julymurillo

Testamento vital:decidir a tíempo

In ALGO DE OPI on 2009-08-17 at 10:47

Lunes 17 de agosto de 2009

Vivir con dignidad no es una tarea fácil, pero con todo es una cuestión en la que a cada uno nos corresponde una parte. Quiero o, permítaseme, queremos pensar que cada día somos más los que aspiramos a una vida en la que integremos valores. El vivir con dignidad, con valores éticos es, como decía Kant, especialmente rentable; lo cual no implica que muchas veces sea costoso y por ello nuestra decisión de hacerlo sea más responsable y más valiosa.
Pero si es difícil el vivir, en ocasiones no lo es menos el morir con dignidad.
El tránsito de la vida a la muerte no está exento de sinuosidades, de ir adelante y atrás, y en ese camino a veces el protagonista se convierte en espectador, espectador mudo y callado al que las circunstancias, su estado físico e incluso emocional, le impiden expresar sus opciones de cómo debe ser tratado. Es ahí donde surge la necesidad de hacer llegar la voz de la opción tomada a los profesionales sanitarios y sobre todo a los propios familiares, tendentes por lo general todos ellos a alargar la vida, con independencia de la calidad de la misma.
Incluso en algunos casos se llega, en lucha feroz contra la muerte, a episodios de lo que se ha llamado carnicería terapéutica. Bien entendido que no se pone en cuestión la mejor de las voluntades del que desea conservar la vida del moribundo, pero sí se objeta el hacerlo sin tener en cuenta el sufrimiento que conlleva.
Para paliar el dolor de ese momento, el momento en que la muerte comienza a vencer a la vida, se ha legislado e instaurado el testamento vital o documento de instrucciones previas, que es aquel mediante el cual una persona mayor de edad, en plenitud mental, expresa de manera anticipada su opción sobre los cuidados y tratamientos que podría precisar en el futuro y el destino final de su cuerpo, recogiendo entre otras las siguientes decisiones: Primero.- No deseo que se prolongue mi vida por medios artificiales. Segundo.- Es mi voluntad que se me administren los fármacos que me eviten el sufrimiento. Tercero.- En enfermedades terminales, con sufrimientos insoportables, quiero morir de forma rápida e indolora.
El testamento vital es una previsión de futuro sobre uno mismo para cuando uno ya no está. De la misma forma que se procede con respecto del patrimonio, realizando un testamento, parece adecuado el plasmar en un documento las decisiones propias respecto a la propia muerte.
Llegar hasta aquí ha sido una tarea ardua. En el año 2002, una ley estatal reguló la autonomía del paciente y ahora, hace poco más de un año, la Xunta de Galicia ha creado el Registro Gallego de Instrucciones Previas. Sin embargo, la iniciativa ha tenido escaso éxito en nuestra comunidad, pues solo 126 personas se han inscrito, a 1 de julio pasado, en el citado registro. La razón no creo que sea esotérica, sino más bien de falta de información y tal vez lo poco acostumbrados que estamos a hablar de nuestra muerte.
Pero, nos guste más o menos, no debemos hacer dejación de ello; el morir no debe estropearnos el haber vivido.

http://www.lavozdegalicia.es

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