julymurillo

Archive for 21 marzo 2014|Monthly archive page

Poemas náhuatl.

In LETRAS MEXICANAS on 2014-03-21 at 11:11

Mi querida amiga de de la Universidad de México,

la profesora Lilián Camacho, nos envía unos preciosos

poemas en lengua náhuatl, de los que hoy vemos dos.

Incluyo la explicación de la propia Lilián a quien

agradezco sinceramente, en nombre de todos, este regalo:

«La cultura náhuatl anterior a la llegada de los españoles gustaba de la meditación y el pensamiento, sobre ella gravitaba el peso del cosmos; el deber del hombre era dar placer al universo, cantar sus loores, prolongar su vida. En este contexto, uno de los mayores valores del ser humano era pensar y hablar, actividades tan valiosas como el jade o las plumas de quetzal. El ser humano se concibió como una delicada creación divina, forjado en la misma morada de dios, pero mortal y por ello, sujeto a la la desolación y la profunda tristeza ante la muerte. La vida fugaz e incierta es uno de los principales temas de esta poesía en lengua náhuatl, junto con éste tema, está la pregunta, ¿para qué viene el hombre a la tierra?, ¿a morir o a recoger flores? Ante la finitud la respuesta más importante es la amistad.

[…] La mayor parte de los poemas compilados carece de autor, la base de su métrica es el teponaztle (especie de tambor), las imágenes suelen repetirse: piedras preciosas, aves de pumas o canto bellos y multitud de flores, dentro de los recursos retóricos usados en esta poesía abundan los paralelismos, las repeticiones de una misma palabra al finalizar la estrofa, el iniciar y terminar un poema con un pensamiento reiterado. Son poemas que utilizan el estribillo.

Quien lea el texto en náhuatl notará algunas voces que se repiten, tales como Aya, Huiya, Ohuia, Ohuaya, entre otras, las cuales indican un tipo de puente o final instrumental y no cantado.»

Un poema que describe la llegada de otros poetas y, de todos los recién llegados, 

alaba a uno. Nótese una interpolación del copista: se insiste en la palabra Dios,

sin que ésta, en el resto del poema, tenga alguna relación con el contenido del texto.

 

En ese florido pórtico

donde está el patio florido

canta y da gritos de júbilo el cantor.

Llegaron y han venido variadas aves:

aves de color azul, y aves de color amarillo,

aves de color de oro y de rosado color,

ya hay bello canto en la casa del dios

Ajorca de oro, puñado de piedras finas,

esmeraldas relucientes y oro,

o hermosa flauta… ¡tal estimo yo tu canto

y qué bellas son tus flores!

Gargantilla de esmeraldas, redondas y relucientes,

plumaje de anchas plumas de quetzal,

rollo de preciosas plumas… ¡tal estimo yo tu canto

y qué bellas son tus flores!

Xochinquiahuac in xohithualli manican

oncan on tzatzi tlayapapahuia on a in cuicanitl

ahuaya yyao ayye ohuaye ahuaya    Huiya

O yecoque hue hual acic in nepapan tototl

xoxohuic in tototl cozahuic in tototl

teocuitlaxochitototl nimal ye tlauhquechol

ye huel on cuico ye ichan yehuan ( ) in teotl

Maquiztli tlamatellolli    Aya

Zan quetzal chalchihuitl zanca teocuitlatl

in huel in tlapitzalli zan ca yehua ipan

nictatia in mocuitl tectli ye moxochiuh ( ) Dios

Chalchihutlololihuico in quetzalin patlahuac

ihuitlolihuic zan ca teocuitlatl,

in huel tlapitzalli zna ca yehua ipan

cicmati in mocuitl yectli ye moxochihuh ( ) Dios

 

 

Un canto que habla de la fugacidad de la vida.

¡Oh, nunca, nunca va a perecer,

el atabal y el canto del que hace vivir!

¡Gózate, mi príncipe Tehuatzin!

¡No por siempre es la tierra!

Hemos de dejarla mañana o pasado,

da deleite a los Águilas y Tigres:

nuestra gala única son las flores.

Sí, todos los hombres creen en la tierra:

sólo por breve tiempo brotan ante nosotros las olorosas flores.

¡Oh, autor de la vida!, ¿dónde están tus flores,

tu riqueza, tu ramillete?

Las flores preciosas sólo son prestadas.

aquí en la tierra…

¿Hemos de llevarlas a tu casa?

¿Hemos de ir a dejarlas al sitio de los muertos?

O an quemman Aya ah quemmman polihuiz

in ihuehueuh ic icuic in ipalnemoa.

Xon ahuia nopiltzin Tehuatzin   Ohuiya

Ah ticcauhtehuazque in moztla huiptla.

Si quim on ahuiltili in cuauhtli ocelotl:

ye ye tonequimilol zan ca ye xochitl   Ohuaya

Ye mochi tlacatl in on tlaneltocatimani

tlalticpac    Ayahue.

zan achica yectli tixpan

quiza in ahuiac xochitl    Ohuaya.

In ipalnemoa… ¿catli ye moxochiuh

monecuiltonol, momaxochiuh?

quetzalizquixochitl ma on netlanehui

on in tlaticpac…

In mach tic itquizque oncan ye mochan Huiya

tic cauhtehuazque Ximoan,    Yehuaya. Ohuaya

 

Anuncios

Atravesar una calle…

In LETRAS ITALIANAS on 2014-03-01 at 9:54

Atravesar una calle para escapar de casa
puede hacerlo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día por las calles ya no es un
muchacho y no escapa de casa.
   Hay tardes de verano
en que hasta las plazas se vacían, tendidas
bajo el sol declinante, y este hombre que llega
a una alameda de inútiles hierbas, se detiene.
¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
Caminar por caminar; las plazas y las calles
están solas. Es preciso detener a una mujer,
hablarle y persuadirla de vivir juntos.
De no ser así, uno habla a solas. Es por esto que a veces
el borracho nocturno comienza a farfullar
y relata los proyectos de toda la vida.

No es verdad que esperando en la plaza desierta
el encuentro se dé con alguno; pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando. Si fueran dos,
aun andando en las calles, la casa estaría
donde aquella mujer y valdría la pena.
En la noche, la plaza vuelve a quedarse vacía
y este hombre, que pasa sin mirar las casas
entre inútiles luces, ya no levanta sus ojos:
sólo mira el empedrado hecho por otros hombres
de manos endurecidas, como las suyas.
No es justo quedarse en la plaza desierta.
Es seguro que existe esa mujer en la calle
que, rogándoselo, quisiera consolar esa casa.

Cesare Pavese (Cuneo, 198- Turín, 1950), Trabajar cansa


Traversare una strada per scappare di casa
lo fa solo un ragazzo, ma quest’uomo che gira
tutto il giorno le strade, non è più un ragazzo
e non scappa di casa.

Ci sono d’estate
pomeriggi che fino le piazze son vuote, distese
sotto il sole che sta per calare, e quest’uomo, che giunge
per un viale d’inutili piante, si ferma.
Val la pena esser solo, per essere sempre più solo?
Solamente girarle, le piazze e le strade
sono vuote. Bisogna fermare una donna
e parlarle e deciderla a vivere insieme.
Altrimenti, uno parla da solo. È per questo che a volte
c’è lo sbronzo notturno che attacca discorsi
e racconta i progetti di tutta la vita.

Non è certo attendendo nella piazza deserta
che s’incontra qualcuno, ma chi gira le strade
si sofferma ogni tanto. Se fossero in due,
anche andando per strada, la casa sarebbe
dove c’è quella donna e varrebbe la pena.
Nella notte la piazza ritorna deserta
e quest’uomo, che passa, non vede le case
tra le inutili luci, non leva più gli occhi:
sente solo il selciato, che han fatto altri uomini
dalle mani indurite, come sono le sue.
Non è giusto restare sulla piazza deserta.
Ci sarà certamente quella donna per strada
che, pregata, vorrebbe dar mano alla casa.

Cesare Pavese, Lavorare stanca