julymurillo

Hamlet y el fantasma de su padre

In ALGO DE HUMOR, LETRAS ESPAÑOLAS on 2009-05-01 at 12:30

REMAKE DEL CLÁSICO SHAKESPEARIANO,

EVIDENTEMENTE MEJORADO,

POR EL POETA ZURDO GALLUD JARDIEL

La historia tiene su inicio en Elsinor, Dinamarca.
(Ya saben dónde está eso: en la Europa escandinava,
según se entra a la derecha. Si no, mírenlo en un mapa).

Sus protagonistas son un príncipe y el fantasma
de su padre, y un tío suyo, y una reina casquivana
y muchos más personajes que al autor le dio la gana
de incluir en su tragedia por una razón muy clara:
en aquella época había mano de obra muy barata
y, para tener actores, con dar sólo una patada
en el suelo, salían miles a hacer lo que hiciera falta.

En fin: al príncipe dicen que su padre, el rey, en bata
se aparece por las noches y asusta mucho a los guardias.
Que si no pone remedio es muy posible que hagan
una huelga los soldados del turno de madrugada
o que pidan incrementos al recibir la soldada
por la peligrosidad y visionado de ánimas.

Resuelto a aclarar el lío coge Hamlet una manta
—que en enero en ese sitio se te quedan congeladas
partes de tu anatomía que no es correcto nombrarlas—,
se toma un té bien caliente y va a ver qué diablos pasa.

La luz está medio pocha, hay una niebla que espanta.
El padre sale y a Hamlet casi del susto lo mata.
«Sombra, di por qué de noche te apareces a las tantas»,
dice el príncipe. Y la sombra responde, tras una pausa,
con voz que deja entrever una miajilla de guasa:
«¿Qué voy a querer, estúpido? Es obvio: quiero venganza,
que es lo que pedir solemos en estos casos las almas.
¿O crees que aparezco así para pedir ensaimadas
con chocolate, cretino?» «Muy bien, muy bien. No hace falta
que te pongas tan irónico», dice Hamlet. «Venga: habla.
¿Cómo quieres que me vengue? ¿Prefieres la puñalada
tradicional o te gusta más el cianuro en la Fanta?»
«Me da igual, aunque he pensado que, envenenando una espada…»
«Lo has quitado de mi boca. Ese sistema no falla.
Así lo haré, padre. ¡Adiós!» Y, diciendo esto, se marcha
Hamlet hacia su palacio a ver si coge la cama,
que de tantas emociones tiene la espalda baldada.

Y entonces la sombra grita: «¡Espera un poco, ¡caramba!,
que no he dicho todavía quién ha sido el que me ultraja.»
«¡Es verdad! ¡Qué distraído que soy! Di, ¿cómo se llama
aquel que debo afiambrar?» «Pues es tu tío, el muy canalla,
que vertió, aleve, en mi oído un tarro de mermelada
produciéndome la muerte de una manera instantánea
para así, de esta manera, convertirse él en monarca,
y quedarse mi corona, mi cetro y mis cien toallas.
Y, no contento con esto, se ligó a la suripanta
de tu madre, ¡el muy bandido!» «Lo que me cuentas me espanta,
padre, y desde este momento te juro por Santa Eufrasia
—que es patrona de estas tierras y de un trozo de Finlandia—
que ya no descansaré hasta darle una somanta
a esa pareja tan vil y vengarte.» «¡Muchas gracias!»,
dice la sombra, y se esfuma. Hamlet piensa una añagaza,
se finge loco, ama a Ofelia que se ahoga en una charca,
la madre sospecha cosas, el tío no entiende nada,
llegan Rosenkrantz y el otro, se concerta un duelo a espada,
muere hasta el apuntador y la tragedia se acaba.

ENRIQUE GALLUD JARDIEL

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