julymurillo

Periplo lexicográfico del homosexual

In ALGO DE OPI on 2010-06-30 at 6:36

La relación de los homosexuales con la Real Academia ha sido fiel reflejo de la evolución de la situación de aquellos en la sociedad española. Aparecen ya en el Diccionario de Autoridades, en el primer tercio del XVIII, aunque con nombres como marica, maricón o afeminado, con una gran carga peyorativa. Con el tiempo, el catálogo de voces se ha ido ampliando con invertido, julandrón, loco, mariposón, mariquita, mariposa y el moderno gay de importación. Casi siempre son nombres coloquiales, eufemísticos, despectivos, vulgares, jergales o usados como insulto, lo que también ocurre con los empleados en América: ñaño y cueco (Panamá), cacorro (Colombia), culero, pipián y piña (El Salvador), chanfle, ganso, mula, pailero, yegua y flojo (Cuba), chuletón y cuchumbo (Honduras), colipato, maraco y fleto (Chile), hueco (Guatemala), joto y mayate (México), mamplora (Nicaragua, El Salvador y Honduras), patuleco y tureca (Nicaragua), pájaro (Costa Rica), rosquete (Perú), volador (República Dominicana)…

Hasta 1936 no entró en el Diccionario el sustantivo más apto para su uso en contextos formales y que, entre otras ventajas, tiene la de que también permite su aplicación a mujeres: homosexual. La referencia más antigua que encontramos es de 1899, y aparece en Virutas y astillas, de Francisco Latzina, aunque en inglés ya existía. En las primeras décadas del siglo XX se emplean frecuentemente homosexual y sus voces derivadas en los estudios del doctor Marañón, así como en textos de Julio Casares, Unamuno y Pío Baroja.

En la edición del Diccionario de 1936 se introdujo el artículo homosexual con una etimología (Del lat. homo, hombre, y de sexual) y una definición (Adj., sodomita. U.?t.?c.?s.) discutibles. Aunque en latín homo significa ‘hombre’, no es la voz latina la que interviene en homosexual, sino el elemento compositivo homo-, procedente del griego ?µ?-, que significa ‘igual’, y que aparece en otros adjetivos y sustantivos españoles, como, por ejemplo, homófona (‘palabra que suena igual que otra’). La Academia mantuvo veinte años la etimología homo ‘hombre’, excluyendo de entre los homosexuales a las mujeres que lo eran. Lo que encajaba bastante con la definición que daba del término, ‘sodomita’. Sodomía sí estaba registrada desde 1739, en que la definió como «concúbito [acto carnal o coito] entre personas de un mismo sexo, o en vaso indebido».

La definición de homosexual como ‘sodomita’ se mantuvo hasta que en la edición de 1970 se describió como la «persona que tiene relación carnal con otra del mismo sexo». En el suplemento del Diccionario que se publicó ese año se incluyó una enmienda y la homosexualidad pasó a se r la «inclinación manifiesta u oculta hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo» y la «práctica de dicha relación». Por primera vez se tiene en cuenta que una persona puede ser homosexual sin tener relaciones sexuales. Esa línea se confirma en el DRAE del 2001. Para los académicos de hoy, homosexualidad es la «inclinación erótica hacia individuos del mismo sexo», y homosexual, la persona «con tendencia a la homosexualidad». Las definiciones precisas para estas palabras llegan más de un siglo después de su introducción en el español.

FRANCISCO RIOS

30-6-2010-www.lavozdegalicia.es

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