julymurillo

Archive for the ‘ROMANCE ESPAÑA’ Category

Romance del milagro de San Antonio

In ROMANCE ESPAÑA on 2010-06-12 at 12:04

Anuncios

Romance del enamorado y la muerte

In LETRAS CHILENAS, ROMANCE ESPAÑA on 2009-09-03 at 14:12

(texto anonimo)

Victor Jara (Chile)

Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mia,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenia.
Vi entrar señora muy blanca,
muy mas que la nieve fria
¿por donde has entrado amor
por donde has entrado vida.?
Las puertas estan cerradas,
ventanas y celosias
no soy el amor amante
soy la muerte Dios me envia.
¡¡Ay muerte tan rigorosa
dejame vivir un dia¡¡
un dia no puede ser
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se cansaba
mas de prisa se vestia
ya se va el enamorado
en donde su amor vivia.
Abreme la puerta blanca,
abreme la puerta niña,
esta noche no ha de ser
si la ocasion no es propicia.
Mi padre no fue a palacio
mi madre no esta dormida
si no me abres esta noche
ya no me abriras ¡¡mi vida¡¡¡
La muerte me anda buscando
junto a ti vida seria
vete para la ventana
donde labraba y cocia.
Te echare cordon de seda
para que subas arriba,
y si el hilo no alcanzara
mis trenzas añadiria.
Se rompio el cordon de seda
la muerte que allí venia
¡¡venga ya el enamorado
que la hora ya es cumplida¡¡

Don Gaiferos (otro)

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-06-23 at 16:46

onde vai aquil romeiro, meu romeiro a donde irá,

camiño de Compostela, non sei se alí chegará.

Os pés leva cheos de sangue, xa non pode máis andar,

malpocado, probe vello, non sei se alí chegará.

Ten longas e brancas barbas, ollos de doce mirar,

ollos gazos leonados, verdes como a auga do mar.

-I onde ides meu romeiro, onde queredes chegar?

Camiño de Compostela donde teño o meu fogar.

-Compostela é miña terra, deixeina sete anos hai,

relucinte en sete soles, brilante como un altar.

-Cóllase a min meu velliño, vamos xuntos camiñar,

eu son trobeiro das trobas da Virxe de Bonaval.

-I eu chámome don Gaiferos, Gaiferos de Mormaltán,

se agora non teño forzas, meu Santiago mas dará.

Chegaron a Compostela, foron á Catedral,

Ai, desta maneira falou Gaiferos de Mormaltán:

-Gracias meu señor Santiago, aos vosos pés me tes xa,

si queres tirarme a vida, pódesma señor tirar,

porque morrerei contento nesta santa Catedral.

E o vello das brancas barbas caíu tendido no chan,

Pechou os seus ollos verdes, verdes como a auga do mar.

O bispo que esto oíu, alí o mandou enterrar

E así morreu señores, Gaiferos de Mormaltán.

Iste é un dos moito miragres que Santiago Apóstol fai

Don Gaiferos

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-06-23 at 16:42

Media noche era por filo,
los gallos querían cantar,
cuando el infante Gaiferos
salió de captividad;
muerto deja al carcelero
y a cuantos con él están;
vase por una calle ayuso
como hombre mundanal,
hablando en algarabía,
como aquel que bien la sabe.
Íbase para la puerta,
la puerta de la ciudad;
halla las puertas cerradas,
no halla por do botar.
Desque se vido perdido
empezara de llamar:
Ábrasme la puerta, el moro,
sí Alá te guarde de mal.
Mensajero soy del rey,
cartas llevo de mensaje.
Allá hablara el moro,
bien oiréis lo que dirá:
—Si eres mensajero, amigo,
y cartas llevas de mensaje,
esperases tú al día
y con los otros saldrás.
Desque esto oyera Gaiferos
bien oiréis lo que dirá:
Ábrasme la puerta, el moro,
sí Alá te guarde de mal.
Darte he tres pesantes de oro,
que aquí no traía más.
Oído lo había una morica,
que en altas torres está,
dícele de esta manera,
empezóle de hablar:
—Toma los pesantes, moro,
que menester te serán,
la mujer tienes moza,
hijos chicos de criar.
Desque esto oyó el moro
recio se fue a levantar,
las puertas que están cerradas
abríolas de par en par.
Acordósele a Gaiferos
de una espada que trae,
la cabeza de los hombros
derribado se la ha.
Muerto cae el morisco,
en el suelo muerto cae.
Desque esto vio la morisca
empieza de gritos dar,
ellos los daba tan grandes
que al cielo quieren llegar:
—¡Abrasmonte, Abrasmonte,
el señor de este lugar!
Cuando acuerdan por Gaiferos,
ya estaba en la cristiandad

gracias Emilia

Romancillo de la Reina Mercedes

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-05-24 at 23:32

De los árboles frutales,

me gusta el melocotón;

y de los reyes de España,

don Alfonso de Borbón.

¿Dónde vas, Alfonso Doce,

dónde vas triste de ti?

Voy en busca de Mercedes

que hace tiempo no la vi.

Ya Mercedes está muerta,

muerta está, que yo la vi,

cuatro duques la llevaban

por las calles de Madrid.

Su carita era de cera,

y sus manos de marfil,

y el velo que la cubría,

de color de carmesí.

Sandalias bordadas de oro

llevaba en sus lindos pies,

que se las bordó la infanta,

la infanta doña Isabel.

El manto que la envolvía

era rico terciopelo,

y en letras de oro decía:

“Ha muerto cara de cielo”.

Los caballos de palacio

ya no quieren pasear,

porque se ha muerto Mercedes

y luto quieren llevar.

Los faroles de las calles

con grasas negras están,

porque se ha muerto Mercedes

y luto quieren llevar.

Ya murió la flor de mayo,

ya murió la flor de abril,

ya murió la blanca rosa,

rosa de todo Madrid.

Al entrar en el Palacio,

una sombra negra vi;

cuanto más me retiraba,

más se venía hacia a mí.

No temas Alfonso Doce,

ni te asustes; ¡ay de mí!

que soy tu esposa Mercedes,

que te viene a recibir.

Cásate, buen caballero;

cásate y no estés así;

la primera hija que tengas,

la llamarás como a mí.

Romance del prisionero

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-02-27 at 21:43

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Romance de Don Boyso

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-02-08 at 23:24

Camina Don Boyso
mañanita fría
a tierra de moros
a buscar amigas.

Hallolás lavando
en la fuente fría:
Qué haces ahí, Mora,
hija de judía?

Si fueras cristiana
yo te llevaría;
en paños de seda
yo te envolveria;
pero si eres Mora
yo te dejaría.

Montóla a caballo
por ver qué decía;
en las siete leguas
no hablará la niña.
Y cómo te llamas?
Yo soy Rosalinda;
que así me pusieron
porque al ser nacida
una linda rosa
en el pecho tenía.

Pués tú por la seña
mi hermana serías.
Abrelas a mi madre
puertas de alegría,
por traer la nuera
le traígo a su hija.

Romance Pascual de los Pelegrinitos

In ROMANCE ESPAÑA on 2009-02-07 at 19:44

Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa, mamita
porque son primos, niña bonita
porque son primos, niña.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo
y la pelegrinita, mamita,
de terciopelo, niña bonita
de terciopelo, niña.

Le ha preguntado el Papa
como se llaman.
Él le dice que Pedro, mamita,
y ella que Ana, niña bonita,
y ella que Ana, niña.

Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince, mamita,
y él diecisiete, nina bonita,
y él diecisiete, nina.

Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
El le dice que un beso, mamita,
que le había dado, niña bonita,
que le había dado, niña.

Y la pelegrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara, mamita,
como una rosa, niña bonita
como una rosa, niña.

Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
Quien fuera pelegrino, mamita,
para otro tanto, niña bonita,
para otro tanto, niña!
Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos, mamita,
ya se han casado, niña bonita
ya se han casado, niña.

Romance de “La Lirio”

In LETRAS ANDALUZAS, ROMANCE ESPAÑA on 2009-02-05 at 23:26

Por la arena de la playa
va con un hombre “la Lirio”.
La tarde pone en sus ojos
un barco de plata y vidrio,
mientras que Cádiz se enciende
a lo lejos como un cirio,
en un altar encalado
de torres en equilibrio.

-No sé qué sería de mí
si me dejaras, mocito-,
suspira dulce y lejana
y en un sollozo, “la Lirio”.

El hombre moreno y alto
con voz de viento salino
le dice mientras su talle
aprieta como un jacinto:
-Llevo tu nombre en el brazo
tatuado desde niño
y en el corazón un ancla
de juramento perdido.

Por la arena de la playa
viene cantando un chiquillo:

La Lirio, la Lirio tiene,
tiene una pena la Liro
y se le han puesto las sienes
moraítas de martirio.

Cádiz, de cal, a lo lejos,
huele a guitarra y a vino.
“La Bizcocha” es una vaca
con sortijas en los dedos,
voz de aguardiente de Rute
y cintura de brasero.
“La Bizcocha” lleva siempre
en su labio amarillento
una colilla colgada
y una blasfemia en acecho.

-¿No vino “la Lirio”?
-No,
responde una voz en eco
-¡Mardita sea…!
La colilla
cae de los labios al suelo,
como un sucio equilibrista
que cayera de un trapecio.
Y por la taberna va
un taco de carretero
que se clava en la flamenca
de un cartel de toros viejo.

En una mesa, con sorna,
canta un viejo marinero:

Se dice si es por un hombre,
se dice que si es por do;
pero la verdá del cuento
¡Ay, Señó de los tormentos!
la saben la Lirio y Dió.

Sobre el mostrador, borracha,
“La Bizcocha” está durmiendo
un sueño de peluconas
con “la Lirio” de por medio.

-¿Estará el barco en la playa?
-Estará al amanecer…
-Pos descanse usía tranquilo,
que allí se la llevaré.
-¿Y si ella no quiere, vieja?
-Poco sabe su mersé
de las razones que tiene
mi “menda” pa convensé…
¡Sincuenta moneas de oro!
¡Vaya rasones, y olé!

Y una voz entre la sombra
termina el romance aquel:

Que fue con un bebediso
de menta y ajonjolí;
que fue una noche de luna,
que fue una tarde de abrí.

-¿Dónde está mi blanca novia,
dónde está que no la veo?

(Un barco en la madrugada
se va perdiendo a lo lejos…)

-¿Dónde está “la Lirio”, dónde,
que yo sin verla me muero?

(Mocito, busca otra novia
porque esa tiene ya dueño
y va en un trono de espuma
navegando mar adentro…)

-Mira su nombre en mi brazo,
sobre mis venas latiendo,
y en mi pulso y en mi lengua
y en la punta de mis dedos.

(Para tapar ese nombre
ponte un brazalete negro…)

-¡Mira que la llevo aquí
crucificada en mis centros!

(Arráncate las entrañas
y da tu dolor al viento…)

¡Mira que de no mirarla
me estoy muriendo y muriendo!

(Pues encomienda tu alma
porque ese amor está muerto…)

Amarga, de Puerta Tierra,
viene la voz de un flamenco:

A la mar maera,
y a la Virgen, cirio,
y pa duquitas, mare de mi arma,
pa duquitas negras,
las que tié la Lirio.

Caminito de las Indias
un barco se va perdiendo.
“La Lirio” corta sus trenzas
con tijeritas de acero,
llenando el mar de suspiros
y el aire de juramentos,
mientras que, roto, en la playa
-veleta de amores muertos-,
clavando su desengaño
en la Rosa de los Vientos,
moreno de sal y luna,
llora y llora un marinero.

RAFAEL DE LEON-Sevilla, 1908-1982

Romance de la viuda enamorada

In LETRAS ANDALUZAS, ROMANCE ESPAÑA on 2009-01-18 at 18:17

Siempre pegada a tu muro
y al filo de tus almenas;
siempre rondando el castillo
de tu amor; siempre sedienta
de una sed mala y amarga
de desengaño y arena.

¿Por qué te querré yo tanto?
¿Por qué viniste a mi senda?
¿Quién hizo brillar tus ojos
en la noche de mi pena?
¿Qué lluvia de mal cariño
quiso convertirme en yedra,
que va creciendo y creciendo
pegada a tu primavera?

¡Ay, qué montaña de amor
tengo sobre mi cabeza!
¡Ay, qué río de suspiros
pasa y pasa por mi lengua!

Yo estaba en mis campos hondos,
allí en Castilla la Vieja,
durmiéndome entre molinos
y coplas rubias de siega
y era mi vida una noria
monótona y polvorienta.

Mis hijos venían del campo
con sus camisas abiertas
y en el pulso de sus hombros
reclinaba mi cabeza.
Así, un día y otro día,
allí en Castilla la Vieja…

Una tarde (por los nardos
subía la primavera…)
una tarde vi tu sombra
que venía por la senda
dentro de un traje de pana,
tres vueltas de faja negra
y una voz dura y redonda
lo mismo que una pulsera.

-Buenas tardes, ¿Hay trabajo?
-Sí- te dije toda llena
de un escalofrío lento
que me sacudió las venas
y que me quitó de encima
diez años de vida muerta,
bordando en mi enagua oscura
una rosa dulce y tierna.

-Está bien- fueron tus gracias,
y, doblando la chaqueta,
te sentastes a mi lado
en el borde de la senda.

Vive este amor de silencio
y entre silencio se quema,
en una angustia de horas
y en un sigilo de puertas.
El pueblo ya lo murmura
en una copla que rueda
todo el día por el campo
y, de noche, en la taberna.

Dicen que si soy vïuda,
y sacan el muerto a cuestas;
dicen que si por mis hijos
me debía dar vergüenza…

Dicen, tantas cosas, tantas
que las paredes se llenan
de vidrios y maldiciones
y hasta a veces de blasfemias.

Mi hijo el mayor (veinte años,
dulce y moreno) con pena
me habló esta mañana: -Madre,
ese traje no te sienta,
ni esas flores, ni ese pelo,
ni ese pañuelo de hierbas…
Yo no me atreví a mirarlo
y me sentí muy pequeña,
como si fuese mi madre
la que hablándome estuviera.

-Por nosotros, tú no debes
vestirte de esa manera…

¡Ay, por vosotros! Os di
todo el trigo de mi era;
todavía de vosotros
mi cintura tiene huellas
¡Sangre mía que anda y vive
y a mí me va haciendo vieja!

¿Pero es que yo ya no tengo
derecho a querer? ¿Qué ciega
ley me prohíbe que al sol
deje mis rosas abiertas?
¿Y que me mire al espejo
y que me vista de fiesta
y que en mi jardín antiguo
florezca la primavera…?

¡Ay, qué montaña de amor
tengo sobre la cabeza!

¡Ay, qué río de suspiros
pasa y pasa por mi lengua!

¡Canten, hablen, cuenten, digan,
pueblo, niños, hombres, viejas,
que yo de tanto quererle
no sé si estoy viva o muerta!

¡Quiero y quiero y quiero y quiero!
Están en flor mis macetas;
cien ruiseñores heridos
cantan amor en mis venas
y me duele la garganta
y está mi voz hecha piedra
de tanto decir: “¡Te quiero
como a ninguno quisiera!”

RAFAEL DE LEON-Sevilla, 1908-1982