julymurillo

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Sobre el acorde inmenso de la Tierra…

In LETRAS GALLEGAS on 2013-06-28 at 8:56

avatar_piluca_150x150Sobre el acorde inmenso de la tierra,

nos hemos emplazado como cómplices

para amar esta noche a otro cuerpo distinto,

para decir un nombre diferente

mientras besos y vino se van entrelazando

por las urdimbres de la madrugada.

La piel, estremecida,

tendrá otro terciopelo al acudir el vórtice nocturno;

la voz, descoyuntada,

llenará con su grito oídos ignorados,

ajenos a ese nodo de silencio,

acotación de espacio compartido.

Amor como ficción, sin la antigua sustancia,

entre caricias hábiles de atracción y rechazo,

mientras permanecemos

para intentar el punto de lo inmóvil

y quedarnos intactos

al último temblor de cada noche.

Perdido en ese cuerpo generoso,

nuestro cuerpo intuido se trasluce

por rincones ocultos,

un reino de ficciones, nuestro universo vivo,

rodeando los núcleos del último contacto

todavía habitante de nuestra trayectoria.

Tal vez, sólo actuamos como células muertas

y hay una pestilencia de recuerdos gastados

en la coraza del escepticismo, pero somos impulso

si el capricho de nuestros electrones

se levanta con fuerza recobrada

del jirón fastidioso de la muerte.

Y, como consecuencia, nada importa: la nuestra

es una posesión salvaje, ilimitada, ronca,

más allá de otros cuerpos y otros nombres,

más allá, incluso, de nosotros mismos.
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María del Pilar Couceiro

No te sorprendas, Rufo….

In LETRAS a.C y d.C. on 2013-06-21 at 6:48

No te sorprendas, Rufo, si ninguna mujer
quiere poner debajo de ti sus delicados muslos,
ni aun cuando la seduzcas con un vestido exótico
o el lujo de una gema transparente.

Te perjudica un rumor malicioso que asegura
que en el cuenco de tus sobacos habita un feroz macho cabrío.
A ése temen todas; no es de extrañar: es una mala bestia,
con la que ninguna bella joven se acostaría.

Así que acaba con ese insufrible olor para las narices
o no te extrañes de que huyan de ti.
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Gayo Valerio Catulo (Verona, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C.) Canto LXIX. A Rufo
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Noli admirari, quare tibi femina nulla,
Rufe, uelit tenerum supposuisse femur,
non si illam rarae labefactes munere uestis
aut perluciduli deliciis lapidis.

laedit te quaedam mala fabula, qua tibi fertur
ualle sub alarum trux habitare caper.
hunc metuunt omnes, neque mirum: nam mala ualde est
bestia, nec quicum bella puella cubet.

quare aut crudelem nasorum interfice pestem,
aut admirari desine cur fugiunt.


Gaius Valerius Catullus (Verona, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C.) LXIX. ad Rufum

A veces instalada…

In LETRAS BULGARAS on 2013-06-08 at 20:34

A veces instalada en el centro del patio,

de cara a la montaña, la silla resplandece

en la vibración de la sombra reticular.

Y yo, después de tanto tiempo,

percibí en ella la silueta de un hombre sentado.

Y yo, después de tanto tiempo,

pensé en el hombre que había inventado

la franqueza de la forma de sentarse.

(Ahora, cuando mejor aprecio la vida,

los valores omitidos

me dejan cada vez más estupefacto…).
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Iván Nikolov Teófilov (Plovdiv -Bulgaria-, 1931), Silla

От време на време се поставя в средата на двора
лицето на планина, на стола блести
в вибрацията на сянка мрежа.

И аз, в рамките на четири месеца от това време,
възприема в него силует на мъж, седнал.

И аз, след толкова дълго време,
Мислех, че на човека, който е измислил
отвореността на мека мебел.

(Сега, когато по-добре оценявам живота,
липсващите стойности
все ме остави втрещен …).
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Иван Николов Теофилов, стол

Somos los errantes.

In LETRAS CHECAS on 2013-06-02 at 8:49

RAINER MARIA RILKESomos los errantes.
Pero el andar del tiempo
tomadlo como nimiedad
en lo que siempre permanece.

Todo aquello que corre
habrá pasado ya;
pues sólo lo que queda
nos inicia.

No echéis, muchachos, el valor
a la velocidad
ni al intento de vuelo.

Todo ha descansado:
tiniebla y claridad,
flor y libro.
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Rainer Maria Rilke (Praga, 1875 – Val-Mont (Suiza), 1926), Soneto XXII

Wir sind die Treibenden.
Aber den Schritt der Zeit,
nehmt ihn als Kleinigkeit
im immer Bleibenden.

Alles das Eilende
wird schon vorüber sein;
denn das Verweilende
erst weiht uns ein.

Knaben, o werft den Mut
nicht in die Schnelligkeit,
nicht in den Flugversuch.

Alles ist ausgeruht:
Dunkel und Helligkeit,
Blume und Buch.