julymurillo

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A mi provincia de Cádiz

In LETRAS ANDALUZAS on 2008-08-31 at 16:59

Hoy he vuelto a mi infancia y a los recuerdos dormidos
en los oscuros confines de mi mente. He soñado
el regreso de amores y experiencias del pasado
y he llorado la ausencia de aquellos que se han ido.

He querido recorrer esas plazas y avenidas
en un lento paseo de emociones y añoranzas
y he gozado viendo salir el sol en lontananza
sobre un cielo anaranjado de nueva amanecida

He pasado de nuevo por tu parque y alameda
y he leído los mensajes en el árbol centenario
donde encontraba el amor su refugio y escenario
y se besaron promesas, mirando las estrellas.

Recordé el rubor y emotivo gozo de aquel beso
que por primera vez hizo sentirme enamorado
o la sensación amarga de saberme rechazado
y el cigarro que estrenaba tosiendo con exceso.

Recuerdos de una infancia que están en la memoria,
escenas de una vida por siempre irrepetible,
familiares que se fueron, amigos que no existen,
angustias y alegrías, pasajes de mi historia.

Casas blancas y encaladas, dando lustre a la ciudad,
playas de fina arena y olas que vienen y van
espumosas y tranquilas esparciendo brisa y sal,
siento muy dentro la pena de mi triste soledad.

Turística y vinatera, de afamada artesanía,
cuna del arte flamenco, agrícola y ganadera,
distinguida y señorial, divertida y jaranera
sol y calor en tu costa, nieve allá en tu serranía.

No me importaría morir fundido entre tus olas,
abrazando amoroso tu faro y tu caleta,
quiero tu mar azul y profundo como meta
y que velen mis cenizas sonoras caracolas.

Desearía en mi final ver tu sol anaranjado
cuando se va ocultando más allá del horizonte
y adentrarme en tu brisa que arrulla playa y monte
para abrazarte amoroso en mi sueño inacabado.

Siento en lo más recóndito del alma que me llamas
y sé que cuando muera mi cuerpo estará ausente
de tu tierra, tu cielo y tu sol resplandeciente…
Solo espero encontrarte en mi eterna retirada.

Así que cuando llegue ese momento tan temido
en el que surja inevitable el final de mi existencia,
deseo descansar por siempre fundido con tu esencia
y mecerme entre tus olas en polvo convertido.

Tornaré sin vida hasta esa tierra prodigiosa
donde quiso el destino que fuera mi llegada
y entre olas de espuma o fuerte marejada
descubriré tu inmensidad eterna y misteriosa.

Cádiz fenicia, romana, árabe y cristiana
ciudad trimilenaria que canta cuando reza
y llora cuando canta, apelo a tu nobleza.
para recibir a este hijo pródigo mañana.

Si no fuera posible mi póstumo retorno
por alguna circunstancia ajena a mis anhelos,
que lancen mis restos cenicientos a los cielos.
No quiero sepultura, ni lápida, ni adorno.

Sólo espero el recuerdo de aquellos que he querido,
si son creyentes que recen, si no sólo me añoren.
Una flor impregnada de besos y de amores
marcará el lugar de ese adiós definitivo.

Entonces conoceré el final de ese camino
que me tienen tras la muerte preparado,
cuando por etéreos espacios haya viajado
hasta encontrar en Cádiz mi sueño y mi destino.

FELIX ARBOLI, Cádiz

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Mujer al sol

In LETRAS BRASIL on 2008-08-31 at 13:35

Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.

VINICIUS DE MORAES

Mar y amor

In LETRAS BRASIL on 2008-08-31 at 13:20

Sobre mar y amor, casi nada sé.
Sólo sé lo que dicen los poetas:
Que la luna los afecta, alucina.
Que su olor contamina, apetece.
Que la calmaría esconde misterios
en la poesía.
Que el ritmo de las olas
yendo y viniendo,
enloquece,
rompe rocas,
atormenta.
Hay tormenta.
Sé que el sabor de la sal
aumenta la sed
y que ambos son inmensos,
y ciegos.
Sobre mar y amor,
casi nada sé.
Ni siquiera sé nadar.

MARILDA CONFORTIN

Poema del Renunciamento

In LETRAS CUBANAS on 2008-08-31 at 13:16

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento
el tormento infinito que te debo ocultar–,
te diré sonriente: “No es nada… Ha sido el viento.”
Me enjugaré la lágrima… y jamás lo sabrás!

JOSÉ ANGEL BUESA

Un amor imposible

In ALGO DE CUENTO on 2008-08-30 at 11:14

Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible, volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró.

Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor.

– ¡Que tontería!, -fue la fría respuesta que escuchó-. Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas.

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. “Qué maravilla poder soñar”, pensaba.

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor.

Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella.

Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento.

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-Estoy decepcionada con mi hija -decía-. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa:

-Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar.

La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo, como por otra parte siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón.

Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.

Pasó mucho tiempo y un buen día decidió volver a casa. Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil.

La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y beneficios que aquéllos que están al alcance de nuestras manos.

PAULO COELHO

Regreso

In LETRAS PAKISTANIS on 2008-08-29 at 22:37

“Escucha”
Dijo ella,
“No vuelvas solo a cumplir con tu palabra.
Así vuelven los que
Se hastían de
Ser impotentes
Y solos en su distancia

Sigue,
Sacia tu sed en cada arroyo,
Cualesquiera que sean los ojos que seduces,
Los corazones que tientas.
Pero,
Cuando se encienda e ilumine
La llama
De tu deseo hacia mí,
Y suplique tu corazón
Entonces debes regresar.”

AHMED FARAZ

Fué al pasar..

In LETRAS URUGUAYAS on 2008-08-25 at 20:00

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo…
Abiertos como bocas en clamor… Tan dolientes
que un corazón partido en dos trozos ardientes
parecieron… Fluían de tu rostro profundo
como dos manantiales graves y venenosos…

fraguas a fuego y sombra, ¡tus pupilas!… tan hondas
que no sé desde dónde me miraban, redondas
y oscuras como mundos lontanos y medrosos.

¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
abiertas al Poniente!… ¡Y las sendas sombrías
de tus ojeras donde reconocí mis rastros!…

¡Yo envolví en un gran gesto mi horror como en un velo,
y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!

DELMIRA AGUSTINI

Nada resta de ti..

In LETRAS ESPAÑOLAS on 2008-08-25 at 19:52

Nada resta de ti…, te hundió el abismo…,
te tragaron los monstruos de los mares…
No quedan en los fúnebres lugares
ni los huesos siquiera de ti mismo.

Fácil de comprender, amante Alberto,
es que perdieras en el mar la vida,
mas no comprende el alma dolorida
cómo yo vivo cuando tú ya has muerto.

Darnos la vida a mí y a ti la muerte;
darnos a ti la paz y a mí la guerra,
dejarte a ti en el mar y a mí en la tierra
¡es la maldad más grande de la suerte!…

CAROLINA CORONADO

Yesterday

In LETRAS ANDALUZAS on 2008-08-25 at 19:35

Es tan adorable introducirme
en su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.
Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.

ANNA ROSETTI-Cádiz-1950

Encuentro

In LETRAS ARGENTINAS on 2008-08-25 at 1:41

Pensábamos que era tarde.

Que los fuertes resplandores del deseo

habían sucedido en las calles del río,

entre la hierba,

o algún automóvil detenido

frente a los trenes que pasaban,

interminables y ajenos,

o en las eternas noches

dedicadas a medir

la respiración

y la duración de los besos.

Ya pasó. Nada hemos perdido.

Para este encuentro

sumamos

países y tristezas,

los rostros de los que hemos amado,

los libros que leímos,

la belleza del mundo.

Serenos, como antiguos amantes,

sorprendidos, como Eva o Adán,

inhábiles, peritos,

actores de un instante definitivo,

afirmados en el temblor y en el instinto,

entregados

a una victoria más:

la gravitación del fuego,

la claridad de su mandato.

SUSANA CABUCHI