Aunque escriba poemas,
tengo dientes gastados y amarillos
y tengo ojos tediosos.
Aunque yo cante
está llena de cenizas mi garganta;
mis pulmones son bolsas
de aire envenenado.
Aunque baile,
mis piernas son tan sólo
dos débiles estacas con pies feos.
La infancia es solamente
un jardín descuidado,
y no puedo ni quiero
ofrecerte belleza,
porque esta noche y siempre
la ciudad es deforme,
y no puedo rimar el sufrimiento,
y me niego a intentarlo.
Tan sólo somos perros escondiéndonos
de todas esas pulgas que nos muerden.
[...]
Rodney DeCroo )
