julymurillo

LAS BACANTES DE EURÍPIDES

In LETRAS ALEMANAS on 2013-01-13 at 20:22

He venido, hijo de Jove, a esta tierra de Tebas,
Dioniso, que alumbré una vez a la hija de Cadmo,
Semele, fecundada por el fuego de la tempestad.
Y tomando figura mortal, al sitio del dios,
aquí estoy, en el bosque de Dirce, al pie del Ismeno.
El sepulcro de la madre veo, de aquella que fue en el fulgor,
allá, junto a las casas y las ruinas de las salas
humeantes, donde ahora vive la flama del fuego divino,
la eterna violencia de Hera contra mi madre.
Alabo al sagrado Cadmo, que aquí en el campo
lloró a la hija el árbol del higo. Lo he circundado
con el aroma de la uva y el verde de las vides,
y de lejos, de la tierra colmada de oro de los lidas,
de los frigios y los persas, golpeada por la luz,
en el muro de la Bactriana, a través del campo tempestuoso
de los medos, a través de los dichosos árabes,
y vagando por la eterna Asia, que yace junto a las aguas
saladas, para unos y otros, griegos y bárbaros
entre ellos confundidos, roca de ciudades con bellas torres,
así llegué aquí en una ciudad griega por vez primera
para conducir mi coro e instruir mis misterios,
pues sólo a los hombres como espíritu visible soy.
Por primera vez en Tebas, aquí en Grecia,
he elevado mi grito, tensando la piel de los ciervos.

Johann Ch. Friedrich Hölderlin (Lauffen am Neckar, 1770 – Tubingen, 1843).

DIE BACCHANTINNEN DES EURIPIDES

Ich komme, Jovis Sohn, hier ins Thebanerland,
Dionysos, den gebahr vormals des Kadmos Tochter
Semele, geschwängert von Gewitterfeuer
Und sterbliche Gestalt, an Gottes statt annehmend
Bin ich bei Dirzes Wäldern, Ismenos Gewässer.
Der Mutter Grabmal seh’ ich, der gewitterhaften.
Dort, nahe bei den Häusern, und der Hallen Trümmer,
Die rauchenden, noch lebend göttlichen Feuers Flamme,
Die ewge Gewaltthat Heres gegen meine Mutter.
Ich lobe doch den heiigen Kadmos, der im Feld hier
Gepflanzt der Tochter Feigenbaum. Den hab ich rund
Umgeben mit des Weinstoks Traubenduft und Grün,
Und ferne von der Lyder golderfülltem Land,
Der Phryger und der Perser lichtgetroffner Gegend,
Bei Bactras Mauern, durch das stürmische Gefild
Der Meder, durch Arabien, das glükliche.
Und die ganze Asia wandernd, die am salzigen
Gewässer liegt, für beede, Griechen und Barbaren
Wie sie gemischt sind, reich an schöngethürmten Städten,
So kam ich hier in eine Griechenstadt zuerst,
Daselbst mein Chor zu führen und zu stiften mein
Geheimniß, daß ich sichtbar sei ein Geist den Menschen.
Zuerst in Thebe hier im Griechenlande,
Hub ich das Jauchzen an, das Fell der Rehe fassend.

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