julymurillo

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Las reglas de tu abandono

In LETRAS PERUANAS on 2010-03-26 at 9:36

Las reglas de tu abandono

no fueron muchas.

Fueron impuestas sobre el olvido,

bajo arena del poniente

donde lloraba aquella brisa

tu nombre.

Las reglas de tu abandono

se hicieron por cascadas,

circundantes estelas

interrogándose a sí mismas…

Pero la respuesta no llegó:

pese a millones de reclamos

se hizo tarde para el crepúsculo

y mi cuerpo humeante

¡rasgó sus cenizas!

Patricia Elizabeth Zevallos

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Baila, con el corazón apuñalado….

In LETRAS ARABES on 2010-03-19 at 0:37

Baila, con el corazón apuñalado, canta

y ríe porque la herida es danza y sonrisa;

pide a las víctimas inmoladas que duerman

y tú baila y canta tranquila.

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas

y del grito de la herida extrae una sonrisa;

es inútil explotar. La herida duerme tranquila,

déjala y venera tus humillantes cadenas.

Es inútil rebelarse. Nada de ira contra el furioso látigo.

¿Qué sentido tienen las convulsiones de las víctimas?

El dolor y la tristeza se olvidan,

y también uno o dos muertos, y las heridas.

Convierte el fuego de tu llaga en melodía,

que resuene en tus labios anhelantes

donde queda un resto de vida

para un canto que no callan la desgracia ni la tristeza.

Es inútil gritar. Repulsa y locura.

Deja al muerto tendido, sin sepulcro.

Cualquiera muere… que no haya gritos de tristeza.

¿Qué sentido tienen las revueltas de los presos?

Inútil rebelarse. En la gente, los restos

de venas no dejan circular la sangre;

inútil rebelarse mientras algunos inocentes

esperan ser inmolados.

Tu herida no se diferencia de las otras.

Baila, ebria de mortal tristeza;

insomnes y perplejos están abocados al silencio,

inútil protestar. Descansa en paz.

Sonríe al rojo puñal con amor,

cae al suelo sin temblar;

es un don que te degüellen como una oveja,

un don que te apuñalen el corazón y el alma.

[…]

Baila con el corazón apuñalado, canta

Y ríe: la herida es danza y sonrisa.

Di a las víctimas degolladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.
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Nãzik al-Malã`ika

(La bailarina apuñalada)
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Nãzik al-Malã`ika (1923-2007). Pionera del movimiento árabe del “verso libre”.

Una de las principales figuras del modernismo.

Defensora de los derechos de las mujeres, víctimas de una sociedad anclada en costumbres ancestrales.

A las Parcas

In LETRAS ALEMANAS on 2010-03-12 at 9:31

Dame un estío más, oh poderosas,
y un otoño, que avive mis canciones,
y así, mi corazón, del dulce juego
saciado, morirá gustosamente.

El alma, que en el mundo vuestra ley
divina no gozó, pene en el Orco;
mas si la gracia que ambiciono logra
mi corazón, si vives, poesía,

¡sé bien venido, mundo de las sombras!
Feliz estoy, así no me acompañen
los sones de mi lira, pues por fin
como los dioses vivo, y más no anhelo.

Friedrich Hölderlin *

*Friedrich Hölderlin (1770-1843) es uno de los poetas más representativos del Romanticismo alemán.

Toda la vida trabajando

In ALGO CIERTO, ALGO DE OPI on 2010-03-11 at 10:34


Hacia 1670, la ciudad de Florencia realizó un censo de población. Los pliegos minuciosos de ese catálogo ofrecen un dato que, observado desde los estereotipos de nuestra mentalidad, resulta sorprendente: el 73% de las mujeres de más de 12 años trabajaba.
Las mujeres, aunque no en las profesiones prestigiosas y bien remuneradas, han trabajado siempre
Más asombrosa aún parece la lista de oficios que desempeñaban, según consta en ese censo y en otros muchos realizados a lo largo de los siglos en las ciudades europeas: esas trabajadoras no eran sólo criadas, bordadoras o costureras, siguiendo la tradición que asocia a las mujeres a las tareas que emanan del ámbito doméstico.

En el París de finales del XIII, por ejemplo, las mujeres participaban en 86 de las 100 profesiones mencionadas en el famoso Livre des métiers (Libro de los oficios). En el siglo XV, el sector de la construcción de Würtzburg estaba dominado por ellas (2.500 jornaleras de albañilería y carpintería frente a 750 jornaleros), y en otras muchas ciudades era habitual la presencia de muchachas fuertes y vivaces golpeando en las forjas o conduciendo las carretas.

La idea de que las mujeres han permanecido durante toda la historia recluidas en sus casas, cuidando devotamente de sus hijos y maridos y ocupándose de la comida y la limpieza, no deja de ser una visión errónea difundida por los patriarcales historiadores del siglo XIX, partidarios como buenos burgueses del mito del “ángel del hogar”. Ese mito, que triunfó como ideal de las clases medias alentadas por el capitalismo, fue mantenido durante décadas por una historiografía de visión limitada, que centró su interés casi en exclusiva en los grupos dominantes, es decir, los poderosos y los ricos, y de entre ellos, preferentemente, los varones.

Por supuesto que las damas privilegiadas no trabajaban: las manos finas y suaves, no alteradas por ninguna actividad que significase esfuerzo, fueron siempre símbolo del esplendor familiar. Pero la inmensa mayoría de la población, a lo largo de los siglos, no ha sido ni rica ni poderosa. Y ahí las mujeres trabajaron siempre, por deseo y costumbre y también por necesidad.

Sabemos que en el campo -donde han vivido la mayor parte de los europeos hasta tiempos recientes-, las mujeres se han esforzado tanto como sus maridos. Pero también en las ciudades han ejercido toda clase de profesiones. En la sociedad pre-industrial, donde la producción se basaba en células familiares, a menudo compartían el oficio con sus padres y esposos. Eran taberneras y hosteleras, buhoneras y vendedoras. Eran artesanas de todo tipo. Costureras y orfebres, sombrereras y zapateras. Hilanderas y tejedoras. Lavanderas y planchadoras. Actrices, cantantes y bailarinas. Curanderas y parteras. Celestinas y prostitutas. Y criadas por millones, formando auténticos ejércitos de niñas y mujeres que nutrieron durante siglos -y aún lo hacen- los escalones más bajos del servicio doméstico.

La Revolución Industrial transformó desde mediados del siglo XIX los modos económicos tanto como la sociedad. Las familias dejaron de ser los núcleos básicos de producción y los centros de trabajo se desplazaron lejos de los hogares, obligando a muchas mujeres a elegir -cuando se podían permitir elegir- entre ganar dinero o quedarse a cuidar de los niños y ancianos. Infinidad de jóvenes y adultas desprotegidas se vieron obligadas a trabajar en peores condiciones que nunca, ocupando los puestos menos remunerados de las oficinas, los grandes almacenes y las fábricas. ¿Acaso no conmemoramos hoy, en el Día de la Mujer, la muerte de 140 trabajadoras a principios del siglo XX, durante el incendio provocado de una fábrica textil de Nueva York? ¿Qué hacían esas mujeres trabajando? ¿Por qué no estaban en sus casas, como muchos historiadores y el tópico tan extendido quieren?

No es cierto, como se suele afirmar, que las mujeres se hayan incorporado al mercado de trabajo en tiempos recientes. La inmensa mayoría de cuantas han poblado la Tierra trabajaron toda la vida, deslomándose sobre las huertas y en los establos, quedándose ciegas ante los paños que bordaban para otras, despellejándose las manos en el agua helada, deshaciéndoseles la columna bajo el peso de las cestas cargadas de productos de los que ellas nunca gozarían.

Y todo eso, por supuesto, a cambio de mucho menos dinero que los hombres: como ejemplo con validez universal, el de las albañiles de Würtzburg, que ganaban una media de 7,7 peniques, frente a los 11,6 de sus compañeros varones.

Y, a la vez, obligadas a mantenerse alejadas durante siglos de la sabiduría y el poder, de las profesiones prestigiosas y bien remuneradas: el nacimiento a finales del siglo XI de las primeras universidades europeas, controladas a lo largo de mucho tiempo por la siempre misógina Iglesia, empujó sin miramientos a todo el sexo femenino al extrarradio económico e intelectual de la sociedad, condenándolo a ocupar sus rangos ínfimos o a optar por una odiosa dependencia.

Ése es el camino que hemos recorrido, decidida y firmemente, en las últimas décadas, el de la notoriedad profesional. Pero de trabajar, lo que es de trabajar, que no nos hablen, que de eso sabemos mucho desde siempre.

El País 08/03/2010

Ángeles Caso, licenciada en Historia del Arte y escritora.

Argentínos

In ALGO CIERTO, ALGO DE HUMOR on 2010-03-08 at 22:00

Una vez alguien le pidió a un filósofo español, Julián Marías, muy conocedor del pueblo argentino y de sus costumbres y, con un gran cariño por nosotros, que hablara de los argentinos, pero con visión desde fuera del bosque y de toda pasión…

…Esto fue lo que dijo:
‘Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros.
No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad.
Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura.Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas.
Ellos mismos no se conocen.

Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.
Tratan a Dios como ‘El Barba’ y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No discutáis con ellos jamás!!! Los argentinos nacen con sabiduría !!! Saben y opinan de todo!!! En una mesa de café y en programas de periodistas / políticos arreglan todo.
Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Hermanos, ellos son ‘El Pueblo Elegido’…por ellos mismos. Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia. En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento.

Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos… imposible.
Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otro argentino.

No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones.

Cuando discuten no dicen:
No estoy de acuerdo, sino: Usted está absolutamente equivocado.
Aman tanto la contradicción que llaman ‘Bárbara’ a una mujer linda;a un erudito lo bautizan ‘Bestia’, a un mero futbolista ‘Genio’ y cuando manifiestan extrema amistad te califican de ‘Boludo’.
Y si el afecto y confianza es mucho más grande, ‘Eres un Hijo de Puta’.

Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente ‘Si’, sino ‘Como No’.
Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien les agradece, dicen: ‘NO, de nada’ o ‘NO’… con una sonrisa.

Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.. Cualquier argentino dirá que sabe como se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA.

Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman…. ‘Rebalanceo de Ingresos’, a un incremento de impuestos… ‘Modificación de la Base Imponible’ y a una simple devaluación… ‘Una Variación Brusca del Tipo de Cambio’.
Un Plan Económico es siempre… ‘Un Plan de Ajuste’ y a una Operación Financiera de Especulación la denominan… ‘Bicicleta’..

Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tienen un altísimo numero de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo super ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.

Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismo como liberados.
Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.
Son racistas al punto de hablar de… ‘cabecitas Negras’ en un país que no hay negros.

LOS ARGENTINOS SON ITALIANOS QUE HABLAN EN ESPAÑOL.
PRETENDEN SUELDOS NORTEAMERICANOS Y VIVIR COMO INGLESES.
DICEN DISCURSOS FRANCESES Y VOTAN COMO SENEGALESES.
PIENSAN COMO ZURDOS Y VIVEN COMO BURGUESES.
ALABAN EL EMPRENDIMIENTO CANADIENSE Y TIENEN UNA ORGANIZACIÓN BOLIVIANA.
ADMIRAN EL ORDEN SUIZO Y PRACTICAN UN DESORDEN TUNECINO.
Son Un Misterio’.

JULIAN MARÍAS
(*) Filosofo – Catedrático – Político-Escritor y Periodista ESPAÑOL

Desde el mar del invierno

In LETRAS GALLEGAS on 2010-03-06 at 20:13

Dame la mano, Sombra Peregrina,
y esa luz que rechazas por su significado.
Ya estás a dos distancias, una menos que yo.
Te seguiré esos pasos hasta que te liberes,
y tu liberación será mi turno
para la pulsación esquiva de mis noches.
Y ¿qué sucede cuando nos alcanza
el día luminoso de la segunda parte,
del declive ficticio, inverosímil?
¿Es acaso culpable la sonrisa?
Nada quita los muertos, ni las lágrimas,
ni esa herida de amor de bordes secos,
definitivamente separados.
Viven el día a día esos bruscos fantasmas
de quienes fueron todo, y ahora, en la memoria,
se ríen en intiempos.
Y aquel otro momento,
como espiga fecunda de alegría;
momento reiterado y siempre nuevo,
desde los aledaños de la infancia
pero aún incandescente.
No se trata de éxtasis ni de la inmensidad hecha pregunta;
no va a moverse el mundo con los hilos amables
que añaden otra vuelta a este aderezo,
nada va a suceder, como en ninguno
de esos otros momentos.
Solos el mar y yo, viejos amigos
de tantas proyecciones interiores;
solos el mar y el hueco de mi sombra,
en la riente lluvia o en el aire diáfano del Norte.

Espérame en la esquina de los vientos,
lo único seguro es que estaré contigo,
océano perenne de mi vida.
Tendrás aparejada la Nave del Silencio,
tendrás brazos de niebla –por fin- para envolverme,
una niebla compacta que acune mi espejismo
como no me acunaron tantos brazos frustrados
que anduve presintiendo
cuando tú y yo reíamos sin poder estrecharnos,
separados aún por fronteras vitales.
Eran brazos de carne los que yo perseguía,
que nunca estaban cerca,
pero cuando los tuyos, tus brazos, me confinan
para la facultad de disolverme
en la no-idea tan apetecible, en el Nirvana opuesto,
entonces, mar, tú y yo por fin simbiosis,
estallaremos en polifonías,
en acordes negados a la acústica,
en melodía inversa,
para seguirnos solos otros mismos momentos
riendo al infinito cuando baje la tarde.

Espérame en la esquina de las luces
para unirme a tus sombras.

Mª DELPILAR COUCEIRO

Menopausia

In LETRAS NICARAGÜENSES on 2010-03-06 at 12:11


Menopausia
No la conozco
pero, hasta ahora,
las mujeres del mundo la han sobrevivido.

Sería por estoicismo
o porque nadie les concediera entonces
el derecho a quejarse
que nuestras abuelas
llegaron a la vejez
mustias de cuerpo
pero fuertes de alma.

En cambio ahora
se escriben tratados
y, desde los treinta,
empieza el sufrimiento,
el presentimiento de la catástrofe.

El cuerpo es mucho más que las hormonas.
menopáusica o no,
una mujer sigue siendo una mujer;
mucho más que una fábrica de humores
o de óvulos.

Perder la regla no es perder la medida,
ni las facultades;
no es meterse cual caracol
en una concha
y echarse a morir.

Si hay depresión,
no será nada nuevo;
cada sangre menstrual ha traído lágrimas
y su dosis irracional de rabia.
No hay pues ninguna razón
para sentirse devaluada.

Tirá los tampones,
las toallas sanitarias.
Hacé una hoguera con ellas en el patio de tu casa.
Desnudate.
Bailá la danza ritual de la madurez.
Y sobreviví
como sobreviviremos todas.

GIOCONDA BELLI

A veces cruzo….

In LETRAS COLOMBIANAS on 2010-03-05 at 12:14

A veces cruza mi pecho dormido
una alada magnolia gimiendo,
con su aroma lascivo, una campana
tocando a fuego, a besos,
una soga llanera
que enlaza una cintura
una roja invasión de hormigas blancas,
una venada oteando el paraíso
jadeante, alzado el cuello
hacia el éxtasis,
una falda de cámbulos
un barco que da tumbos
por ebrio mar de noche y de cabellos,
un suspiro, un pañuelo que delira
bordado con diez letras
y el laurel de la sangre,
un desbocado vendaval, un cielo
que ruge como un tigre,
el puñal de la estrella fugaz
que sólo dos desde un balcón han visto,
un sorbo delirante de vino besador
una piedra de otro planeta silbando
como la leña verde cuando arde,
un penetrante río que busca locamente
su desenlace o desembocadura
donde nada la Bella Nadadora,
un raudal de manzana y roja miel
el arañazo de la ortiga más dulce
la sombra azul que baila en el mar de Ceilán,
tejiendo su delirio,
un clarín victorioso levantado hacia el alba
la doble alondra del color del maíz
volando sobre un celeste infierno
y veo, dormido, un precipicio súbito
y volar o morir…

A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar.

Eduardo Carranza