julymurillo

Archive for the ‘LETRAS a.C y d.C.’ Category

El león enamorado de la hija del labrador.

In LETRAS a.C y d.C. on 2014-11-05 at 11:17

Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio.

No podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni tampoco negársela a causa del temor que le inspiraba.

Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que sí le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que debería cumplir con la siguiente condición: que se arrancara los dientes y se cortara sus uñas, porque eso era lo que atemorizaba a su hija.

El león aceptó los sacrificios porque en verdad la amaba.

Una vez que el león cumplió lo solicitado, cuando volvió a presentarse, ya sin sus poderes, el labrador, lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad y a golpes.

Nunca te despojes de tus defensas, pues serás vencido por los que antes te respetaban
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ESOPO (h. 600 a. C.)

No te sorprendas, Rufo….

In LETRAS a.C y d.C. on 2013-06-21 at 6:48

No te sorprendas, Rufo, si ninguna mujer
quiere poner debajo de ti sus delicados muslos,
ni aun cuando la seduzcas con un vestido exótico
o el lujo de una gema transparente.

Te perjudica un rumor malicioso que asegura
que en el cuenco de tus sobacos habita un feroz macho cabrío.
A ése temen todas; no es de extrañar: es una mala bestia,
con la que ninguna bella joven se acostaría.

Así que acaba con ese insufrible olor para las narices
o no te extrañes de que huyan de ti.
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Gayo Valerio Catulo (Verona, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C.) Canto LXIX. A Rufo
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Noli admirari, quare tibi femina nulla,
Rufe, uelit tenerum supposuisse femur,
non si illam rarae labefactes munere uestis
aut perluciduli deliciis lapidis.

laedit te quaedam mala fabula, qua tibi fertur
ualle sub alarum trux habitare caper.
hunc metuunt omnes, neque mirum: nam mala ualde est
bestia, nec quicum bella puella cubet.

quare aut crudelem nasorum interfice pestem,
aut admirari desine cur fugiunt.


Gaius Valerius Catullus (Verona, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C.) LXIX. ad Rufum

¿Que gracil muchacho…

In LETRAS a.C y d.C. on 2012-06-15 at 13:47

¿Qué grácil muchacho, bañado en perfumes,

oh, Pirra, te apremia por entre las rosas

de la amable gruta?

¿Para quién con sabia

sencillez tu pelo rubio peinas? ¡Cuánto

llorará tu engaño y el mudar divino

con inhábil asombro

ante el mar que aires negros

encrespan! Hoy, áurea, te goza

el ingenuo, eternamente suya, siempre amable,

y nada de esas brisas

engañosas conoce. ¡Desdichados

aquellos que sólo tu brillo perciben! En el sagrado muro,

una esquela votiva explica que mis ropas

fueron húmeda ofrenda

consagrada al potente dios del mar.

Horacio (Venusia, 65 a C. – Roma, 8 a C.) Oda I, 5

Lidia,dime por todos los dioses…

In LETRAS a.C y d.C. on 2011-11-25 at 15:15

Lidia, dime, por todos

los dioses sinceramente, ¿por qué en perder a Sibaris

con ese amor te esfuerzas?

Por qué odia hoy el aire libre del Campo quien el polvo

y sol no evitó nunca

y no monta con soldados de su edad ni con freno

dentado al corcel gálico

templa? Por qué huye del rojo Tíber, teme al aceite

más que a sangre de víbora

y no amoratan las armas con su peso los brazos

de aquel que tantas veces

se lució con buenos tiros del disco y jabalina?

¿Por qué se oculta como

cuentan del hijo de Tetis la del mar por que a Troya

la mísera su atuendo

viril y contra las tropas licias no le arrastrase?

Horacio (Venusia, 65 a C. – Roma, 8 a C.)

Odas I, VIII

Lydia, dic, per omnis

te deos oro, Sybarin cur properes amando

perdere, cur apricum

oderit Campum, patiens pulueris atque solis,

cur neque militaris

inter aequalis equitet, Gallica nec lupatis

temperet ora frenis.

Cur timet flauum Tiberim tangere? Cur oliuum

sanguine uiperino

cautius uitat neque iam liuida gestat armis

bracchia, saepe disco

saepe trans finem iaculo nobilis expedito?

quid latet, ut marinae

filium dicunt Thetidis sub lacrimosa Troia

funera, ne uirilis

cultus in caedem et Lycias proriperet cateruas?Lidia

Feliz aquel..

In LETRAS a.C y d.C. on 2008-08-17 at 21:16

Feliz aquel, y sólo aquel
que puede afirmar que el hoy le pertenece;
que, seguro en su casa, puede decir:
mañana, haz lo que quieras, porque hoy he vivido.
Ser bello o espantoso, llueva o truene,
la alegría que he poseído a pesar del hado, es mía.
Ni siquiera el cielo tiene poder sobre el pasado
porque lo que ha sido, ha sido,
y yo he tenido mi momento.

HORACIO. ,65 a.C.–8 a C.

El Cantar de los Cantares

In LETRAS a.C y d.C. on 2008-07-27 at 16:33

Capítulo 4

El esposo alaba a la esposa 

 4:1 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa;
Tus ojos entre tus guedejas como de paloma;
Tus cabellos como manada de cabras
Que se recuestan en las laderas de Galaad.
4:2 Tus dientes como manadas de ovejas trasquiladas,
Que suben del lavadero,
Todas con crías gemelas,
Y ninguna entre ellas estéril.
4:3 Tus labios como hilo de grana,
Y tu habla hermosa;
Tus mejillas, como cachos de granada detrás de tu velo.
4:4 Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería;
Mil escudos están colgados en ella,
Todos escudos de valientes.
4:5 Tus dos pechos, como gemelos de gacela,
Que se apacientan entre lirios.
4:6 Hasta que apunte el día y huyan las sombras,
Me iré al monte de la mirra,
Y al collado del incienso.
4:7 Toda tú eres hermosa, amiga mía,
Y en ti no hay mancha.
4:8 Ven conmigo desde el Líbano, oh esposa mía;
Ven conmigo desde el Líbano.
Mira desde la cumbre de Amana,
Desde la cumbre de Senir y de Hermón,
Desde las guaridas de los leones,
Desde los montes de los leopardos.
4:9 Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía;
Has apresado mi corazón con uno de tus ojos,
Con una gargantilla de tu cuello.
4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía!
¡Cuánto mejores que el vino tus amores,
Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
4:11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa;
Miel y leche hay debajo de tu lengua;
Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía;
Fuente cerrada, fuente sellada.
4:13 Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves,
De flores de alheña y nardos;
4:14 Nardo y azafrán, caña aromática y canela,
Con todos los árboles de incienso;
Mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas.
4:15 Fuente de huertos,
Pozo de aguas vivas,
Que corren del Líbano.
4:16 Levántate, Aquilón, y ven, Austro;
Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas.
Venga mi amado a su huerto,
Y coma de su dulce fruta.