julymurillo

Moleskine

In LETRAS ARAGONESAS on 2009-07-17 at 14:57

No iré a buscarte, pero te diré dónde me puedes encontrar, tesoro. Estoy en las catacumbas de Roma dibujando un pez y esperando el martirio, estoy en Vailima en una luz suspendida en el mar oscuro. Estoy en el manicomio de Charenton sodomizando a Madeleine, una empleada de trece años, mientras pienso en Constance. Estoy en la Polinesia del alma tarareando una melodía de Jacques Brel o pintando las nubes con resaca de los Mares del Sur. Una mujer de 100 años me ha dicho: Ve allí por mí.
Estoy en Prága consumido por la tuberculosis ordenándole a Max Brod que queme todos mis manuscritos. Estoy en el Monte Fuji, en los dragones de humo de Hokusai, en las mujeres voluptuosas de Utamaro, en las ciudades verdiazules de Hiroshige. No iré a buscarte, mi experta buceadora. No quedan perlas a este lado de la desesperanza.
Estoy en Sudamérica, me he despedido al llegar del Sunday Times con un telegrama: Me he ido a la Patagonia. Estoy en el Monte Augustus de Australia, el monolito mayor del mundo. Estoy en 1989 en Niza, tengo cuarenta y ocho tacos y el Sida se me lleva. Ve allí por mí.
¿Qué más da si eran ficticios o verdaderos los personajes que describí en mis libros? Lo importante, lo unánime, lo evidente son los paisajes anteriores al hombre y las palabras milimétricas y suaves en que uno se ahoga de realidad. El lenguaje de algunos hombres, los horizontes, las piscinas donde nos zambullimos en la miel y la hiel.
Estoy en Portugal, el último corazón antes del Mar. En el Chiado bajo las llamas, soñando con islas sin desasosiego, deseando no acabar esta taza sobre una mesa del café A Brasileira. Estoy en el sur de Francia, en la Casa Amarilla envolviendo mi oreja en un paño, pienso regalársela esta noche a mi favorita del burdel de Arlés.
Soy un hombre que deja pistas, soy el experto in impresionismo de Sotheby’s, el anestesista en los cruces de caminos de Alabama.
Estoy cabalgando a la muerte sobre una ballena blanca boreal en medio de una soledad inmensa como el océano y en los espejos de esa fatiga universal. Estoy en el viento que arrastra la rosa de Jericó y en los libros de arena y en Oaxaca bajo el mezcal. Herido por la melancolía de los tesoros que desenterré.

Estoy en los fados, en la sopa verde, en los badulaques, en los emails de amor que reciben silencio, en el pollo duro de los hoteles africanos, en las colonias de ultramar, en los deseos transcontinentales. Soy el Trigal con cuervos inacabado. Soy el samurai de pies ligeros, el hombre ola que entra en tu caverna cada noche.
Ve allí, me ha dicho un hombre con una pluma. Gana la felicidad y el pan de los cielos perforando el papel de una vieja Moleskine.

ÁNGEL PETISME

http://www.angelpetisme.com/

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