistía a la cátedra de latín, donde explicaba Agustín Millares. Y se cuenta que el hijo del dictador, cada vez que don Agustín le hacía una pregunta se ponía inmediatamente en pie para contestarla. Las últimas figuras del Ateneo por su oratoria fueron Ortega y Gasset, Unamuno -con sus discursos escritos- y Azaña. Los políticos no se prodigaron en la retórica. Sara Bernhardt visitó en una ocasión la casa, como otras figuras célebres: Marconi, Maeterlinck, Bergson o Einstein. Como a la sesión de la Bernhardt asistiese Antonio Maura, a la sazón director de la Academia, le pidieron que interviniese. No lo hizo a gusto. Tenía que hablar del teatro francés. Comenzó a hacerlo, pero, de pronto, se interrumpió bruscamente. Comentaría: “No es prudente improvisar en. materias tan concretas y sobre todo en esta casa”.

Se temía al Ateneo. Ya en los tiempos del dictador Primo de Rivera se le vio las orejas lobo. Y fue el propio Alfonso XIII el que negoció personalmente para fusionarlo con el Círculo de Bellas Artes, que por entonces estrenaba su nueva sede. La propuesta se llevó a la Junta y se rechazó. El ateneísta don Manuel Aznar, director de El Sol, fue el más beligerante en contra de la fusión. “¡Eso sería la muerte del Ateneo!” El maridaje de las dos instituciones se ha vuelto a plantear en nuestros días.

La guerra civil
Tras la Guerra Civil, el Ateneo no levantó cabeza. Los falangistas lo tomaron primero, como Aula de Cultura de la Delegación Provincial de FET y de las JONS (Antiguo Ateneo). Luego, se calificaría como Biblioteca Pública, periodo en el que sirvió para la reaparición de Ortega y Gómez de la Serna. Más tarde, la época del Opus Dei, en la que Florentino Pérez Embid marcó pautas. Ahí estará el impecable Antonio Fontán, junto a poetas como Morales y Hierro. Por último, el periodo de Fraga, con José María de Cossío al frente, a bordo de su coche oficial. Y en el tardofranquismo, conflictos y cierres. (…)

Florentino Negrín que avivó en el franquismo el Club Pueblo y el Siglo XXI, es socio desde 1959. Piensa que el Ateneo es un león muy dormido. “La razón del Ateneo era traer la República. Y lo hizo. Ahora, es utópico pensarlo a corto plazo”. Aunque, como opinan los estudiosos del Ateneo, a la casa siempre se le ha visto su pedigrí. No olvidemos que el propio Valle-Inclán, aún siendo, con Unamuno, de los máximos atacantes del Rey, cuando llegó al Ateneo, con su barba todavía negra, en una de sus primeras conferencias, quiso decir y dijo: “En Galicia hay dos clases de personas: la primera, la de los señores, y la segunda, los siervos. Yo pertenezco a la primera”.

“Una casa con pedigri” , articulo firmado por Ignacio Amestoy, periodista, dramaturgo y cronista de Madrid. Premio Villa de Madrid de Periodismo Mesonero Romanos. Profesor titular de la Real Escuela Superior de Arte Dramático y premio Lope de Vega de teatro los años 1982 y 2001. Premio Nacional de Literatura Dramática 2002.(Reportaje publicado en la Revista “Paisajes desde el tren” en febrero de 2002)

Más moral que el Alcoyano.

In ALGO DE OPI on 2008-06-09 at 15:23

SI yo escribiera un nuevo cuento infantil y tuviera que escenificar el “País de la fantasía”, sin lugar a dudas elegiría España, y habría acertado de pleno. Vivimos en una burbuja donde sólo se admiten la supremacía y la prepotencia y así nos va. Los españoles no hablamos de nuestros fracasos, sólo alardeamos y exageramos de nuestros éxitos y siempre por anticipado. Nunca decimos vamos a intentar alcanzar esa meta o conseguir ese record, sólo afirmamos convencidos de que obtendremos el triunfo, sea en la competición que sea. No damos opción a vacilaciones ni dudas. Los gritos que más se oyen entre los aficionados de uno u otro deporte, son los de “¡Campeones!”, “¡Somos los mejores!”, “El mejor equipo del mundo”, “los galácticos” ( que lógicamente acaban estrellados o consiguen uno de los éxitos a los que aspiraban con bastantes dificultades y después de un largo camino de incertidumbres), etc. Un amplio muestrario de fanfarronadas que se lanzan a diestro y a siniestro por parte de unos y otros, aunque les queden, todavía, algunos obstáculos por superar para poder llegar a ese final. Sin embargo hay deportes y deportistas donde España escala la cima y nuestro Himno se oye en el podio mientras se iza nuestra Bandera, y pasa con más pena que gloria por la senda de la gloria, el reconocimiento y el sonar de las fanfarrias. Como no atraen a multitudes, a nadie interesa patrocinarlo, ni al gobierno tributarle su debido homenaje, o al municipio cederles las fuentes públicas (y recalco lo de fuentes, aunque
una de ellas apenas se utilice), a la barbarie de las multitudes por unos triunfos con indiscutibles menos meritos y un enorme derroche de medios económicos.

Somos de naturaleza altiva, lo cual me parece muy bien, siempre que no nos extralimitemos más de lo aconsejable, y damos ejemplos de una fanfarronería increíble, aunque nuestros triunfos a la hora de la verdad, se puedan contar con los dedos de la mano y aún nos sobren algunos. Es una triste realidad de la que parece estamos todos contagiados y los que no lo están, se contagian con el entusiasmo y la excesiva confianza de los demás. ¡Que más quisiera yo que echar las campanas al vuelo anunciando al mundo el triunfo de España, aunque fuera en el extravagante arte de pelar judías verdes!.
Con el festival de Eurovisión, esa amalgama de canciones y esperpentos auspiciados por la política y el compadreo de países, nos pasa lo mismo todos los años. Y lo que es peor, no escarmentamos, ni demostramos el mínimo sonrojo. Desde meses antes organizan una serie de programas, bien patrocinados comercialmente y con abundancia de “sms” por parte de los televidentes, que suben la cuenta de ingresos a cantidades insospechadas, con la excusa y bajo el incentivo de que voten a la canción e intérprete que le parezcan más conveniente y con más evidentes cualidades, para que nos represente. El público, como una fiera desbocada o más bien como cordero dócilmente manipulado, “acoquina” sus euros a las arcas de la primera cadena a través de una serie de mensajes, porque cree que con sus votos van a lograr que el paisano, amigacho o cantante más admirado, consiga la nominación.

Luego, ya se sabe, salta la liebre donde menos se espera y lo merece y quedan eliminados los demás candidatos con evidentes mayores méritos, categoría literaria y arte y calidad en interpretar sus canciones, porque son cantantes que llevan años preparándose y esperando una oportunidad. Ejemplo el de Gisela, la favorita del público entendido, que fue superada contra toda lógica y pronósticos por un “Chikilicuatro” y su “Chiki Chiki”, que a los que aún nos queda oído musical y nos consideramos de inteligencia normal, nos ha parecido una tomadura de pelo al festival, (lo cual no nos duele tanto), y una mofa descarada a nuestro país, (que eso sí nos ofende). ¿Quién tiene el valor de reconocer públicamente y bajo juramento, que esa era la mejor de las canciones presentadas, no sólo en el aspecto musical y su insulsa letra, sino en esa caricatura bufonesca que la interpretó. Incluidos ese tupé ficticio y esa estúpida guitarrita rosa, (comprada en tiendas de todo a cien). Lo único que interesaba era que el público machaconeara esa burla descarada que habían lanzado unos señores confiados en el papanatismo dominante. Al actor que se ocultaba tras ese fantoche le tocó la lotería.

Sólo tenía que dejarse llevar de un lado a otro y plegarse a las exigencias de una exagerada promoción publicitaria y la lluvia de euros llegaría pródiga a sus bolsillos y con más abundancia aún a los de sus mentores y autores que moviendo la marioneta desde la sombra, solo tenían que esperar el engorde de sus cuentas corrientes, a costa de los que con sus mensajes y grotescas actuaciones sufragaban el mantenimiento de ese espantajo, a mi juicio, en lugar de tomarse una caña y un buen aperitivo. ¡Hay que ver lo que se ha armado con ese “Chiki Chiki”!.´Cuando se eligió entre las otras, todas mejores y con más méritos, Uribarri, que formaba parte del jurado, se levantó airado y disconforme y así lo manifestó públicamente en posteriores entrevistas. Me pareció correcto y natural en un especialista en este tipo de festivales y programas musicales. Luego, no se sabe como, aunque me lo supongo, lo eligieron para retransmitir el Festival ( por cierto con bastante pesadez en querer demostrarnos sus atinados presagios en las votaciones, que no hacía falta ser un lince, para adivinarlas), y cambió por completo su gusto musical, lanzando flores a la actuación de nuestro representante y augurando un triunfo a priori del mismo, ya que a “juzgar” por los comentarios de periodistas extranjeros, público e intérpretes consultados, era una de las favoritas. Aún espero que digan como pudieron cometer esa memez y sacarse de la manga esos absurdos pronósticos. Fue tan birria como las de otros años, desde que el asunto lo gestiona un grupo y una cadena, que nunca ha sabido dar en el clavo, porque me da la impresión, (ojo he dicho me da la impresión), de que obedece más a criterios personalistas y crematísticos que artísticos. Y el triunfo proclamado y casi firmado de antemano, se convirtió en un estrepitoso fracaso en todas las acepciones de este término, ya que si no llega a ser por los 12 puntos de Andorra, que aún no me explico cómo pudieron cometer esa insensatez, hubiésemos figurado en el furgón de cola y a pesar de ese “regalo”, ocupamos el puesto 16 entre 25, que no es para lanzar pétalos de rosa al paso del de la “guitarrita”.

Ahora estamos utilizando el fútbol como un nuevo y siempre recurrente incentivo para mantener al ciudadano ocupado en asuntos menos estresantes que la actual situación política y económica. Hemos hecho de nuestra selección el caballo de batalla que nos mantenga alejados de la realidad e ilusionados en un triunfo que ya nos sirven en bandeja de plata y camino alfombrado como el que recorren los actores de Hollywood. Los únicos gritos y argumentos que se oyen, en las distintas cadenas, comentaristas y carteles son los de “¡Campeones! “¡Podemos”. “Somos los mejores”!, “Llevamos 44 años esperando este momento” ( ¿cuál ?), etc. No hay ninguna que nos indique la menor preocupación o posibilidad de volver a hacer el ridículo. Algunas empresas incluso premian con abundantes descuentos por pasar a los cuartos de final. Una distancia hasta la meta que, por lo visto, resulta suficiente para sentirnos los privilegiados del destino y el máximo desarrollo de nuestras aptitudes. También hay cadenas televisivas que preguntan a sus teleespectadores “¿Qué hará si ganamos la Eurocopa?”. Como si el aficionado tuviera la solución de sus problemas y necesidades en ese triunfo futbolístico. A mí me gusta el fútbol, aunque no con la pasión y el fanatismo de esa mayoría enloquecida. Soy simpatizante del Atlético de Madrid. Sólo veo los partidos en los que interviene España o lo hace este equipo, cuya afición me llegó a través de mis hijos, que son los que me contagiaron el amor por esos colores, que más veces de las deseadas nos proporcionan decepciones y disgustos en el campo, aunque ello nos sirva para fortalecer nuestro espíritu de sacrificio y aumentar nuestra capacidad de resignación.

Me figuro que si ganara España o llegara a esos inaccesibles cuartos fijados como meta, tendríamos que soportar los gritos, cohetes y el insistente sonar del claxon, que es de la única manera que el fanático energúmeno sabe expresar su alegría. No quieren comprender que hay ciudadanos que se alegran y mucho de ese triunfo, pero necesitan tranquilidad y descanso en las horas de sueño y que los éxitos han de servir de contento, pero no de insoportable tortura a los sentidos. Tendríamos fútbol hasta el acabose y la mayoría hasta se olvidaría del vencimiento de esa hipoteca que le tiene “hipotecado” (valga la redundancia) el resto de su vida. Pero, aunque nos gustaría poder celebrar esa “machada” inédita en nuestros anales y verdaderamente epopéyica, no caerá esa breva viendo el ridículo resultado que alcanzamos contra la selección del Perú, de indudable menor categoría que la nuestra. Al menos sobre el papel, que en el campo ya no estoy tan seguro. Todo esto me parece tan exagerado y prepotente, tan fantasioso, como repartir los beneficios de un negocio antes de iniciar su actividad frente al público, fiados en espejismos timoratos y erróneos.

Luego, eso sí, vendrá Paco con las rebajas y buscaremos el origen de nuestro fracaso en el clima, los deslices de un árbitro o el despiste de uno de nuestros jugadores al meter ese gol en propia portería o la ausencia de la defensa en una jugada comprometida y peligrosa del contrario. El chivo expiatorio no faltará para justificar nuestro equivocado optimismo y nuestra exagerada manera de valoración.
Y seguidamente, ante el fracaso no decantado, los ocultos manipuladores volverán a sacar nuevas “marionetas” y a mover caprichosamente sus hilos para deleite engañoso y pueril de una ciudadanía necesitada de ilusiones y perspectivas.

FELIX ARBOLI