julymurillo

Archivos de la categoría ‘LETRAS GALLEGAS’

Estásimo de Viernes Santo

In LETRAS GALLEGAS on 2012-04-06 at 9:56


Estrofa

Los sueños niños se sabe que son sueños.

Un niño siempre es rey del pragmatismo.

Conoce todo aquello que oscila por su mundo,

en su zona más dura.

Pero juega.

Descubre la ficción, la fantasía,

y como está tan cómodo,

se instala en esa rueda de quimeras

como si de verdad fueran posibles.

Y el juego es tan perfecto que lo cree,

aunque intuye también que ese juego termina,

como todos, por puro aburrimiento.

Hay que cambiar de juego

y la etapa siguiente es la verdad,

la verdad percibida y relegada,

en espera de un tiempo conveniente,

el Tiempo de la Vida.
.

Antistrofa
.

De los sueños adultos se sabe que no son sino visiones.

Un adulto es hipótesis

y no comprende nada de ese mundo que no le pertenece,

ni siquiera distingue la belleza.

Pero juega.

Olvida la ficción, la fantasía,

y como está tan tenso,

se agita en esa rueda de fijezas

como si de verdad fueran posibles.

Y el juego es tan perfecto que lo cree,

aunque intuye también que ese juego se alarga,

como todos, por puro automatismo.

Tal vez habría que cambiar de juego,

pero ¿y si la verdad está acechando,

la verdad conocida y relegada,

que descubre ese tiempo inconveniente,

el Tiempo de la Muerte?
.

Epodo
.

Sólo la poesía templando sueños niños;

sólo la poesía temblando sueños rotos;

y desde la extensión de los milenios,

el silencio perverso, pavoroso, impasible,

de los dioses de todas las culturas.
.

María Pilar Couceiro

© Couceiro 2012

La dama que yo amo y tengo por Señor…

In LETRAS GALLEGAS on 2012-03-02 at 11:11

La dama que yo amo y tengo por Señor,

Dios mío, mostrádmela, así me hacéis favor

si no, dadme la muerte.

La que tengo por lumbre de estos ojos míos,

que lloran sin cesar, mostrádmela, Dios mío,

si no, dadme la muerte.

Ésa que Vos hicisteis de mejor parecer

de todas cuantas hay, hacédmela ver

si no, dadme la muerte.

Ésa que más que a mí me hicisteis amar,

mostrádmela, ¡Ay, Dios! porque le pueda hablar,

si no, dadme la muerte.
.
.
.
.

.A dona que eu am’ e tenho por senhor

amostrade-mh-a, Deus, se vos en prazer for,

se non dade-mh-a morte.

A que tenh’ eu por lume d’ estes olhos meus

e por que choran sempr’, amostrade-mh-a, Deus,

se non dade-mh-a morte.

Essa que vós fezestes melhor parecer

de quantas sey, ay, Deus!, fazede-mh-a veer,

se non dade-mh-a morte.

Ay, Deus! que mh-a fezestes mays ca min amar,

mostrade-mh-a hu possa con ela falar,

se non dade-mh-a morte.

Bernal de Bonaval

Trovador gallegoportugés (Santiago de Compostela, siglo XIII)

Estrella inmovil…

In LETRAS GALLEGAS on 2011-12-23 at 1:57

La Navidad inversa (II)

Estrella inmóvil,

culminación geométrica de la vieja leyenda.

Escucho tu llamada cuando el año se va, cada diciembre,

reiterando mi nombre sin acústica.

Espérame un momento,

sólo cerrar el libro de la crónica gris, y voy contigo,

sin resistirme.

Aquí quemo mis naves,

que ya desarboladas, se anegan en silencio,

las dejo en esta orilla para pasar a nado

hacia mundos opuestos de una fábula

placentera, admisible,

peregrina de tiempos.

(Estrella indiferente,

ya no te quedan muertos cuando matas la luna,

pero aún hay sonrisas que piensan que eres blanca,

que conduces ficciones de oros, mirras e inciensos

hasta extraños lugares de arcilla, corcho y musgo,

entablando rincones de pasillos).

Estrella oscura,

¿hacia dónde me lleva la nube de tu vuelo?

No me importa seguirte, eres más bella así, llena de sombras

cada una de ellas, sin respuesta.

Espérame un momento,

sólo meter mis nadas en la vieja mochila, y voy contigo

sin despedirme.

Aquí anulo los sueños,

que de tanto incumplirse, remiten al fastidio,

los dejo amontonados al fondo del espejo

para que se condensen en un átomo

anónimo, insonoro.

peregrino de espacios.

María Pilar Couceiro

© Couceiro, 2011

¡No me lo preguntéis otra vez….

In LETRAS GALLEGAS on 2011-06-24 at 0:37

¡No me lo preguntéis otra vez, basta!

Él es un niño, sí, pero lo sabe todo.

Yo no sé lo que soy, nunca lo supe

aunque todo mi mundo me exigía saberlo.

Él, un niño todavía…

(una vez, también yo, prejuventud de luna).

Aquella pared blanca, tan desnuda,

aquellos jirones engarzados de viento…

Los pies, vibrantes huellas instantáneas en la alfombra anodina.

Se han caído las gotas de la noche sobre una mano hueca,

dispersas en recortes de la prensa del día.

Vienen, quieren saber

pero yo no sé nada… Nunca, no como los demás, ellos sabían

el sí, el no,

lo blanco, lo oscuro

niños-bien, malos niños

algunas fiestas más de cumpleaños.

Y luego, la ruptura: si ese camino no, todo al carajo

y la hipotética espléndida carrera rota en el primer curso

porque alguien sabía.

Hubo alguien que sabía más que yo.

(Por favor, no lo grabe, no más fotos… Mi madre

ya ha sufrido bastante).

Él, todavía un niño de transparencia fácil, inocente,

pero está tan seguro… Yo no lo estuve tanto

jamás.

(Una vez, también yo, adolescente de cobre).

Ahora, ya lo tienen. Todo, todos sabrán

la ley, la hez,

lo cierto, lo apócrifo,

hombres de bien, bastardos,

algunos años más de incertidumbres.

Después, siempre habrá otros que sepan mucho más,

nuevos niños de asfalto entre dos luces.

(Una vez, también yo, sólo un niño de lluvia).

.
.
.
.
.
.

María Pilar Couceiro (Segunda galería)

Castellanos de Castilla

In LETRAS GALLEGAS on 2011-02-22 at 14:38

Castellanos de Castilla,
tratade ben ós gallegos,
cando van, van como rosas;
cando véná vén como negros.

-Cando foi, iba sorrindo;
cando veu, viña morrendo
a luciña dos meus ollos,
o amantiño do meu peito.

Aquel máis que neve branco,
aquel de dozuras cheio,
aquel por quen en vivía
e sin quen vivir non quero.

Foi a Castilla por pan,
e saramagos lle deron;
déronlle fel por bebida,
peniñas por alimento.

Déronlle, en fin, canto amargo
ten a vida no seu seo…
¡Castellanos, castellanos,
tendes corazón de ferro!

¡Ai!, no meu corazonciño
xa non pode haber contento,
que está de dolor ferido,
que está de loito cuberto.

Morreu aquel que eu quería,
e para min n’hai consuelo:
solo hai para min, Castilla,
a mala lei que che teño.

Premita Dios, castellanos,
castellanos que aborrezo,
que antes os gallegos morran
que ir a pedirvos sustento.

Pois tan mal corazón tendes,
secos fillos do deserto,
que si amargo pan vos ganan,
dádesllo envolto en veneno.

Aló van, malpocadiños,
todos de esperanzas cheios,
e volven, ¡ai!, sin ventura,
con un caudal de desprezos.

Van probes e tornan probes,
van sans e tornan enfermos,
que anque eles son como rosas,
tratádelos como negros.

¡Castellanos de Castilla,
tendes corazón de aceiro,
alma como as penas dura,
e sin entrañas o peito!

En trós de palla sentados,
sin fundamentos, soberbos,
pensás que os nosos filliños
para servirvos naceron.

E nunca tan torpe idea,
tan criminal pensamento
coupo en máis fatuas cabezas
ni en máis fatuos sentimentos.

Que Castilla e castellanos,
todos nun montón, a eito,
non valen o que unha herbiña
destes nosos campos frescos.

Solo pezoñosas charcas
detidas no ardente suelo,
tes, Castilla, que humedezan
esos teos labios sedentos.

Que o mar deixoute olvidada
e lonxe de ti correron
as brandas auguas que traen
de prantas cen semilleiros.

Nin arbres que che den sombra,
nin sombra que preste alento…
llanura e sempre llanura,
deserto e sempre deserto…

Esto che tocou, coitada,
por herencia no universo,
¡miserable fanfarrona!…
triste heirencia foi por certo.

En verdad non hai, Castilla,
nada como ti tan feio,
que aínda mellor que Castilla,
valera decir inferno.

¿Por que aló foches, meu ben?
¡Nunca tal houberas feito!
¡Trocar campiños frolidos
por tristes campos sin rego!

¡Trocar tan craras fontiñas,
ríos tan murmuradeiros
por seco polvo que nunca
mollan as bágoas do ceo!

Mais, ¡ai!, de onde a min te foches
sin dor do meu sentimento,
i aló a vida che quitaron,
aló a mortiña che deron.

Morreches, meu queridiño,
e para min n’hai consuelo,
que onde antes te vía, agora
xa solo unha tomba vexo.

Triste como a mesma noite,
farto de dolor o peito,
pídolle a Dios que me mate,
porque xa vivir non quero.

Mais en tanto no me mata,
castellanos que aborrezo,
hei, para vergonza vosa,
heivos de cantar xemendo:

¡Castellanos de Castilla,
tratade ben ós gallegos;
cando van, van como rosas;
cando vén, vén como negros!
.
.
.

ROSALIA DE CASTRO

Alborada

In LETRAS GALLEGAS on 2011-02-21 at 10:02

I
Vaite, noi-
te,—vai fuxin-
do.—Vente auro-
ra,—vente abrin-
do,—co teu ros-
tro,—que, sorrin-
do,—¡¡¡a sombra espanta!!!

¡Canta,
paxariño, can-
ta—de ponliña en pon-
la,—que o sol se levan-
ta—polo monte ver-
de,—polo verde mon-
te,—alegrando as her-
bas,—alegrando as fon-
tes!…

¡Canta, paxariño alegre,
canta!
¡Canta porque o millo medre,
canta!
Canta porque a luz te escoite,
canta!
Canta que fuxeu a noite.

Noite escura
logo ven
e moito dura
co seu manto
de tristura.
Con meigallos
e temores,
agoreira
de dolores,
agarimo
de pesares,
cubridora
en todo mal.
¡Sal…!

Que a auroriña
o ceu colora
cuns arbores
que namora,
cun sembrante
de ouro e prata
teñidiño
de escalrata.
Cuns vestidos
de diamante
que lle borda
o sol amante
antre as ondas
de cristal.

¡Sal…!
señora en todo mal,
que o sol
xa brila
nas cunchiñas do areal;
que a luz
do día
viste a terra de alegría;
que o sol
derrete con amor a escarcha fríA.

II

Branca auro-
ra—ven chegan-
do,—i ás porti-
ñas—vai chaman-
do—dos que dor-
men—esperan-
do—¡o teu folgor…!

Cor…
de alba hermosa
lles estende
nos vidriños
cariñosa,
donde o sol
tamén suspende,
cando aló
no mar se tende,
de fogax
larada viva,
dempois leve,
fuxitiva,
triste, vago
resprandor.

Cantor
dos aires,
paxariño alegre,
canta,
canta porque o millo medre;
cantor
da aurora,
alegre namorado,
ás meniñas dille
que xa sal o sol dourado;

que o gaiteiro,
ben lavado,
ben vestido,
ben peitado,
da gaitiña
acompañado
¡á porta está…!
¡Xa…!

Se espricando
que te esprica,
repinica,
repinica
na alborada
ben amada
das meniñas
cantadeiras,
bailadoras,
rebuldeiras;
das velliñas
alegriñas;
das que saben
ben ruar.

¡Arriba
todas, rapaciñas do lugar,
que o sol
i a aurora xa vos vén a dispertar!
¡Arriba!
¡Arriba, toleirona mocidad,
que atru-
xaremos—cantaremos o ala… lá…!!!

ROSALIA DE CASTRO- 1837-1885

ESQUINA DE COBRE

In LETRAS GALLEGAS on 2011-01-18 at 23:56

Ha caído la tarde sin aviso,
abriendo despertares de sueños incompletos;
cansancio que se arrastra por los días,
que ya no miran cambios de estaciones
porque la primavera y el invierno visten la misma ropa.

La ráfaga nocturna centellea el asfalto
ebrio de indiferencia;
ante el rastro perdido de las horas, bajo la noche inlune,
hay un plomo de pasos enredado en la carne sesgada de los días,
hay lodo en las miradas sin reflejo,
en las frases fingidas,
en las manos impúdicas,
en las indiferencias lucrativas.

La figura doliente se desliza
por bordes sin niveles, junto a los contrapuntos
de lo esperado frente a lo hipotético,
con un gesto velado de interiores
que se rechaza hacia el arcén confuso.

Luces de madrugada sobre el arco
de un pelo mal cortado, de un maquillaje sucio,
de un vestido estridente
que busca la palabra innecesaria,
esa palabra inútil ante la señal obvia de la vieja costumbre,
esa costumbre torva de la historia
que engarza anonimatos en una danza breve
de música monótona, de pasos chabacanos,
de finales sombríos. Luego, otra vez lo oscuro.

Hasta ayer, una niña transparente, de colegio de pago;
después, un quiebro leve del destino,
en cauces de ironía, como un juego inocente;
una experiencia extraña corriendo por las venas,
pensando que eran vías de la primer caricia,
una duda, un impulso, un paso espurio,
y ahora la perspectiva de la noche incontable.

Germinarán las albas en medio del asfalto
borrando las figuras de margen impreciso,
encendiendo los aires de la limpia eficiencia cotidiana.
Y cada cierto tiempo, un epígrafe apático,
escondido en las hojas interiores de la prensa del día,
aporta un nuevo nombre a un despojo olvidado,
desatendido, a ras de un vertedero.

PILAR COUCEIRO

Dentro de tres mil vidas….

In LETRAS GALLEGAS on 2010-12-24 at 11:03

Dentro de tres mil vidas, nuestra imagen,

una estirpe de locos y poetas.

Alguna inteligencia sin rincones

recogerá los restos

de nuestra débil insignificancia,

un punto de energía coincidente,

un resumen, un verso congelado,

rayo láser escéptico,

marcado por los dientes de una fábula

sumergida en la arcilla de palabras oscuras.

Ahora permanecemos en la zona extraviada

de la noche intermedia,

en el temblor del aire establecido

en el milimicrón de la distancia

tendida entre nosotros,

una distancia sabia

que permanece para preservarnos

por encima del tiempo.

María Pilar Couceiro

La última visión

In ALGO DE CUENTO, LETRAS GALLEGAS on 2010-12-20 at 21:59

En la balanza de aquella vida que se extinguía, se nivelaban, por una parte, más de cincuenta años de un matrimonio pleno y feliz; por otra, una noche diferente y turbadora.

Y fueron las imágenes y aromas de aquella única noche las que desbordaron su corazón y atravesaron su memoria, antes de sumergirse en la Nada del Intiempo.

María Pilar Couceiro

Para intuirnos libres

In LETRAS GALLEGAS on 2010-07-02 at 12:00

Para intuirnos libres,

para evitar el riesgo de nuestra dependencia

-porque sabemos cómo se disuelve-

hay que vivir al filo del límite sagrado de los besos.

Y si llega la urgencia, ese paso temido

en los acantilados del deseo hecho angustia,

reaccionar. Mirarnos a los sueños,

desprender la membrana del aire compartido

dejando la palabra suspensa en la penumbra.

Después, el desahogo,

en cauce solitario o en otra compañía que no sea nosotros,

bajo la recurrencia de algún abrazo viejo

o en otra piel reciente,

para dejar intacta nuestra ficción al fondo de un poema

preservando esa meta común para nosotros,

la curvatura cósmica del tiempo.

María Pilar Couceiro *

* María Pilar Couceiro (A Coruña, allá por el siglo XIII, cuando lo de los Trovadores), aunque nació por segunda vez en Atenas, hace unos quince años.

Incluyo versión en gallego, que debo a la gentileza e inestimable ayuda de la profesora Dra. Elena Rivas.
.
.
.

.

Para intuírnos libres,
para evitar o risco da nosa dependencia
-porque sabemos como se disolve-
hai que vivir ao fío do sacro límite dos nosos bicos.

E se chegase a urxencia, ese paso temido
nos cantíis do desexo feito angustia,
reaccionar. Mirar aos nosos soños,
desprender a membrana do aire compartido
e deixar a palabra suspensa na penumbra.

Despois, o desafogo,
en canle solitaria ou noutra compañía que xa non sexa nós,
baixo da recorrencia dalgún abrazo vello
ou noutra pel recente,
para deixar intacta a nosa ficción dentro dun poema
preservando esa meta que é común para nós,
a curvatura cósmica do tempo.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.