julymurillo

Archivos de la categoría ‘RIMA CUBA’

En los dientes …

In RIMA CUBA on 2009-10-30 at 20:27

En los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?
-El negro.
Con ser hembra y no ser bella,
harás lo que ella te mande.
¿Quién será, quién no será?
-El hambre.
Esclava de los esclavos,
y con los dueños, tirana.
¿Quién será, quién no será?
-La caña.
Escándalo de una mano
que nunca ignora a la otra.
¿Quién será, quién no será?
-La limosna.
Un hombre que está llorando
con la risa que aprendió.
¿Quién será, quién no será?
-Yo.

Nicolás Guillén

Al partir

In RIMA CUBA on 2009-06-01 at 16:43

¡Perla del mar! ¡Estrella de Occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!. . . La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo
las velas iza y, pronta a su desvelo,
la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adiós, patria feliz, edén querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós!. . . Ya cruje la turgente vela. . .
El ancla se alza. . . El buque, estremecido,
las olas corta y silencioso vuela

GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

Yo pisaré las calles nuevamente

In LOS 70, RIMA CUBA on 2009-02-27 at 20:37

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

PABLO MILANES-(1974)

Yugo y estrella

In RIMA CUBA on 2009-02-01 at 20:10

Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:
-Flor de mi seno, Homomagno generoso,
De mí y de la creación suma y reflejo,
Pez que en ave y corcel y hombre se torna,
Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida: ve y escoge.
Este, es unyugo: quien lo acepta, goza:
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los eñores, duerme en paja
Calente, y tiene rica y ancha avena.
Ésta, oh misterio que de mí naciste
Cual la cumbre nació de la montaña,
Ésta, que alumbra y mata, es una estrella:
Como que riega luz, los pecadores
Huyen de quien la lleva, y en la vida,
Cual un monstruo de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz se queda solo.
Pero el hombre que al buey sin pena imita,
Buey vuelve a ser, y en apagado bruto
La escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella sin temor se ciñe,
Como que crea, crece!
Cuando al mundo
De su copa el licor vació ya el vivo:
Cuando, para manjar de la sangrienta
Fiesta humana, sacó contento y grave
Su propio corazón: cuando a los vientos
De Norte y Sur virtió su voz sagrada,-
La estrella como un manto, en luz lo envuelve
Se enciende, como a fiesta, el aire claro,
Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
Se oye que un paso más sube en la sombra!
Dame el yugo, oh mi madre, de manera
Que el puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata.

autor JOSE MARTI

No sientas que te falta

In RIMA CUBA on 2009-02-01 at 0:36

No sientas que te falte
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.

No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.

Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos…

autor JOSE MARTI

A Salvador Allende en su combate por la vida

In LOS 70, RIMA CUBA on 2009-01-26 at 20:22

Qué soledad tan sola te inundaba
en el momento en que tus personales
amigos de la vida y de la muerte
te rodeaban.

Qué manera de alzarse en un abrazo
el odio, la traición, la muerte, el lodo;
lo que constituyó tu pensamiento
ha muerto todo.

Qué vida quemada,
qué esperanza muerta,
qué vuelta a la nada,
qué fin.

Un cielo partido, una estrella rota,
rodaban por dentro de ti.
Llegó este momento, no hay más nada
te viste empuñando un fusil.

Volaba,
lejos tu pensamiento,
justo hacia el tiempo
de mensajes, de lealtades, de hacer.

Quedaba,
darse todo al ejemplo,
y en poco tiempo
una nueva estrella armada
hacer.

Qué manera de quedarse tan grabada
tu figura ordenando nacer,
los que te vieron u oyeron decir
ya no te olvidan.

Lindaste con Dos Ríos y Ayacucho,
como un libertador en Chacabuco,
los Andes que miraron crecerte
te simbolizan.

Partías el aire, saltaban las piedras,
surgías perfecto de allí.
Jamás un pensamiento de pluma y palabra
devino en tan fuerte adalid.
Cesó por un momento la existencia,
morías comenzando a vivir.

PABLO MILANES-1973

Aquí sin ti…

In RIMA CUBA on 2009-01-02 at 10:39

 Aquí, sin ti, ya sé lo que es la muerte,

pero no te lo digo para no entristecerte.

 
Quiero que te sonrías
para que siga habiendo
claridad en los días.
 
Quiero que no se empañe tu mirada,
pues, si no, no habrá estrellas,
ni habrá luna, ni nada… 
 
Y, sobre todo,
lo que yo quiero y quiero
es un año que tenga
doce meses de enero.
 
Aquí llueve y no importa,
pues la lluvia es tan leve
que al leer esta carta
no sentirás que llueve.
 
Pero cierro los ojos
y te recuerdo tanto
que casi se diría
que está lloviendo llanto.
 

autor: José Angel Buesa

Romance de la vírgen de la Caridad

In RIMA CUBA on 2008-09-14 at 22:24

Para escribir su leyenda,
que es alba primaveral,
busqué una tiza de luna
y ahora quiero llegar
a la pizarra del cielo
por mi escala de cristal.
Quiero escribirla muy alto:
Lección pura que leerán
cuantos levanten la frente
al gran pergamino astral.
Una leyenda de estrellas
solo se puede contar
con la garganta del viento
o el aroma de un rosal.
Voy en silencio a escribirla;
un ángel me la dirá,
desarrollando el ovillo
de seda de un madrigal.
Una mañana, dos indios
y un negrito iban por sal,
iban entre dos zafiros
puros: el cielo y el mar.
De pronto un fanal de espumas
lejano se volvió imán
para sus pupilas niñas;
venció la curiosidad
y remaron hacia el punto
que atraía su mirar.
¿Era una paloma en fuga…?
¿o alguna luz sideral
que buscó el campo del agua
para correr y jugar…?
¿Era una niña…? Remaron
a salvarla. Cerca ya:
¡Era una estrella…! ¡y venía
caminando sobre el mar!
¡Una estrella! Dios hacía
su regalo celestial.
Debieron verse tres almas
nevadas de claridad.
Hicieron cojín de lirios
las manos para acunar
su joya… y una sonrisa
tejió una estrofa de sal.
Subió la Estrella a la barca
y se quedó sobre el mar
un madero que decía
“VIRGEN DE LA CARIDAD”.
La emoción lanzó una ola,
despuntó un canto lustral
y un bando de mariposas
pasó besando la mar.
Fueron remando a la playa…
El terciopelo del mar
como en aquella mañana
no ha vuelto a brillar jamás.
Y hoy, un laurel muy anciano
me contaba la verdad:
“La brisa rezó aquel día
y tuvo alas de azahar”.

autor: Luisa Muñoz del Valle

Canción del Sainete Póstumo

In RIMA CUBA on 2008-09-14 at 22:19

Yo moriré prosaicamente, de cualquier cosa
(¿el estómago, el hígado, la garganta, ¡el pulmón!?)
y como buen cadáver descenderé a la fosa
envuelto en un sudario santo de compasión.

Aunque la muerte es algo que diariamente pasa,
un muerto inspira siempre cierta curiosidad;
así, llena de extraños, abejeará la casa
y estudiará mi rostro toda la vecindad.

Luego será el velorio, desconocida gente
ante mis familiares inertes de llorar
con el recelo propio del que sabe que miente
recitará la frase del pésame vulgar.

Tal vez una beata, neblinosa de sueño,
mascullará el rosario mirándose los pies;
y acaso los más viejos me fruncirán el ceño
al calcular su turno más próximo después.

Brotará la hilarante virtud del disparate
o la ingeniosa anécdota llena de perversión,
y las apetecidas tapas de chocolate
serán sabrosas pausas en la conversación.

Los amigos de ahora –para entonces dispersos–
reunidos junto al resto de lo que fue mi “yo”,
constatarán la escena que prevén estos versos
y dirán en voz baja: –¡todo lo presintió!

Y ya en la madrugada, sobre la concurrencia
gravitará el concepto solemne del “jamás”;
vendrá luego el consuelo de seguir la existencia…
y vendrá la mañana… pero tú, ¡no vendrás!…

Allá donde vegete felizmente tu olvido
–felicidad bien lejos de la que pudo ser–
bajo tres letras fúnebres mi nombre y mi apellido,
dentro de un marco negro, te harán palidecer.

Y te dirán: –¿Qué tienes?… Y tú dirás que nada;
mas, te irás a la alcoba para disimular,
me llorarás a solas, con la cara en la almohada
¡y esa noche tu esposo no te podrá besar!

autor: Rubén Martín Villena

La rosa blanca

In RIMA CUBA on 2008-09-14 at 22:13

Cultivo una rosa blanca,
En julio como en enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni oruga cultivo;
Cultivo la rosa blanca.

autor JOSE MARTI

Poema del Renunciamento

In RIMA CUBA on 2008-08-31 at 13:16

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento
el tormento infinito que te debo ocultar–,
te diré sonriente: “No es nada… Ha sido el viento.”
Me enjugaré la lágrima… y jamás lo sabrás!

Autor: José Angel Buesa