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Carmen Planchuelo

In ALGO DE OPI on 2009-04-23 at 22:30

Las tiritas de Mafalda

Las decepciones duelen, ostras que no… por mucho tiempo que pase, por muy mayores y maduros que pensemos que somos, cuando descubrimos que alguien no es como pensábamos sino de forma muy distinta, nos duele cual puñalada trapera. Por supuesto el grado de dolor, está en función del grado del cariño y de la confianza depositada. A mas querencia, mas penita y mas rencor guardado.

No es sano mirar al pasado con ira, no es bueno llevar la cuenta de los agravios recibidos y es nefasto tener una relación mental de las ofensas recibidas por las personas cercanas, por esas que forman parte de nuestra vida como lo son las sillas, las mesas. Es posible que a alguno de ustedes esto de comparar a las gentes que queremos con sillas y mesas, les parezca cruel y superficial… pues bueno será que una es así: “cruel y superficial” a la par que demasiado susceptible pero si algo he aprendido en este ya medio siglo largo que llevo por aquí, es que unas gotas de superficialidad y de frivolidad son necesarias para seguir adelante y no vivir en estado queja perpetua. Dejen que me explique porque mientras lo hago, quizás yo misma me aclare con el cacao mental que tengo, pues a veces parece que una tiene las cosas claras y no es así por eso necesita poner orden en esta maraña de pensamientos y sentimientos que no la dejan ver con claridad. Para mi, escribir las cosas es un camino que normalmente me saca de la oscuridad y me lleva a la luz, es mi particular hilo de Ariadna. Ya sé que en esto no soy nada original, que esta metáfora está la mar de usada pero eso será por su utilidad, así que una… pues eso que cuando anda hecha trizas, cuando no ve nada claro y cuando se pierde, se busca un rincón y se pone a escribir. Una veces en unos cuadernillos cuadriculados y con una espiral: mis diarios y otras – como ahora mismo –en la pantalla de este bendito cachivache que es el ordenador.

Volvamos a las “sillas y a las mesas”. Una buena amiga mía, muerta ya, me decía cuando éramos muy jóvenes, que la mayor parte de los sufrimientos por decepción era porque nos acostumbrábamos a las personas, a tenerlas en nuestras vidas formando parte del paisaje (y por supuesto viéndolas con una lente personal), cuando estas personas desaparecían lo llevábamos fatal y es entonces cuando mi amiga Mayela (que en gloria esté) sacaba a relucir su teoría : “Mira, Carmen, -me decía toda convencida- si nos duele prescindir de una silla rota o una mesa inservible simplemente porque nos hemos acostumbrado a ella, con mas motivo eso pasa con las personas a las que también nos hemos acostumbrado… pero en mayor proporción”. O sea que es todo cuestión de costumbre y rutina. No es muy romántico el argumento pero práctico sí que lo es.

En cuanto a lo de la frivolidad y la superficialidad pues son como las tiritas de esparadrapo para el corazón, esas de las que hablaba la buena de Mafalda o también una forma como otra cualquiera de acolcharse el corazón. Ir a “corazón abierto” por la vida es tan bonito como arriesgado pero en estas cosas cada cual es muy libre de salir al campo de batalla cómo mas le plazca. Yo confieso que muy tarde he aprendido la teoría del “acolchamiento” pero en la practica me las siguen dando en ambos carrillos, tonta que es una pero en eso mi originalidad es nula pues este mal casi se convierte en plaga.

Duele mucho llevarse un chasco. ¿Son más dolorosos los del amor?, ¿lo son los de la amistad?… humildemente creo que las primeras son más aparatosas, que casi nadie se avergüenza de llorar y patalear cuando un amor te sale mal, es como si todas las expresiones de dolor estuvieran permitidas y aceptadas cuando se cae en el pozo negro del desamor. Suelen ser dolores intensos o como tormentas que te dejan hecha una pena o como terremotos que lo arrasan todo… después el tiempo va curando esas heridas o bien aparece la mora verde que hace desaparecer la mancha de la otra.

Sin embargo las decepciones o los fracasos con los amigos son muy diferentes, no menos dolorosas, quizás hasta de dolor mucho más duradero. Siguiendo con el símil del agua se parece más a esas lluvias del norte finitas que te calan despacito, que sin que te des cuenta te empapan hasta los tuétanos y de repente te das cuanta de que estas estornudando. Yo creo que la decepción o el desencanto que te produce una amistad fallida no se cura y si bien es cierto que a un antiguo romance (al nivel que sea) sí se puede volver y olvidar lo pasado y vuelta a empezar porque la pasión y la mala cabeza son persistentes o lo es la generosidad, a un amigo por el que te sientes traicionado jamás retornas y un cierto rencor se queda por alguno de los rincones del alma. Seguramente, si no queda mas remedio, le seguirás frecuentando, tomando un café de compromiso y lo que la buena crianza imponga pero nada mas, no volverás a abrirle tu corazón, ni a depositar en sus manos tu confianza. No entro en el campo de las relaciones amistosas dentro ámbito laboral, eso lo dejo para otro día pues da para mucha tela que cortar, sólo adelantarles que, creo, mezclar ambas trae muy malos resultados, se suele estropear la amistad y el trabajo se resiente.

A mí, como imagino a ustedes que pacientemente han llegado hasta aquí, se me ha quedado en el camino más de una amistad. Son personas a las que en un momento de mi vida quise y quise mucho, confié y les di lo mejor de mi, sin esperar nada más que lo mismo (craso error), creo que las acepté como eran o me engañé pensando esto pues cuando aparecieron las piedras en el camino me llevé una sorpresa de lo mas desagradable. Tarda uno mucho tiempo en darse cuenta de que la amistad ya no es lo que era, casi siempre hay un detonante pero no es raro que sean pequeñas miserias las que un día te ponen delante del espejo la verdad de la historia. Y te llevas un berrinche, te sientes fatal pero te callas, lo rumias, te lo tragas como las lagrimas que toda decepción hace brotar. Cuando llegas a la triste conclusión de que el amigo ya no es tal, que sólo es alguien que sigue cerca pero nada mas, te lames en solitario la herida y dejas que lagrimas y mocos te manen como una fuente… pero lo haces a solas y mas bien procuras que de eso no se entere nadie. A lo mejor es que todos tenemos grabado a fuego en lo mas íntimo de nuestro ser que un amigo, un buen amigo es para siempre y los amores pues son como las olas del mar, que nos cantaba la buena de MariTrini…

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que usa la palabra amigo, se le va adjudicando a cualquiera que se encuentra en las cercanías, da lo mismo si es un conocimiento de toda la vida, si lo es reciente o si la relación esta basada en la pura conveniencia. Con una ligereza que asombra ampliamos nuestro número de amigos sin pensar mucho si merecen semejante honor. Si fuéramos gente “seria”, antes de dar tal nombramiento deberíamos someter al candidato a una serie de pruebas como se hace en las oposiciones: test, tema a sorteo, supuesto practico y una buena lista de méritos y según el resultado los candidatos obtendrían plaza en el mundo de nuestros afectos pero claro, aun los seres humanos no somos tan racionales o tan fríos o tan prácticos y nos dejamos llevar por el pálpito del corazón. Cuantas veces me habré dicho a mi misma que el problema no está en los demás (o no sólo), sino en uno mismo que se engaña, que espera mas de lo razonable y que ve donde no hay; que si nos llevamos chascos y desilusiones es por esa maldita manía de pensar que el prójimo ha de actuar como uno mismo y no, no, y no. Cada uno tiene su forma de ver la vida, de actuar y de obrar y me viene a la cabeza aquel artículo de Miguel Martínez sobre la ataraxia como una forma de encarar las avatares que nos llegan y no estaría nada mal volver nuestros ojos a la filosofía clásica que es fuente de mucho “consuelo”.

El infierno no son los demás, por mucho que así lo creamos, todos tenemos nuestra pequeña parcela del reino de Pedro Botero en nuestro patrimonio, pero siempre es más fácil buscar fuera los culpables que mirarse a uno mismo sin apasionamiento, profundizar un poco en uno mismo ante toda relación fallida pues algo habremos hecho para que el barco de la amistad se quedara a merced del vendaval y es muy posible que ese algo no sea mas que unos deseos desmedidos de cariño, de compañía o de comprensión… pero mal situados.

No propongo yo desde estas líneas, que nos convirtamos en cardos borriqueros o en seres fríos y calculadores (en el peor de los sentidos) pero sí que seamos cautos a la hora de incluir a alguien en le mundo de la Amistad y que desechemos de nuestra vida afectiva las relaciones de comercio: “te doy esto, yo espero que tu me des lo otro” y esto, seamos sinceros, es algo en lo que caemos consciente o inconscientemente. Y si con todo y con ello ustedes prefieren moverse así pues ya saben que el remedio son unas tiritas de esparadrapo en el corazón como aconseja Mafalda, que es una niña la mar de sabia.

http://www.Vistazo a la prensa.com

Toda una vida

In BOLEROS on 2009-04-23 at 21:11

Toda una vida..
me estara contigo
no me importa en que forma
ni como, ni donde,
pero junto a ti.

Toda una vida…
te estara mimando
te estarÍa cuidando
como cuido mi vida
que la vivo por ti.

No me cansara de decirte siempre,
pero siempre, siempre,
que eres en mi vida
ansiedad, angustia y desesperación.

Toda una vida ..
me estara contigo,
no me importa en que forma,
ni como, ni donde,
pero junto a ti.

No me cansarÍa de decirte siempre,
pero siempre, siempre,
que eres en mi vida
ansiedad, angustia y desesperación.

Toda una vida..
me estara contigo,
no me importa en que forma,
ni como, ni donde,
pero junto a ti.

No me importa en que forma
ni como, ni donde,
pero junto a ti,

No me importa en que forma,
ni como, no donde,
pero junto a ti.

Camino verde

In BOLEROS on 2009-04-23 at 21:07

Hoy he vuelto a pasar
por aquel camino verde
que por el valle se pierde
con mi triste soledad.

Hoy he vuelto a rezar
a la puerta de la ermita
le pedí­ a tu virgencita
que allí­ te vuelva a encontrar

Por el camino verde
camino verde
que va a la ermita;
desde que tu te fuiste
lloran de pena
las margaritas

La fuente se ha secado
las azucenas
están marchitas
en el camino verde
camino verde
que va a la ermita.

Hoy he vuelto a pasar
por aquel camino verde
que por el valle se pierde
toda mi felicidad.

Hoy he vuelto a grabar
nuestros nombres en la encina
he subido a la colina
y allí­ me he puesto a llorar.
Por el camino verde
camino verde
que va a la ermita;
desde que tu te fuiste
lloran de pena
las margaritas

La fuente se ha secado
las azucenas
están marchitas
en el camino verde
camino verde
que va a la ermita.
camino…camino verde

Contigo en la distancia

In BOLEROS on 2009-04-23 at 21:01

No existe un momento del día
En que pueda apartarme de ti
El mundo parece distinto
Cuando no estás junto a mi

No hay bella melodía
En que no surjas tú
Ni yo quiero escucharla
Si no la escuchas tú

Es que te has convertido
En parte de mi alma
Ya nada me consuela
Si no estás tú también

Más allá de tus labios
Del sol y las estrellas
Contigo en la distancia
Amado mío, estoy

Salvador Dalí, 1904-1989

In ALGO CIERTO on 2009-04-23 at 19:50

Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.

Pablo Neruda,1904-1973.

In ALGO TRISTE on 2009-04-23 at 19:41

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido

La crisis.

In ALGO DE OPI on 2009-04-23 at 15:24

Crisis Mundial…. desde otra perspectiva

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
‘Te apuesto un peso a que no la haces’. Todos se ríen. El se ríe.
Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla,
Y él contesta:
‘es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su peso y le dice :
Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
¿Y por qué es un tonto?,
Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo esto, va a comprar carne y le dice al carnicero:
‘Deme un kilo de carne’, y en el momento que la está cortando, le dice:
Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
‘mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas’.
Entonces la vieja responde:
‘Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…’
Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
Sí, pero no tanto calor como hoy.
Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
Pero señores, dice uno, siempre ha habido pajaritos que bajan aquí.
Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.
Hasta que todos dicen:
‘Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
‘Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
¿Viste m’hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

Esto es lo que en sociología llaman “la profecía autocumplida” o “el efecto Pigmalión”.

Por eso:
· No hagas caso del rumor
· No seas un instrumento para crear el caos.
· Lo negativo atrae a lo negativo
· Sé POSITIVO.
· Tratemos de construir con visión de futuro y no de destruir lo que tenemos.

“SI SEGUIMOS HABLANDO Y PENSANDO EN LA CRISIS , INDUDABLEMENTE ÉSTA SE HARÁ MÁS FUERTE” PENSEMOS POSITIVAMENTE Y TRATEMOS DE MANTENER NUESTRAS MENTES SIEMPRE POSITIVAS, SI HEMOS LOGRADO SOBREVIVIR MUCHAS CATÁSTROFES Y HEMOS SALIDO SIEMPRE ADELANTE, POR QUÉ ESTRESARNOS AHORA.

Gabriel Garcia Marquez,1927